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elegir. Y a lo largo de la historia de España serán condensación y símbolo de lo mas representativo de la raza: su heroísmq y su hondo, y a través de los siglos, incólume espíritu religioso, caballeresco, señorial. Este es el gran legado de la Edad Media española, y el motivo quizá por el que, en cada período, en cada época, el español revierte a su fondo romántico al enfrentarse con los castillos, y siente que algo se remueve en su entraña. De más de cuarenta castillos hay noticias que existieron en la provincia de Valladolid. Be ellos, los doce que ilustran este articulo se alzan todavía hoy magníficos, como viejos colosos que no se resignan á perecer. Otros, como los de Mucientes, Trigueros del Valle, Tiedra, Urueña, TordeCASTILLO DE ISCAR, -rProbablement fu fundado en el humos, Villagarcía de Campos, siglo XI, aunque ÍU arquitectura hace suponer que en apenas conservan restos de su el XV fuese reedificado sobre el anterior. (Fotografías pasada grandeza: han sido derruidos o enterrados, y sólo de Ja Asociación Fotográfica vallisoletana. unas piedras o algún paredón en Medina del Campo. En su interior, el nos indicará el lugar donde existieron. castillo constaba de un gran patio (pla- Adalia, Alaejos. Aguilar de Campos, Bolaños, Cabezón, Carza de armas) con capilla, graneros, des- pjo, Castronuño, Canillas de üsgueva, CamClgales, cuenca de pensas, viviendas y otros lugares acceso- pos, Poncastín, Herrín de Campos, Mota rios. Allí solía refugiarse la gente del pue- del Marqués, Olivares de Duero, Feñaflor blo en los días de guerra. El torreón era de Hornija, Renedo dé Esgueva. San Pela inorada del señor y estaba separado del dro Latarce, Sieteigleslas, Tudela de Duepatio por varios recintos. Contaba con sala ro, Valverde, Villacid de Campos, Villade recepción, habitaciones, etc. para, el nueva de la Condesa y Villavellid, tuvieservicio de su dueño. La prisión estaba ron su castillo más o menos pomposo, De construida a gran profundidad, y asi, las históricas murallas del de Medina de para internar a los presos se hacía nece- Rioseco no quedan más que tres baluartes saria una escala de cuerdas por donde y algunas puertas; en Olmedo se conserdescendían a desoladoras mazmorras. El van aún las murallas. pie del torreón estaba dominado por los Yo quisiera evocarlos a todos, revivir matacanes, que en caso de invasión ha- su historia... Pero, el empeño es vano. Zocían posible la defensa dentro de la for- rrilla, el poeta de la musa ardiente y la taJeza. imaginación henchida de leyendas, pa ¿Cómo era la vida en los castillos? rándose ante un torreón, le interroga sin Triste, contesta rotundamente un moder- respuesta: no historiador. Y así hay que suponerlo, -Rime, qué se hicieron lus- nobles seteniendo en cuenta la finalidad para que (ñores, fueron levantados. Sin embargo, los cas- tus ricos lapices de sedas y flores. tillos resumen, al lado de hechos luctuo- t, u gente de JÍ tierra, tus oten trovadores sos, de gestas gloriosas y actitudes casi que alzaron, ufanas, triunfante canción? legendarias, la esencia de una: a l a d gueNo podían dar respuesta quienes, agorrera por excelencia en la que, generalmente, el hombre no tenía opción para biados por el peso de los siglos y las in- clemencias del tiempo, se esfuerzan por permanecer en pie, Los castillos de Valladolid- -como en general todos los de la meseta- -han sobrevivido a muchas generaciones, sin que ninguna se preocupara de ellos. Prescindiendo de los que fueron restaurados con ñnes utilitarios, el resto bastante hace con subsistir. No son estos castillos, como los, de Escocia, Alemania, Italia o Francia, parajes recompuestos o amoldados a la vida moderna. Nuestros castillos siguen siendo lo que fueron, sólo que en esqueleto. Conservan, eso si. el espíritu que los alentó, y con un poco de buena voluntad y entusiasmo podía hacerse con ellos algo más que una reseña histórica o una necrología. Cuídese de sus ruinas, reconstruyanse éstas con algún fundamento, vigilese, por lo menos, lo que de ellos queda. Que, a decir verdad, son. valientes, y como resistieron los embates de la guerra y el posterior silencio de los siglos, a poco que se los estimule volverán a mostrarse magníficos, fieles a la consigna de la Historia. P. A. a Con el tftulo en Castilla pu Wk- 6 en! ¡ii i conde de Gamazo un hermoso volumen, que estñ, pidiendo una nueva edición, pues en él, por lo irteiio en lo que a castillos en Castilla e reitere, ms nos da una Idea complot Ce todo CASTILLO CE PORTILLO. -fue erigido en la segunda mitad del siglo XIV. Sirvió únicamente de cárcel: I conde de Benavente, a don Enrique Enríquez, a Suero de Quiñones, al Rey don Juan II... y a don- Alvaro de Luna. El doctor O. Pió del Río- Hortega, su último propietario, lega a ía Facu tad. de Filosofía y Letras de Valladolld. CASTILLO DE TORRELCBATON. -De estilo gótico- mud jar. Perteneció ai almirante Enríquez. En 1 B 21 Juan de Padilla apoderó de la fortaleza en defensa de las Comunidades caste! lanas. Be la pompa feudal resto desnudo reía la estrofa que ei poeta dedicó al castillo. ele Fuensaldaña, todo éi de pie Jra sitiería. Finé mandado construir en pleno slgio XV por P 6 rez de Vi w Testigo de grandes victorias n! a guerra de las Comunidades. ¿Pasaron én él parte de su luna de miel Isabei y Fernando?