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A WC -S B A- D 6 2 ISÉ É 1 R R vÍDÉ Í 19 SÍÍ -DÉ ESTRENO DE MARÍA, MANUELA DE LOS HERMANOS FERNANDEZ SHAW Y EL MAESTRO MORENO TORROBA, EN LA ZARZUELA El Orfeón Donostiarra, la Escolanía del Santísimo Sacramento y la Orquesta Nacional ofrecieron una espléndida versión del Elias de Mendelssonh PROYECCIÓN DE LA PELÍCULA LOS ARISTÓCRATAS EN LOS CINES REAL CINEMA. Y P A Z Anocne, a teatro lleno, y en función patrocinada p o r la A s o c i a c i ó n de la Prensa, fue estrenada en la Zarzuela, q u e presentaba un brillantísimo aspecto, la de Guillermo y R a f a e l Fernández Shaw, con música de Eederico Moreno Torroba, María Manuela La crónica informañva d e b e registrar un gran éxito. Se aplaudieron al lev intarse el t e l ó n algunas decoraciones de S i g f r i d o Burmann; se comentaron con elogio los figurines de E m i l i o Burgos, la brillantez de los conjuntos, la espectacularidad d e algunos c u a d r o s y pese a la decisión de no levantar la cortina al final de los acf tos- -sin duda equi. vocada, en el caso lírico al m e n o s- -se rectificó la, orden a partir d e l segundo, ya que el p ú b l i c o mostraba su disconformidad ante la medida. En esa jornada, en la última, los au- Alberto Águila, Lina Huarte, Tony Rosado y Aníbal Vela, intérpretes de María Manuela tores, entre sus, intérpretes, y acompañados de José Tamayo, recibieron en el nuela en su primera edición madrileña, palco escénico largas ovaciones, cuya in- fue acogida sin una sola muestra discontensidad tuvo plenitud en el acto central, forme y premiada con liberal euforia. que ofrece varias estampas de Palacio. Al concluir María Manuela recogieron su i tis, verdad es que el nuevo teatro de la parte en el éxito, con el director de la Zarzuela, su arranque envidiable, pudiecompañía, su ayudante Rafael Richard, ron- hacernos pensar en otro tipo de estreel coreógrafo Alberto Lorca y el director no, snás en consonancia con la ambición de los coros, José Perera, mientras Moreno Torroba señalaba a sus colaboradores del foso. Tony Rosado, la protagonista, puso temperamento y voluntad en su tipo, al que dio fuerza. La voz, brillante en los agudos, queda por completo apagada en la zona esntral y las agilidades se alcanzan con relativa exactitud. Lina. Huarte, de precioso timbre y calidad en todo el registro, cantó, con finura, buen gusto, seguridad y solo el defecto de apoyar un poco PlNTU- RA CLASICA innecesariamente, la preparación, de los agudos. Alberto Águila es un barítono 1 gaY CONTEMPORÁNEA lán, corto de facultades, pero con una voz DE LOS MEJOBBS MAESTROS bonita, amable, grata de color y afinada; sin talla de divo pero con eficacia. De los demás, Aníbal Vela y Gerardo Monreal F. Pradüla, C. PM, Rtisiñol, G. Bilcumplieron con decoro. Selica Pérez Carpió, quizá impulsada por el carácter de bao, M. Barréü, JY Navarro, Gómez? su papel, actuó dentro cié los más viejos Gii, Cíácharra Lueaé, padre e hijo; cánones zarzueleros, exagerada, gritadora, L, Aieaza, Esquivei, -Domingo Marexcesiva. incluso cuando se aplaudió su mutis. Creo que. a la dirección escénica, gues, J. Villegas, Riancho, Güneno, tan meritoria en otros aspectos, sobre todo C. de Baes, B rtuchi, R, de Losada, en la composición plástica de algunos conjuntos y en el lujo desusado con que sirPanjni- y del siglo XV al XX vió la obra, debe imputársele también ese dejar hacer tan contrario al propósito FERRíZ, 18. Tels. -47 44 18 y 47 45 46 de renovar el género. Estupendos los coros, afinados y seguros. Gracioso, colorista y disciplinado el Spallet María Ma- -MACANA. PAG. 41 de que un género en crisis palpable p imponerse a. toda clase de públicos ean armas