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-A B C. MIEECOLES 21 DE DICIEMBRE DE 1955. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 43 los. asalariados no venga a perjudicar con ra pensiones vitalicias; el menor riesgo dé una injusticia al pequeño agricultor a quien accidentes en el campo parecia que inspihemos llamado asalariado de sí mismo, y raba una cierta dejadez en el legislador. que por, esta razón ya había sido objeto dé Finalmente, la propia silenciosa y acaso altiva impavidez del trabajador del campo, atención al aplicársele los beneficios de los que jamás pide nada, era un elemento más aumentos en el Subsidio Familiar y en el Seguro de Vejez e Invalidez. Por esta con- para que- el Seguro de Accidentes no se estableciera con las modalidades con que tribución de la Sociedad entera, especialen la industria viene funcionando- hace basmente de la Sociedad agraria en la creación tantes años. Pero el Estado nuevo, el Esde. las reservas que garanticen el Seguro de tado hijo de la Revolución de julio, perciAccidentes en el campo, es por 1o que debía la legítima impaciencia, la callada ancimos, que por primera vez en la Historia de la seguridad social puede un Seguro de gustia conque el campo reclamaba justicia, Accidentes llamarse, con exactitud un Seguro aunque la justicia no estuviera de acuerdo con unas tablas de probabilidades y unos Social. A mayor abundamiento y para que cálculos matemáticos que el hombre ha heel Seguro de Accidentes deba considerarse cho acaso impulsado por razones primitivas en España un Seguro Social es afectado de. segundad de sus semejantes, pero que por el concepto de variabilidad funcionado han acabado por corromperse en su mente por el número de hijos con lo que aquel para hacer, del Seguro no precisamente y carácter de Seguro Social es ya. absoluto. no solamente un instrumento de paz, sino Aparte de- los fundamentos de carácter uno de los más grandes negocios de nuespolítico puro que acabamos de exponer muy tros tiempos. someramente y que justifican ía extensión Este sordo clamor, esta impaciencia que del- Seguro de Accidentes al trabajador del estaba enviando mensajes del campo a. los campo con la misma modalidad que en la órganos nacional- sindicalistas, acabó haindustria, existen otros fundamentos para ciéndose expresión concreta en la primera comprender los cuales es necesario que poAsamblea General del Instituto Nacional seáis el esquema de lo que hasta el presente de Previsión de 1953 y en el III Congreviene pasando en este orden en uno y otro so Sindical de 1955, mediante unas conclucampo laboral. siones que fueron elevadas al Gobierno y En la Industria el Seguro de Accidentes que éste encontró justas y discretas. La se presta en, forma de pensión vitalicia que matemática se había puesto al servicio de alcanza normalmente una cuantía media la Justicia y había llegado el momento de del setenta por ciento del salario. La: mínima demostrar con una realidad jurídica que las más audaces concepciones de la Seguridad es del treinta y cinco por ciento, y la máSocial, cuando se apoyan sobre bases m o xima, en el caso de los llamados grandes ralrnente justas, acaban por tener una ex inválidos que necesitan el auxilio corís- pfeísión matemática mucho más limpia, mutante de otra persona, llega, hasta el ciento cho más transparente que ninguna otra. cincuenta por ciento. La reparación del daño Porque también la matemática, señores prono termina en el individuo accidentado, sino curadores, se humaniza y pierde su desalque sigue en sus derechohabientes en forma mada condición cuando anda cerca del Reiigualmente de pensión. En cambio, en la pequeña agricultura que constituye el no- no de Dios y de Su Justicia. venta por ciento de la agricultu ra española, LA MATEMÁTICA DE LA REVOla reparación del daño se limita a la- enLUCIÓN trega por una sola vez, de una suma que A las razones frías de una matemática oscila entre el salario de seis meses- y el desalmada contestaba la matemática de la de dos años, según las proporciones del Revolución con razones humanas profunsiniestro. das, y si se quiere apasionadas. Había Este sistema era técnicamente razonable. que superar la situación de inferioridad de Los actuarios de Seguros, por obediencia unos trabajadores frente a otros; Había que a los principios matemáticos que rigen la acordarse de que cuando nó existía apereparación dé los riesgos, estimaban inclunas el proletariado industrial en las; ciudaso que era excesivamente generoso con los des de artesanos, sólo trabajaban en el muntrabajadores del campo. Desde un punto, do los campesinos, que durante milenios de vista estrictamente científico tenían rá- han mantenido a la especie humana. Había zón. La débil- economía de los- labradores qué pensar en que el infortunio en el camles hacía difícil el abono de las primas co- ipo es más infortunio que en parte alguna; rrespondientes a, ¿Jin seguró qué garantizaporque en el campo, a la hora en que el ser humano se