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CONOMÍA DE LA PROVINCIA ESPAÑOLA DEL GOLFO DE GUINEA DURANTE EL AÑO ULTIMO SE OBTUVIERON 22.000 TONELADAS DE GAGÁO Y 130.371 DE MADERA A partir de 1948 se inició un descenso en la producción de café Por MANUEL LAVEDAN A excelente orientación dada por España, desde que terminó la Guerra do Liberación, al desarrollo social y económico de sus antiguos territorios del Golfo de Guinea- -denominado hoy provincia del Golfo de Guinea- encauzada con positivo acierto por el general Díaz de Villegas, a partir de 1944, fecha de su designación para el cargo de director general de Marruecos y Colonias, hoy de Plazas y Provincias Africanas, y secundada efleasnnente por los distintos gobernadores que los tuvieron a su cargo, ha permitido un avance tal en todos loa órdenes- -social, agrícola, industrial- que muy difícilmente habrá sido igualado siquiera por ninguno de los territorios limítrofes dependientes de otras naciones europeas. Acaso el dato más revelador de etfte avance ¡pueda ofrecerlo el toeoho de que su presupuesto para el año actual se eleva a 160.007.404 (pesetas, contra sólo 29. Siftl. O0 fl a que ascendía el de 1946, con la característica bien elocuente de que se cubre íntegramente con recursos propios, sin subvención alguna de la metrópoli. Si se tiene en cuenta, ipor otra parte, que la su- perflcie total es de nos 28.000 kilómetros cuadrados- -2. G 00 de los cuales corresponden a las islas (Fernando Poo, la mayor, L con mucha diferencia sobre las demás; Coriseo, Annobón y los dos Blobeys) y 26.000 a la Guinea continental, fácil será deducir el alto nivel alcanzado para una población que, según el censo de 1950, se cifraba en 1- 84.726 habitantes de color- y 3.937 blancos, españoles en su casi totalidad y residentes en su mayoría en Fernando Poo. Debe hacerse notar que, si bien a principios de siglo, la población indígena pasatea de los 200.000 individuos, las enfermedades tropicales, la poligamia, las luchas entre tribus, etc. determinaron un notable descenso, ya contenido, afortunadamente, merced a los magníneos servidos sanitarios allí establecidos por España. En efecto, (hospitales modelo, consultorios, matarla! científico y medio centenar de médicos llevan a caibo una merltíslma labor, tan patriótica como aJbnegada, que ha logrado vencer la mayoría de las enfermedades tropicales y ¡permite esperar un lógico crecimiento de la población, ya muy acusado. Pues toienr pese a tan reducido territorio y a tan escasa población indígena, aquellas lejanas tierras- -las separan de España unas 4.000 milla último reducto de lo que fue nuestro vasto Imperio ultramarino, pueden parangonarse con las más generosas de cuantas puedan existir en cualquier parte del mundo. Y lio, gracias al tesón y la inteligencia de solo un puñado de españoles. De esa generosidad son buena muestra la agricultura y el bosque, base de aquella economía. Así, prescindiendo de productos como la yuca, el aceite de palma, la copra, el albaca, bananas, aguardiente de caña, mangle y algunos otros, que ya reflejan creciente importancia en los índices de exportación, las riquezas fundamentales de aquellos territorios estriban en la ¡producción de cacao y café y en la explotación forestal. Por lo que se refiere al cacao, en diez años ha pasado de 14.090 toneladas obtenidas en la campaña 1945- 46, a 22.000 logradas en la última. Este aumento se debe principalmente a la- hábil política de precios trazada por la Dirección General antes aludida, como se reconoció en el informe presentado por la! F. A. O. a la reunión preparatoria sobre comercio internacional del cacao, celebrada en mayo último en Nueva York, sede de las Naciones Unidas. Dicho informe hacía constar que la labor de España en Guinea habla permitido incrementar la producción de cacao en términos tales, que supone un aumento de dos a tres mil toneladas por campaña; mientras otros países- -Santo Tomé y Principé, por ejemplo- -4 a ven dis-