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A B C J ti E V E S DE. DICIEMBRE DE 1955. EDICIÓN DE LA- MAÑANA. PAG. 53 cansar durante la noche y reanudar la búsqueda mañana. El gobernador civil dio aviso a media mañana a la capital para que salieran fuer zas ele montañeros del- Frente de Juventudes, y otro recado semejante se cursó a Navacerrada. A primera hora de la tarde se hallaban concentrados en la plaza de Rascafría dieciséis muchachos del Frente de Juventudes, couvenientem e n t e equipados, para escalar los picos. Por otra parte, los hermanos Miguel y Pepe Arias organizaron grupos con veintidós hombres, que, partiendo de Navacerrada, realizaron una minuciosa exploración- en una extensa zona. HALLAZGO DE LOS RESTOS DEL AVIÓN Cuando a mediodía salió del Ayuntamiento de este pueblo el primer grupo de los expedicionarios que iban a proseguir por la tarde las operaciones de búsqueda del avión, el coronel. Hcrre ro, de la Guardia Civil, preguntó a los hombres de la patrulla si habían comido todos. Varias voces contestaron afirmativamente. Otra aclaró: Algunos, no, mi coronel. Dio orden el Sr. Herrero de demorar la partida; uno de los hombres se negó; el coronel insistió y el expedicionario- -un hombre de algo más de cincuenta años- -terminó el diálogo señalando al ciclo, un poco despejado en aquel momento: -Estamos perdiendo el buen tiempo. mi coronel, y la tarde será corta. El coronel Herrero accedió, finalmente, a que paciesen sin demora después de terminar: E? muy difícil encontrar al aparato, pero con vuestro ímpetu comprendo que sois capaces de cualquier cosa. Que Dios os guíe. Aquel hombre, el capataz forestal Martin Arnáiz Moreno, era el que cuatro horas después llegaría junto al avión desaparecido, al frente de una pequeña patrulla, reducida a cuatro hombres, incluido él. Los otros eran Domingo Bartolomé Canencia, jornalero; José Cabrejas Martin y Juan Canil Pinar, éstos dps últimos maquinistas 4 e la Hidráulica del Paular. Como testimonio del hallazgo el capataz forestal presentó a las autoridades un cuadro que iba en el interior del aparato y que contenía esta inscripción: 35 Ala de Transportes. -Base Aérea de Getafc. Este avión sólo podrá ser pilotado única y exclusivamente por la tripulación nombrada en la orden de vuelos. El coronel- jefe del Ala, Carlos Rute Villanova. El propio Martin Arnáiz nos explicó cómo se realizó el hallazgo. Caminaban casi envueltos en niebla, cerca de Malagosto, cuando a través de un claro vieron, a lo lejos, algo que les hizo apresurar el latido de sus corazones. Podía tratarse del avión. Aunque no tardó la niebla en envolver otra vez lo que ellos pensaron que era la aeronave, se encaminaron con redoblado ímpetu hacia el lugar en que creían haberlo divisado, a unos quinientos metros de distancia. La distancia era corta, pero el camino era tan accidentado que invirtieron cerca de una hora en recorrerlo. Llegaron al costado del aparato cuando había anochecido ya y desesperaban de encontrarlo. Cuentan que avanzaban en fila y que cada cinco o seis metros de recorrido se turnaban para ir abriendo marcha, apartando la nieve que les obstruía el paso. El avión estaba totalmente destrozado por su parte delantera, pero tenia, en cambio, intacta la del fuselaje, y no muy deteriorados los planos. Encontraron dos cadáveres junto al aparato y uno en el interior; el otro, que ellos no vieron, suponen que puede estar ksepultado bajo una prominencia formada por la nieve cerca de aquel lugar. Uno de los cadáveres estaba cubierto con una tela cuya naturaleza no supieron explicar, pero que se trata seguramente de la tela del paracaídas con que el. brigada superviviente dijo anoche haberlo cubierto. EXPEDICIONARIOS CON SÍNTOMAS DE CONGELACIÓN Después del hallazgo la pequeña patrulla se unió a otra formada por la Guardia Civil, y ésta fue la que hizo los tres disparos que de antemano se habían convenido como señal del hallazgo. Otro grupo, formado por el sargento Paniagua, -también de la Guardia Civil; el cabo Díaz Rubio y los guardias Jacinto Camacho Torres y Eusebio Benito López, oyó los disparos y bajó al pueblo para dar cuenta de ello. Guiaban a este grupo, como conocedores, del terreno, los vecinos de Rascafría. Santiago Marcos Moreno y Pedro González Villa. Se dan la s. circunstancias de que Martín Arnáiz, que tiene su destino. -de capataz forestal en Rascafría, se hallaba, en Torrelaguna disfrutando licencia, y al, tener conocimiento de lo ocurrido acudió esta mañana para ponerse a las órdenes de te autoridades. Era la primera. vez que subía a la montaña en busca del avión; sus tres compañeros habían salido ya otras dos veces, v uno de ellos, Juan Canil, llegó de esta tercera excursión tan extenuado que sufrió, a poco de arribar, un desvanecimiento, y hubo- de ser trasladado a la clínica rural instalada en el mismo edificio de la Casa de la Villa. Por, cierto que lasdos camas de. la enfermería estaban ocupadas ya por dos soldados que fueron bajados del monte con graves síntomas de congelación, especialmente uno de ellos, que ingresó en estado comatoso. Este, afortunadamente, empezaba a. reaccionar cuando a las nueve de la noche abandonamos la enfermería. HOY SE INTENTARA EL RESÓATE DE LAS VICTIMAS Preguntamos al capataz cuánto tiempo se tardaría en llegar. al lugar en que se encuentra el avión, y replicó: Con algunos til Nosotros hemos pensado por usted y hemos seleccionado centenares de artículos, atractivamente combinados, que producirán la máxima satisfacción en sus amigos. 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