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(Continuación. Jardlel Poncela; 1 primer obispo de Madrid, doctor Martínez Izquierdo (asesinado el Domingo de Ramos de 1886. en la Catedral de San Isidro) ¡y la inolvidable y genial Loreto Prado. Sobre la tumba de nuestra inimitable cómica hay el sigufente epitafio de Pilar Milán Astral Esta piadosa flor, que el pedio mío brinda de hinojo a ¡ti eterno sueño, mi st! uKU cliltafá, yo te lo fffo; las lágrima. del pueblo madrileño serán, Utreto, su mejor rocío. (De la Sacramental de Santa María, enclavada donde se alzó la ermita de San Dámaso, derribada por los ¡franceses durante la ocupación foonapartista de Madrid, pasamos a la de San Isidro, la más bella y señorial de las cuatro Sacramentales. En realidad, hay que distinguir aquí dos cementerios: el viejo, que data de 1811, y el nuevo, situado en un plano superior. SI viejo, teñido de encantadora melancolía, guarda en las paredes de su patio mas antiguo las cenizas de algunos combatientes de la guerra de la Independencia y de Andrea Isabel Tintero, la manóla que rescató y entronizó el cuadro de la Virgen de la Paloma. Y en su segundo patio, el de San Andrés, se hallan Diego de León, el conde de Toreno y la duquesa de Alba, la de la pradera y ios toros, trasladada a Un nicho longitudinal de San Isidro desde la iglesia del Noviciado de los Jesuítas, en San Bernardo, donde íué inhumada en 1805. 1 padre de la actual duquesa de tan insigne Casa procedió en 194 S a la exhumación de la momia de su popular antepasada para comprobar mediante dictamen médico, la causa de aquella defunción, atribuida a envenenamiento por algunas gentes. En el nuevo cementerio isidreril reposan don Antonio Maura, Mesonero Romanos, Emilio Carrére. la Argentinita la Amarina Ortega y Gasset, Martínez Sierra y Frascuelo A la sombra de estos ciprés que dan escolta a numerosas capillas aristocráticas y monumentales, yace también la familia del gran patriota don Miguel Primo de Rivera, trasladado hace pocos años desde San Isidro a la iglesia de la Merced, en Jerez de la Frontera, su tierra natal- Y aquí se encuentra igualmente don Emilio Castelar, presiden- Un galeNa de nioho en la gaeramontai de Santa Marta, roa dtt puent de Toledo. te católico de la primera República española, mientras sus compañeros Pi y Margal! Figuer s y Salmerón, que vivieron y murieron en el error filosófico del ateísmo, tienen su última morada en el cementerio Civil, situado en la carretera da Vicálvaro, frente a la necrópolis de la Almudena. La Sacramental de los Santos Justo y Pastor, en el cerro de las Animas, data del año 1848. En ella parece que se han dado cita los cadáveres de los hombres más famosos, pues en sus patios están nada menos que los Quintero, López Se Ayala, Campoamor, C h u e c a Hartaenbuch, Larra, Espronceda, Rosales, Nanea de Arce, Villaespesa, Agrieta, Marquína, Calvo, Vico. Palmaron, Miguel M o y a Juan Nicasio Gallego, Pedro Antonio de Alarcón, Bretón de los Herreros, Manuel del Palacio, tos jesuítas padres Fita y Coloma, los generales Pavía y Novaliches y el militar- aventurero francés, Francisco Aquiles Bazaine. También se hallan aquí íí? el comediógrafo Emilio González del Castillo, coautor de La Calesera y Katiuska y el empresario Cándido Lara, ei primero n un modesto nicho y el segundo en suntuosa capilla. El poeta nacional José Zorrilla, enterrado hoy en Valladolid, fue inhumado primeramente en el patio de Santa Gertrudis, de esta Sacramental. El cementerio municipal de Nuestra Señora de la Almudena, conocido vulgarmente por el Este ha dado alojamiento sagrado a los restos del glorioso político monárquico don José Calvo Bótelo y los de Eloy Gonzalo, Vara de Rey. Gal dos, Quintana, Ramón y Cajal, Minan Astray, María Guerrero, Fernando Díaz de Mendoza, Rodríguez Santamaría, Valeriano León, Casimiro Ortas, Mari Fas, y los maestros Guerrero, Serrano, Alonso, Luna y Villa. La inauguración de la necrópolis se remonta a 1884. En el camposanto de la Florida, entre lá Estación del Norte y el parque del Oeste, están las victimas de los fusilamientos franceses de la montaña del Principe Pió; en el obelisco del paseo del Prado, los he roicos Daolz y Velarde, y otros compañeros suyo de la epopeya madrileña del Dos de Mayo; en la Basílica de Atocha, los generales Concha, Prim, Castaños sr Palafox (el sitio adecuado de este último seria ei Pilar de Zaragoza) y los políticos Sagasta. Dato, Canalejas, Cánovas del Castillo, Calatrava, Arguelles, Olozaga, Martines de la Rosa, Muñoz Torrero y Mendizábal; en las Trinitarias. Cervantes; en las Descalzas Reales, la Reina Juana de Portugal; en la Capilla dei Obispo, el prelado de Plasencia, don Gutierre de Vargas; en la cripta de la Almudena, el marqués de Cubas; en la cripta de 5 Concepción, don Torcuáto Luca de Tena y Alvarez- Ossorlo; y, en la iglesia parroquial de Santa Bárbara, el general OTJonnell y los Reyes españole don Fernand VI y doña Bárbara de Braganza. -v El número de muertos ilustres enterrados en los cementerios y en algunos templos de Madrid es muy superior al que en esta relación figura. Sirva la misma tan soló de ejemplo, confiado en la presente ocasión a nuestra bien intencionada memoria de infatigables paseantes de la villa. J. B Q.