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ABC. M A R T E S 24 DE A B R I L DE 1956. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 51 PERECEN CUATRO PERSONAS EN EN EL MARÍA GUERRERO SE ESTRENO UN PASO A NIVEL DE LEÓN. LA RJADA DE lULlA MAURA Seis militares norteamericanos muertos en Francia a consecuencia de un accidente de automóvil León 23. Alrededor de las ocho y cuarto de la noche, en el kilómetro 2 de la lineé férrea León- Oijón, y en el paso a nivel existente- en el kilómetro, 350 de la carretera de Adanero a Gijón, en las in- mediaciones de; La Robla el tren correo arrolló al turismo, matricula de pruebas, O- 291, ocupado por el doctor D. Jesús de Guardo Arce, de cuarenta y cuatro años de edad, con residencia en Mic- res; su esposa, doña Rosario Gonzalo Vicen, y, sus tres hijos, de catorce, once y seis años. A consecuencia del acidente resultaron muertos la señora y los tres hijos, y herido levemente el doctor Guardo, De las primeras indagaciones practicadas parece deducirse que el accidente se produjo a, causa de no estar echadas Jas barreras en el paso a nivel, arrollando el tren- al coche dé turismo por la trasera. -Mencheta. PERECEN SEIS MILITARES NORTEAMERICANOS Angulema (Francia) 23. Seis militares norteamericanos han muerto de resultas del vuelco en una curva del coche en queviajaban por la carretera de Angulema a Limoges. Cinco fallecieron en el acto, y el sexiío, poco después. -Efe. MORTAL ACCIDENTE DE AUTOMÓVIL Tetuán 23. Cuando se dirigía a Tánger resultó muerto en- accidente de auto móvil, D. Antonio Capilla, industrial far macéutico, muy conocido en la ciudad in ternacional. Le acompañaban su esposa, doña María Márquez, que resultó con fuerte conmoción cerebral. Un sobrino de dieciocho años de edad, y un marroquí ¿de treinta y cuatro, al que habían recogido kilómetros antes para conducirle a Tánger, resultaron con heridas leves. -Cifra. CICLISTA, VICTIMA DEL ATROPELLO DE UN CAMIÓN Bilbao 23. En la calle déla, Ribera, un camióíi conducido por- Vicente- Madrazo, de- treinta y cuatro años, atropello J causé la muerte al ciclista Alfonso González Martín, de trece. -Cifra. ESCLARECIMIENTO DE UN CRIMEN Orense 23. La Policía de esta capital, con la colaboración de la del puesto fronterizo de Puente Barjas y con, la ayuda de la Guardia Civil, ha esclarecido el ase: sinato cometido en la noche dél l de este mes en las inmediaciones del pueblo de Santa Baya, del Ayuntamiento de Padienga. La víctima, Saturnino González Carpintero, dé treinta y dos años, soltero apareció muerto en el fondo de p barranco situado a 300 metros del citado pueblo y en lugar muy poco frecuentado. ¡Presentaba varias tiendas en la cabeza, ocasionadas cc: i un hacha, y huellas de arañazos, con las que se quería dar la im presión de que la muerte había sido ocasionada por los lobos. La Policía, después de varias indagacio nes, detuvo a una prima del finado. Carmen Domínguez Carpintero, de veinte años, que había sido en tiempos novia suya, y al actual novio de ésta, Antonio Teixeira Alvarez, de veinticuatro, sobre los que recaían sospechas, que se han confirmado. Este y su novia querían deshacerse de Saturnino porque Antonio decía que no podía casarse con Carmen mientras hubiera la posibilidad de encontrarse con. su antiguo prometido. Por ello intentaron primero envenenarle en casa de Carmen, ofreciéndole una taza de café con una dosis de sublimado: pero Saturnino, delicado del estóinago, no bebió más que un peoueño sorbo y. a pesar de ello, estuvo enfermo una larga temporada. Después Carmen pidió a su primo le acompañara al fondo del barranco, donde Antonio cometjó el asesinato, fon in complicidad también de Armando váziuez Domínguez, de veinte- años, y Enrique Alonso Cqnde. -Cifra. -i