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IMPRESIONES de un ESTUDIANTE EN HARVARD Cómo se trabaja en la Universidad ni Por Jívaro fílonio- Castríllo ABLABA yo en mi artículo anterior de la sensación de vida que Harvard daba, vida en su doble dimensión, física y espiritual. Pero dejé de lado lo que constituye el eje central de esa vida, el trabajo También aquí la palabra trabajar se desdobla; uno imagina en España que trabajar en la Universidad es prepararse para pasar los exámenes y obtener un titulo. Aquí, no. Sólo los muy privilegiados vienen a lar Universidad con la idea de que no van a hacer más que estudiar; la razón es bien sencilla: como Instituciones privadas, las Universidades americanas se sostienen a sí mismas y eso hace que sus precios sean exorbitantes. También hay centros estatales; mucho más al alcance del bolsillo, pero el americano parece preferir la enseñanza privada. En un pais que se considera a si mismo el símbolo del capitalismo y, por lo tanto, de la economía libre, todo lo que presuponga intervención estatal no acaba de gustar. Resulta, pues, que el muchacho de dieciocho años, apenas terminada su high school o educación secundaria, se encuentra ante un terrible dilema. Quiere tener un título universitario, y en cierto sentido lo necesita para prosperar en un país en que la competencia es la base de la vida; tiene ademas a su disposición unas 1.700 Universidades (1) de todas las clases y categorías y, sin embargo, no puede ir a ninguna de ellas si no pone una muy buena dosis de coraje. Si no lo tiene, renunciará a la Universidad; si es algo más decidido pondrá los pies en una institución estatal o privada de segunda categoría; pero si de verdad quiere trabajar entonces pedirá la admisión en Harvard, Yale u otro de los grandes Collegefl del país. H Laboratorio de Ingeniería, de la Universidad de Harvard. Uno ele los comedores de le Universidad. Desde que entra en uno de ellos, vive en un mundo ideal pero entiéndaseme bien, ideal sólo para los qué quieren luchar. Y así, de año en año, el señorito desaparece como tipo social para dejar paso al muchacho que estudia con la cabeza y se gana el pan con las memos. Naturalmente, que sigue habiendo en las listas de los alumnos de Harvard nombres ilustres, hijos del Aga Khan o millonarios, nacionales o extranjeros, pero es el muchacho de clase media el que predomina. ¿Cómo llegar á reunir 2.000 dólares (2) que es lo mínimo que le cuesta un año escolar entre matrículas, comida, habitación y libros? Lo, primero que hace Harvard es ofrecerle un programa educativo que no contiene más que facilidades; durante cuatro años, el alumno seguirá cuatro cursos anuales u ocho semestrales, y tiene donde elegir para acoplar sus dos horarios- -el intelectual y el manual- -entre la friolera dé 37 cursos en el departamento de francés, 78 en el de economía o hasta 27 para aprender chino (3) Y así hasta el infinito, ya que en Harvard es posibla estudiar cualquier materia, sea la que sea. La Universidad le impone sólo tres limitaciones: la primera, es aprender un idioma; la segunda, cursar tres asignaturas introductorias en cada uno de los tres campos fundamentales del saber (Ciencias, Humanidades y Ciencias Sociales) y la tercera, especializarse en una materia especifica, pero no exigiéndole más de seis asignaturas dentro del campo elegido. El total de horas de clase, además! no supera las doce á la semana. Pero, a pesar de todo, ¿qué hacer para enfrentarse con esos 2.000 dóls-