de acuerdo al momento y no con las que otro día ie dieron esplendor. Besde este punto ¿Se vista, María Manuela me parece un completo error. Como una. zarzuela más, podría caliíicarse de esa misma forma: una zarzuela más. No es cosa de explicar la simple, trivial, ligerísima fábula, ni hablar de la versificación, el dialogo, la pueril preparación áe ¡os números musicales. Todo, pienso que no es ni mejor ni peor qc lo visto mil veces en la zona inedia del repertorio viejo. Hay cantos a las noches del Real el café de baxrio las mujeres españolas el piropo madrileño No hay, quizá, nadie que como Guillermo y Rafael Fernández Shaw amen lanto a la zarzuela, que la conozcan mejor. Ha llegado el momento de que se decidan a utilizar ese conocimiento, no para seguir por un camino que ya dio sus frutos, sino, precisamente, por evitarlo para siempre, aunque sepan y puedan cultivar ese género con holgura. Federico Moreno Torroba es uno de nuestros más prestigiosos, más preparados músicos. Siempre en él puede apSaudirse una dignidad de origen. Sus pasacalles, macurcas, valses, schotist marchas, dúos serios y tríos cómicos, sus romanzas y números de conjunto lucen el, pulso que da un, oficio bien estudiado y cultivado con asiduidad. Pero en María Manuela faltó a la cita la inspiración fresca, el vuelo melódico; ese particularísimo gancho esencial en el teatro, que tanto resultado supo dar en Luisa Fernanda en el primer acto de La cJjulapona Y sirvan de ejemplos ilustres dos obras del propio maestro. Por otra parte, en ¡a instrumentación, correcta, se recurre a efectos demasiado fáciles para un músico de su altura, y el resultado es gordo, si no topiquero. Y en varios números se piensa fatalmente en el conjunto de vicetiples y la pasarela que nos las acerca en sus evoluciones. Así el pregón, muy bien cantado or Lina Huarte. Virtud genera! la brevedad y la rapidez con que los diversos fragmentos se suceden. Para el gusto personalísimo de quien firma, lo mejor se ofrece en la narración clel barítono, en el primer acto, y en el lirismo del dúo final, así como en la frase le la romanza que Tony Rosado supo decir con pasión grande. ¿Resumen? María Manuela no renueva, supera ni modifica nada. Es una zarzuela. Como las de siempre. Mejor montada. Al público leal y aflicto al género puede gustarle. Como el éxito del estreno demostró. A quienes buscamos otra cosa, en e: l mejor de los casos, puede parecemos un simple compás de espera. Seguros ele que los. hermanos Fernández Shaw, de tan noble abolengo lírico, y el maestro Torroba. podrán hacer otras obras de más ambición e inquietas. -Antonio FERNATTOEZ- CID. Argenta y su memorable Elias El Palacio de la Música, su clima de Zos viernes, pareció renovarse co a la primaveral música mendelssohniana. La tan cacareada mesura de sus habituales se reemplazó por un alegre, sinceró, fervoroso entusiasmo. Aplaudieron todos, hasta los inhibidos de siempre. Nadie abandonó sus puestos hasta que el homenaje a los intérpretes logró un despliegue de varios minutos. Los que llegaron tarde supieron resistir de pie, sin la menor sombra de impaciencia, la hora larga que duró la primera parte, -apiñados en los lateralr- rdel entresuelo. Tan sólo un fotógrafo v empeñó- -y consiguió casi- -andar co Perico por su casa... ¡Qué bello, qué admirable concierta De los que se recuerdan con ilusión viva. De los que dejan, al cabo de los años, eco en los oyentes. De los que, incluso, hacen sentir un orgullo bien legítimo de carácter patriótico. Porque, abstracción hecha del magnífico grupo solista, los restantes elementos, batuta en cabeza, fueron españoles. Orgullo, si. Yo pensaba, mientras los aplaudía, en que esas resultan las cm-