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D I A R I o I L U ST RA D 0 DE I NF 0 EI M A C I 0 N G E N E R A FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUGA DE TENA TILICEMOS funa, expresión metafórica de Rubén Darío, pon- dendb. lá grandeza y vitalidad de los Estados Unidos, para encarecer el dolor del mundo hispánico ante la muerte, de- Gabriela Mistral: -D I A R I O FOS G -I L Ü Sj. IN- TRÁDQDE: M A C Í O N A L ENE U ...un difícil paname, ricanismo, J el rr. cn saje de Walt Whit- i. -man. rurales de su Chile nativo y, al elevado asesoramjent o. en Méjico, cuando José Vasconcelos, ministro, de E d ucac i o n hubo de reorganizar la enseñanza hacia 1922. Gabriela Mistral no olvidó, de se ...Cuando ellos se estremecen, hay untando guro que era m a e s t r a no menos que -temblor poetisa, al darse el seudónimo que ha que pasa por las vértebras enormes de los Ánaes. borrado, en la Historia Literaria, el nombre y apellidos auténticos: de Lucía Go... y de la- cordillera Ibérica, pudiéramos doy Azcayaga. Mistral no es sólo alusivo añadir. Nuestra España peninsular, y a uno de sus poetas predilectos, sino. que metropolitana. se solidariza con las. Es- es también un viento que se asocia léxipañas de Hispanoamérica para llorar la camente al magisterio, según las sucesipérdida de la gran poetisa que acer- vas referencias, de nuestro Diccionario: tó v. dar a. su voz resonancia universal, Mistral- Minstral- Maestral- Magistral lográndola, por modo especialísimo, aquí, Y urt viento de fuerte ímpetu, acompaen el viejo solar, donde los versos de Ga- sado por el ansia educativa, sopla én otro briela Mistral son gustados 1 con acusada de los poemas de Gabriela Mistral más preferencia, habiendo contribuido a tal representativos, La maestra rural inefecto, aparte su. extraordinario méritp ¿serto en su culminante libro Desoía- repetidas visitas de la autora, alguna, de cuyas obras- Ternura -creernos recorLa maestra era alegre. Pobre mujer Tu- ridá! dar que nació en prensas de Madrid, de igual suerte que en Barcelona aparecieron Su sonrisa fu un modo de llorar con bondad, en un volumen Las mejores poesías de i Dulce- ser! Ea su río de mieles, caudaloso, la inolvidable poetisa, bien dispuesta a largamente abrevaba sus tigres, el dolor, le abrieron ge- r; ero so, confesar su fe y amor esenciales en Uno los hitaros qué- dejaron las el pecho del amor. más- -anchas le cuencas de los homenajes que eri España le, fueron Y m i l Dioa se ha dormido; como en cojln: rendidos: jción Gabriela Mistral acertó a s. er. coiinde, rícial y elocuente ai mismo tieftipo. Fue epóstol o tribuno, con. ajíes, dé profeta, a la vez que madre de gesto dolorido y aderpán resuelto, cómo supo herrnanar la aspereza y la ternura, el salmo y la arenga, el coturno y la; sandalia. A. nduyo a ras deja tierra rernpvida por las preocupaciones sociales de: tan azaroso tiempo, y se elevó a cimas de la intuición, con las alss de un ideal luminoso, no sin algún batiente dé sombra. Fueron sus- hijos. -en simbólica filiación, todos- los desheredados; cuantos sufrían, llorasen o no, porque: Gabrida Mistral no necesitaba de estímuío alguno para que afluyera a su verso- la honda: corriente del sentido cristiano eje la vida, acercándose así a la. puerta de todos los ranchos del camino, apenas escuchaba un gemido; un suspiro, un balbuceo, una queja, un reproche. a la mala suerte que la, vida reserva a los perdedores Madre, sobre to. do, por la natural; exigencia df; su éntrañaTjl amor, al niño... Un niñof de ojos dulces nie miró desdé el lecho, y una ternura Inmensa ms embriagó como un i- jvino. He enseñado a leer. a gente americana. amas- a dp verdad e- n lengua, castellana, dije mí Garcilasb y mi San- ta Teresa, sacando de Castilla la norma de belleza. I he dicho- ai des- castaSo qua destiné lo nuestro jue en español es más profund- o el Padrenuestro. Pero eso fue faena fácil 4 ¿criatura: carrera de venado p o r la. propia UanurS. ko ha- sido hazaña amar, el habla de Castilla, para. que yo reciba siesta de maravilla, partiendo vuestro pan de rf) ig a, -g nerosas gozando vuestra fruta como la azteca diosa... Estos cuartetas nos sirven para fijar la inequívoca filiación hispánica de Gabriela Mistral, iuminosa y ardiente, no obstante alguna sombra o soplo, helado en textos diferentes: la misma fe que ante sor Juana Inés dé la Cruz, le hace decir: Admirable la monja docta, pero, grande por ¡sobre todas, la monja que, liberada de la vanidad intelectual, olvida fama y letrillas... y muere vuelta a su Cristo, como a la suma Belleza y a la apaciguadora Verdad. Aquellas estrofas del. poema Salutación nos: hacen notar también determinadas características de la- poesía de Gabriela Mistral, en cuanto es sentenciosa y solemne, rio sin. cierto resabio p e d á g ó. g ico, probablemente cultivado adrede. Gabriela Mistral no olvidó. nunca su título de maestra, llevado a la práctica de la función; inocente en escuelas Hernioso. sonoto: El niño solo como los de 1 La muerte -patéticos, por razón Adviértase, no por lejanarnenos cierta, la resonancia del lenguaje figurado mo- del tema, desde luego, pero también por dernista, no liquidado todavía del todo la emoción que logra un lenguaje de en la poesía hispanoamericana, v este afortunadas transposiciones metafóricas, fenómeno sería fácil de explicar, ya que fáciles porque su raíz es corSiaí y hununca, ni antes ni después, alcanzó la: mana. Cuando Gabriela Mistral expresa lírica allí, mayor altura. Si a tal efecto la angustia de la creación poética, se vale se establecieron relaciones trasatlánticas también del símil dé un hijo, que hace de España y F r a n c i a Mn Hispano- del dolor y la ilusión. américa en frecuentes viajes dé. ida y Tengo ha veinte años en la- carne hundido vuelta, también hubo de llegar al S J -y es, calieínte el puñal rdesde el Norte, por el- c a m i n o de un vers- o efiormo, un verso con cimeras da pleamar Como un hijo con cuajo de mi sangr s sustenta él, i y ttn hijo rió- bebió más. sangre en seno mujer. v de luna: almohada de sus si- enes, una constelación- Canta el Padre para ella, sus can- cio nes- de cuna y la paz llueve larg o sobre, su coraz n. ...yo lo estrecha 4o ri, tra el pecho, ytfna canción áa cuna me subió, temblorosa... Madre frustraaa en; la realidad dei la vida, india brava- de aliento hispánico, campesina deidad; imponente y familiar el porte, con, algo de árbol alto y frondoso, comp- el que ella cantara en famoso himno: Dulc. e entraña de mujer. CORRIGEN E l ESTREÑIMIENTO Dame un follaje vasto, y tanto como han de precisar i los que en el bosque humano, inmenso, rama no hallaron para hogar. M. FERNANDEZ ALMAGRÓ tfe la Real Academia Española