Proyección de la película La espera en Rialto SE HA INAUGURADO EL IX FESTIVAL CINEMATOGRÁFICO INTERNACIONAL EN CAÑNES CARTELERA MADRILEÑA DE ESPECTÁCULOS Anoche se estrenó en el María Guerrero el drama de doña Julia Maura titulado La riada El decorado, corpóreo y realista, de acuerdo con la amblentación d e l a obra, era de Emilio Burgos y había sido ejecutado por Redondela. La interpretación corrió a cargo de Elvira Noriega, que puso su mayor energía y su mejor arte en la incorporación d e l a protagonista, y en el resto de los papeles descollaron la siempre admira b l e Carmen Secó, Mary Campos, María Teresa Padilla, Amelia de la Torre, Luisa Sala y los señores Picazo, Nogueras, Pastor Serra- Elvira Nóriega, Ángel Picazo, Mari Campos y Carmen Seco, prindor, Hidalgo y Sa- cipales intérpretes de La riada estrenada en el Teatro Marín Guerrero. maniego, q u e a c tuaron con la máxima discreción. Hubo aplausos al final cade todos los actos, mientras el telón se grante anacronismo. Pero ese detalla perece también es alzaba reiteradamente y la autora salía cado de importancia, comoque las señoras venial el hecho de a saludar. Al terminar la representación; sin nada él director, Claudio de la Torre, que con- vengan de la calle o vayan a ellala imporen la cabeza, cuando es notoria dujo el curso de la acción con su habi- tancia que el tocado ibérico encierra en tual pericia, recogió también desde el es- un ambiente como el qus se refleja en la cenario las ovaciones del auditorio. El drama La riada ocurre en un pueblo pequeña y en 1900- -nos dice la autora en una nota qua acompaña al programa- Uno de los personajes emplea el vuesa merced que resulta un fia- íhora y media MADRID- SEVILLA. Serrieío diario con avionat CUATRIMOTORES Siempre más limpio MUEBLES DE ACERO TALLERES CÁNCER c s f 3 T 2 n l 8 para usos INDUSTRIALES, COMERCIALES, DOMÉSTICOS obra. Más grave resulta el planteamiento y el tratamiento del asunto, porque lo que en La riada pasa y se nos dice no solo tiene el clima del 1906, sino que también posee el estilo teatral propio de esa época. Este drama lo podía haber escrito y es 1 trenado Parmeno u otro, autor semejante. Y quizás había logrado con éí nn buen éxito. Pero sabido es que el teatro obedece a unas leyes de évomciáh y progreso constantes, y lo oue en un memento de sn historia pudo encerrar cierto interés, el cabo del tiempa, cuando no encierra una aifñra trágica conmovedora o ana belleza de pensaiaiento o de diccicti extraordinaria- -requisitos que, por desgra ia, faltan en La riada carece de solidé- y de atractivo. r Los miasmas sutiles de la Tnuramraeión aldeana o provinciana sirvieron para que don José Echsgaray escribiera dramas tremendos y avasallantes, nér i. en realidad eSe tema, tan traído y llevado en el. teatro- -también Benavehte- lo utilizó en muchas ocasiones- río basta por sí sólo para alcanzar un rrfWe trágico y conmover y sacudir el ánimo del núblico. Hace faifa, además, fin- dominio de los sucesos, si se quiera, de í s efectismos escénicos, ciu. e m esta pieza no aparece por parte. Salvo en el parlamento final de la obra, que también obe cíce a ur snpn 1 escénica caducada, no hay en La rir i? ni la pasión ni la fuerza snficientps despertar la emoción. Todo está PS H desarrollo de la trama enfriado y T w? ndecido, y carece de vi? or y consi f T a: las palabras y el movimiento de l s IKTsonajes, sus idas y vetnidas, sus diá loros y hasta, sos altercados y Peleas, romp, por ejemplo, esa escena en la rae dos hom bres s a l e n 1 desafiados para matarse o armella otra en la rae ni vencedor d la riñ? reeresa después de haber detodo malherido? su rival, qne no producen en el ánimo del espectador ninguna r e a o ción conmovida. En otras ocasiones hemos tenido opor-