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(Continuación quilleta como dicen en Valencia, muy gráficamente. Si en Toledo no hubiera otra pintura de el Greco sino ésta, se justificaría cualquier sacrificio o esfuerzo para venir a verla, por ser la que sintetiza mejor que ningún otro cuadro los ideales de el Greco según la valiosa opinión del profesor Camón Aznar. Instalada en el mismo lugar para el que fue pintada, enmarcada por molduras y columnas corintias semiexentas, doradase iluminada abundantemente, aunque no con acierto, hay frente a ella un banco de nogal de clásica traza, donde los- visitantes pueden sumirse en la contemplación. Adentrarse en aquel mundo maravilloso, creado por el genio para ir degustando su densidad estética, sus valores ideales (su proyección precursora, su actualidad constante y su vitalidad inmarcesible; penetrarse de la singular originalidad de aquella composición iconoclasta, que, brotando en sutil ondulante llamarada del ramo de rosas y azucenas, se lanza aguda y veloz en afilada ráfaga, desde los desnudos punzantes pies del ángel- -cristiana Victoria de Samotracia- -hasta la rauda paloma en indecible mezcla de voluptuosidad y ascetismo según palabras inmortales de Manuel B. Cossío. Si recordamos que está pintada en el siglo XVI, nos asombra su ejecución sintética y franca, osada y heroica; las armonías cromáticas, lunares inéditos, son inefables; nos deleitamos íntimamente con la musicalidad de sus ritmos, que parecen haber realizado plásticamente aquello de que el aleteo de los ángeles suena como la música según Pilostrato... y no sabiendo ya qué decir, optamos por sumirnos en el éxtasis, gozar y soñar. Como si hubiera estado mirando él disco La Asunción de la virgen jwr el Oreeo V solar durante unos minutos, y l u e g o deslumhrado, a p e nas percibiera nada, asi me ocurrió en aquella ocasión, ya que, a pesar de figurar en el rechv to quince originales d e l cretense, cont a n d o la Asunción mencionada, todo me p a r e c i ó desvaído, inexistente, y estuve a punto de marcharme para no ver nada m á s después que me había sido revelada la Gracia. No obstante, dejé pasar algún tiempo, y cuando la excitación fue remitiendo, s e g u í examinando el contenido delj Museo, Se exponen allí excelentes tapices flamencos vestuario litúrgico de gran magnificencia y categoría histórica, esculturas de talla policromada a t ribuídas a Pedro de Mena o de José de Mora. Imágenes m a rianas góticas y renacentistas, magníficas piezas de orfebrería, y un prec i o s o crucifijo tallado en marfil, que se atribuye a Miguel Á n g e l todo digno de ser cuidadosamente descrita, pero los c u a d r o s tienen mayor tras La Sagrada Familia por I Greco (Potos de Rodríguez. cendencia. Hay otra Asunción de la Virgen tam- excepcionales que requieren un detenido bién de la última época, pero de menor comentario; también lo merecen San Pacategoría y victima de la restauración. blo San Nicolás El Salvador y San Quiero repetir. aquí lo que tantas veces se Francisco de Asís que están en una de ha dicho: los lienzos de los grandes maes- las capillas laterales, mas he de dejarlo tros no deben ser restaurados sino con- para otra ocasión. servados es decir, sometidos a una foMirando al en el rración muy cuidada y una limpieza téc- del presbiterio, altar mayor, un gran centro se advierte lienzo nica cautelosa y expertísima, pero cualquier tentativa de meter el pincel en que descansa en el suelo: es La Cena de ellos debe ser tenida como una herejía íSmaús del pintor valenciano, discípulo de Ribalta, Mateo Gilarte. A pesar de la y un delito. pésima colocación e iluminación, esta obra Frente a este cuadro se expone una de admirable nos trae el mensaje recio, cálas muchas variantes qué pintara el Gresabio de la pintura valenciana del co de La Sagrada Familia obra llena lido yXVI. Y, alzando la vista, descubride encantos cromáticos y de una ejecu- siglo en el altar mayor las réplicas de ción delicada, perteneciente a la segunda mos Pedro y de San Valero los dos época, y en la cual está ausente la figu- San ra de San José, preguntado a este res- espléndidos lienzos de Dominico, que fueron llevados a la sacristía de El Escorial pecto el amable guardián mencionado, dijo: por el mayor de- -Este cuadro procede del Hospital de Diego aposentadorcumpliendo Palacio, don Velázquez, órdenes de Santa Anita. ya desaparecido, y, según se S. M. Católica don Felipe IV y que, según dice, las hermanas mandaron borrar la imagen del Patriarca para que no hubie- la tradición, fueron realizadas por el mismo Velázquez. ra allí representación alguna de varón. El Museo de San Vicente es una enti -Fue una idea verdaderamente peredad parroquial, y el Cabildo, pese a su grina, si esto es asi- -le respondí. Al fientusiasmo y a los loables propósitos de jarse bien, porque e! cuadro está poco Iluminado, se adivinan las huellas de la ca- superación que el animan, ve limitadas beza y parte del hombro de la figura tan sus iniciativas por í azones económicas, ya groseramente eliminada. que- -según me dijo el guardián- -aquél sólo cuenta para ello con el importe de una versión magnífica del Expolio de la Catedral, La Verónica San José las entradas. Digo esto, porque las obras. con el Niño J e s ú s La Crucifixión qué encierra este relicario de arte- exigen Cristo resucitado apareciéndose a su Ma- una mejor instalación para ser vistas y dre Santísima y la Anunciación ex- valoradas como merecen. puestas en la antigua sacristía, son obras J. M. V.