Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
VEINTE AÑOS DESPUÉS EL GENERAL SAGARDIA Y SU COLUMNA L Generalísimo Franco ha impuesto en San Sebastián la Palma de Plata Individual al heroico general don Antonio Sagardia Ramos, jefe que fue de la columna a la que dio nombre y que se cubrió de gloria, en diversos frentes de batalla, a lo largo de tres años de dura, ininterrumpida y victoriosa campaña. Se premia asi, a los veinte años de iniciación de la Cruzada, a un. militar, a un soldado navarro, es decir, reciamente español, siempre disciplinado, con cultura y méritos sobresalientes, que desde el primer instante estuvo ligado al Movimiento y supo estar a toda hora, y máxime en las muchas críticas y decisivas que le tocó dirigir. Junto a su tropa, de la que se hizo querer como verdadero padre, y muchos de cuyos componentes han corrido a su lado estos días para felicitarle y renovarle su afecto. El general Sagardia. retirado del Ejército al advenimiento de la República y expatriado a Francia por la persecución de los marxistas, es llamado urgentemente a Pamplona horas después de iniciado el Movimiento por el general Mola, de gloriosa memoria, quien requiere su concurso, ofrecido generosamente y sin titubeos ei. aras de la salvación de España, y le reintegra al ¡Ejército con el grado de coronel de Artillería qué, por antigüedad, le correspondía. Con misión especial va a San Sebastián, y al fracasar la sublevación patriótica en la capital guipuzcoana, por razones en las que no podríamos ahora detenernos, venciendo peligros sin cuento, a pie, atraviesa la sierra del Aralar, sorteando el aco- E Cersmonia oficial a ote el monumento erigido en los páramos de Lora loa muerto de la oolumna Sagardia. so de las milicias rojas, y logra llegar de nuevo á Pamplona, donde Mola le da mando, en la campaña dé Guipúzcoa y con las tropas liberadoras entra en Tolosa y en San Sebastián. Con soldados y voluntarios de Guipúzcoa y la Rioja, de todos los matices, más los bravos navarros que habían intervenido a sus órdenes en la ofensiva recién vencida, se forma la columna Sagardia, que surgió de la nada, había de escribir páginas brillantísimas en nuestra heroica lucha y seria, al fin, la división 62, denominación que tenía ya al concluir la guerra. El 30 de septiembre de 1996 la columna Sagardia marchó a los páramos de Lora y de Brida, armada de corazón alegre, fusil y camisa azul según reza la inscripción en el monumento a los caídos allí erigido. -Aquí, en estos páramos- -cuya defensa fue decisiva para Burgos, a escasas decenas de kilómetros de distancia, y cuyos detalles estremecedores son poco conocidos, tal como ocurre para muchos episodios de nuestra guerra y que, sin embargo, de ellos dependió: muchas veces la victoria- supo el coronel y más tarde general Sagardia dar reiteradas pruebas de sus dotes militares, y supo también ga- nar para siempre la admiración y el cariño de sus soldados, que en el transcurso de la Cruzada se batieron sucesivamente en Santander, León, Asturias, Teruel, Aragón y Cataluña. Se traza pronto en el papel este histórico itinerario; pero desde las auténticas epopeyas de Lora, Lorilla, Cilleruelo de Bricia y tantos pueblos más, hasta el derrumbamiento del frente rojo, cuando se iniciaba la postrera ofensiva sobre Madrid, que marcó la conclusión de la contienda, cuántas y cuántas jornadas de inquietudes, fatigas, luchas, tristezas y victorias habría de vivir la columa Sagardia en sucesión agotadora. Todo lo superó la columna Sagardia, y cuando fue disuelta la que ya era división 82 y se desperdigaron sus componentes supervivientes de tres años de incesante y triunfal pelea, el general, quien también se retiró a la penumbra de su hogar, cumplió fielmente la promesa que había hecho a sus subordinados de ofrecerles un monumento y un libro. (El monumento, original, de mármol blanco y negro, como perenne recuerdo a los muertos de la división, se erige en el páramo de La Lora, y en aquel desolado y magnífico escenario natural, donde el Ebro rompe la dura meseta castellana en su final y señala al otro lado el comienzo de los risueños- valles cántabros, será pregón de las inmortales hazañas, escritas con sangre por los soldados de la columna Sagardfa. (El libro se titula Del Alto Ebro a las fuentes del Llobregat y en él traza el ahora justamente galardonado general, con modestia y sencillez éncomiables, 2 a crónica de los hechos realizados por la columna que mandó. Su lectura nos da la medida fiel de lo que fue coordinación, identidad de ideales, anhelos patrióticos, en la zona nacional. (En suma, las razones de abnegación y de sacrificio por las que teníamos que vencer y por las que vencimos. José GUTIÉRREZ- RA VE II general Sagardia, oabalio, durante la Cruzada.