encuentra merme abandonado, como un hiño sin amparo, 110 aparece ni la ambulancia de. la Cruz Roja, ni la sociedad benéfica, ni las organizaciones de socorro que en las grandes ciudades, puede ser que por verdadera paridad, pero quién sabe si en gran parte por apartar de los ojos de los felices el espectáculo de las lacras del desgraciado, al fin recogen al desgraciado y lo internan. Mientras que en el campo el desamparo es un desamparó total, rodeado del silencio y de la insolidaridad, un desamparo que es un hundimiento, utr desámparo de desierto, un desamparo de sitio Señorial, Con garaje, amplias terrazas y rodeados de jardín, Vende propietasoledad metafísica én que el ser humanó e? rio. Véalos AVÜA. GEÑÉKAI, PEROK, 179. como un guijarro abandonado al borde del Junto calle Serrano írntre calle de Secamino, despiadadamente, brutalmente, salrrano y Roíií ruez Marín) 83 0435. vajemente. No se había querido ver que in cluso la capacidad de recuperación que él obrero, del campo tiene era una garantía de que el Seguro de Accidentes e? el campo Importaciones maquinaria necesita podía establecerse sobre bases distintas. Se 1 PERITO INDUS. T- EIA L habían olvidado muchas cosas, pero, o- con práctica de taller. bre todo, se había olvidado que si la in- Teléfono 22 64 95. exorable necesidad de someterse a una matemática había dado valor, como diez, a la TITULO D SOGJEPAD vida, a la incapacidad, a la mutilación, a ia ENTERRAMIENTO. 341073 invalidez dé un trabajador de la industria, a aceptarlos. -binchas veces, el inmediatisino do ver cómo se realiza una operación brillante nos hace olvidar operaciones nienos brillantes, más difíciles y también más trascendentales. Y, en cierto modo, este ha sido el caso de los Seguros Sociales en el campo. -La dificultad técnica de establecerlos, las bases movedizas y casi inexistentes sobre las que hay que fundamentarlos, la naturaleza misma del trabajo dei campo y de! sistema de contratación con qué. se presta, la inseguridad del, empleo, la variabilidad, todo, en suma, invitaba a apartarse. de un problema difícil para atender a otros más fáciles. Y no hay por qué censurar a nadie de esto. La injusticia es igual- para unos que. para otros. El desamparo de los trabajadores de la industria ra exactamente igual al desamparo de los trabajadores del campo, y es lógico que si reparar una injusticia era relativamente fácil, mientras que reparar la otra se juzgaba imposible, se dejará lo imposible para atender- a lo posible, porque en este caso resultaba verdad que- lo mejor era enemigo de lo bueno. Pero el Movimiento Nacional se ha resistido a declarar imposible ninguna meta de- carácter social. Y- ha declarado y sigue declarando que juzga posible- extender los Seguros Sociales al campo en su totalidad y lo proclama en este acto cuando os pide vuestro voto para ocupar el primer escalón- de la marcha más ambiciosa que jamás Estado alguno haya seguido en el camino dé la Justicia y de la Paz. ¡Estamos seguros de poder llegar un día a extender. el Seguro Social en todas sus versiones a todo el español que trabaje por cuenta ajena. Estamos seguros de algo más; de poder extenderlos a ese trabajador que está en. la frontera 1 del empresario y el asalariado, ese asalariado de sí mismo, al que un día queremos incorporar a todos los beneficios de la seguridad social para que no haya un solo trabajador en España a la puerta de cuyo hogar ronden los viejos y los temibles espectros de la- vejez, de la invalidez, de la enfermedad o de la or- fandad. Es l a voluntad dé los muertos, es la voluntad de Franco y son estas dos voluntades que los españoles estamos dispuestos a servir hasta la inmolación de nuestras vidas. EL SEGURO DE ACCIDENTES EN E L CAMPO Señores procuradores: el campesino español no tenía establecido, eficazmente, ni el más elemental de los seguros: el Seguro de Accidentes. Ya sabemos que en estricta nomenclatura sociológica el Seguro de Accidentes no- se consitiera un Seguro Socirl, porque no es más que la subrogación de una responsabilidad civil que el patrono tiene ante las consecuencias del accidente que sufra su asalariado durante el trabajo. Sin embargo, por la iórma de establecerse en la ley que se mete a vuestra consideración, sí puede considerarse un Seguro Social porque se adoptará una modalidad de cotización que no grave más a la pequeña explotación agrícola, ya que la gran, explotación agrícola, aquélla que emplea más de seis obreros o que emplea lo que se llama motores inanimados es- decir, motores mecánicos, está sujeta en materia de accidentes a- la legislación de la industria. Entonces el, acervo de. dinero necesario para. responder de un -istema de protección al accidentado en el campo, cualquiera que sea la. forma, de contratación dé su trabajo, cualquiera que sea la forma de prestarlo, vendrá canalizado desde disT tintos puntos de la eronomia nacional, especialmente de la economía agraria, de modo que el establecimiento de kr Justicia para PISOS tüJO