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A B i C. MIÉRCOLES. 21, DE DICIEMBRE DE 1955. EBIOION DE LA- MACANA. PAG. 64 EN LARA SE ESTRENO LA HERIDA LUMINOSA DE SAGARRA, EN VERSIÓN DE PEMAN Proyección de las películas Beau Brummeíl y La amada de Júpiter CONCIERTOS SINFÓNICOS VOCALES EN EL PALACIO DE LA MÚSICA Y EL ATENEO Nueva sesión del Ciclo Boccherini en el Palacio de Oriente Ayer se estrenó en Lara La herida 1 u m i n osa de José María Sagarra, en versión castellana de José María Pemán. La obra fue escuchada con atención y emoción c r e c i ó ntes. José María Rodero fue p r e m i a do en un p a r í a m e nto. con una l a r g u i s i m a ovación y aplaudido t a m b i é n con enorme calor en el instante dramático en que finge morir. Rafael Rivelles- -a quien Sagarra llamó con r a z ó n mariscal de la escena -realizó una magistral creaci ó n y Asunción Sancho, Amparo Marti, Rafael Rivelles José Maña Rodero i Pi n r y Paco Pierrá, principales figuras de La herida luminoarte; p a r a ambos sa estrenada en Lara. hubo también merecido tributo de ovaciones en el fin de Lo importante y arriscado es precisatercer cuadro, sin que los artistas- -con mente que en La herida luminosa por muy buen criterio- -descompusieran su acel cuidado con que están tratados y defititud. Pierrá, Asunción Sancho, Lolita nidos la caracteres- -proi- -íonis- as v r nCrespo y Luis de Sola se hicieron acreedores a sincero elogio. El telón se alzó innumerables veces al terminar los cuadros. Saludaron con los intérpretes, autor y traductor. Sagarra habló para rendir sus elogios a Conrado Blanco, a la interpretación y a la versión castellana, y Pemán dijo que si en un tiempo la raya de Cataluña pudo ser una herida sangrante, hoy se alegraba al comprobar, con tan feliz colaboración, que era una herida luminosa. (Americano) El éxito del estreno fue, pues, rotundo Mofar Dieseí y resonante, y la escena estuvo bien servida y ambientada con un elegante y Palo carqadorc sobrio decorado de Redondela. Decía Larra Que la moral de una comedia no debía ponerse en labios de tal o cual personaje, sino que debía da desprenderse íníearrameaÍE de la acción. Con ío cual señalaba el inolvidable crítico una división clara de ios géneros: a un lado, el teatro de tensión o tesis implícitas, y al otro, el teatro explícito o discursivo. A l a r r a sólo le agradaba el primero, quizá porque dentro fie su exigente posición de exégeía romántico repudiaba todo eclecticismo. Pero nosotros, raás modestes y meros rigurosos que Fígaro pensamos que i ios los géneros son admisibles a condición e que estési bien cultivados. Y La herida luminosa, -dentro del teatro discursivo y sermoneante- -posee- lina buena arquitectura dramática, es valíante, no se arredra ante las dificultades del reaüis. mó trágico- -planeamiento de un crimen desdfi íjae se levanta el telón. Minería, eii accidente tle un personaje principal, tentativa de envenenamiento a la vista de! público y fallecimiento súbito de otra figura de ficción con la. presencia del cadáver en el epílogo. Si alguien piensa o cree que con iodos esos elementes aparentemente melodramáticos. José Mar. Sasrarra y su valedor castellana José M ría Fernán, liar, elaborado una pie folletinesca, se equivoca fie tagonistas- por Ja altura del diálogo, por 1 la impecable pureza y ortodoxia de la doctrina que en la obra se muestra y exhibe, todo es de excelente calidad dramática. Sólo con un gran valor y un gran dominio de los recursos de la creación escénica pueden comprimirse en lapso breve tantos incidentes y accidentes como en la obra se producen sin que suenen a falsos y arbitrarios. Sólo con auténtica maestría en el arte de dialogar pueden ponerse frente a frente un presunto asesino y su víctima y el hijo de ambos para discurrir o mejor pensar en voz alta sobre lo que un penalista llamaría etiología de un crimen frustrado Y para hacer ver que todas las acciones humanas, hasta las más vituperables y nefandas pueden tener un origen aue si no las disculpa, al menos acusa su nacimiento en la falta de amor y de caridad, en el orgullo y la soberbia, en la sequedad de corazón, en eí olvido de ¡as máximas evangélicas que nm mandan comprender y perdonar. Hay, por tanto, en La herida luminosa un drama profundo, de conflicto hondo y de violentas pasiones, un choque de ideas, de temperamentos y de caracteres que en ningún momento hurta su explosiva expresión ante el ánimo tenso de los espectadores, y, finalmente, pasa por la escena la ráfaga de la tragedia y de 5 a muerte con una finalidad precisa y clara: la ríe conseguir que en el alma endurecida fiel protagonista entre al fin esa herida de iuz iue acusa la llegada- -nunca tardía- -de ía gracia y de la fe, con el don de lágrimas, el arrepentimiento y la expiación ñor la ía del dolor. Creemos sinceramente que por estos valores y méritos la obra de Sagarra ratificará en Madrid el mismo éxito que lo fró con sa estreno en la Ciudad Condal. -Alfredo MAKQUEBIÉ. Avenida: Beau Brummeíl Titulo original: Beau Brummeíl Producción, en Metroscop e ij Eastmancolor de Sam Ziinbalisi, vara MGM Guión de Karl Tunberg. basado en la comedia de Clyde Fitch. Director: Curtís Bernhardt. Intérpretes principales: S t e w ar t Granger, Elizabeth. Taylor, Pster Ustinov, Róbert Morley, etc. Se estrenó la comedia Beau Brummeíl en 1890, en Nueva York, y la creación memorable del personaje se debe a Richard Mansfield, al que se atribuye, o algunos atribuyen, la obra f i r m a d a por Clyde Fisch. Después, Brummeíl amaneció en la pantalla representado por John Barrymore. Pero el cinematógrafo se encariña con determinados tipos y asuntos y tiende a resucitarlos. Brummeíl ha resucitado también en diversas versiones musicales y radiofónicas, como de vez en cuando suele merecer el comentario de ensayistas y articulistas que gustan de evocar el dsndysmo La aventura del más famoso de los dandys aventura de final aun más doloroso que el que ahora ños ofrece la realización de Curtís Bernhardt, se prestaba, sin duda, para l l e v a r a término una película de amb i e n t e espectacular, contando con los medios modernos que posee el séptimo arte: la proyección en dilatadas pantallas y el colorido. Quién y como era Brummeíl no hay que contárselo a nadie, puesto que los testimonios escritos son bast a n t e abundantes y lian estado al alcance de todas las fortunas. Stewart Grangei, Era un innovador de Elizabeth Taylor, la elegancia masculina, Peter Ustinov y con maneras refinadas y la frase irónica, a Robert Morley menudo impertinente en los labios. Sus años de juventud fueron brillantes, disfrutó de la amistad del príncipe de Gales, qua ENTREGA INMEDIATA Carga atrás Descarga adelante VELAZQÜE 2, 42- ATOCHA, 6 2 MADRID medio a medio. LA VILLA, Carretas, 1? (esq, Cádiz) 313363