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Car al mar sueñan los Jóvenes con Ja esperanza. E ti mar arrastra, con más fuerte tirón que ninguna otra cosa, la vocación de los muchachos. Es vieja como el mundo la inclinación de los donceles hacia el riesgo y la aventura de los océanos. Para los adolescentes, el mar aparece con el prestigio de infinitas posibilidades utilitarias, pero también de múltiples tenta- ciones románticas. Cara al mar sueñan ios jóvenes con la riqueza, pero sueñan, sobre todo, con una de las mas tiránicas incitaciones para un alborotado corazón de pocos años: la aventura a secas, la que retribuye todas las adhesiones otorgando la voluptuosidad del peligro, que es su primera turbadora esencia. Por eso, la eficacia de una inteligente política del mar se deduce de la medida en que acierte a disciplinar esa desordenada vocación marinera de los adolescente en una dedicación; con norma lúcida, orientada a una gloriosa servidumbre; Cuando la política del mar cumple eficientemente sus fines más altos, esa difusa y anárquica Inclinación juvenil hacia el mar se ordena dentro de un concepto que abarca empresas insignes y hermosos deberes y que se señala con la palabra Marina. De este modo, canalizando el alborotado impulso dentro de la norma de la Marina, se eleva al rango serio de Historia lo que amenazaba malograrse en frivola novela, es decir, en novelería. Cuántas juveniles vocaciones marineras florecen en España cada día podrá imaginárselo, sin excesivo esfuerzo, quien eche un vistazo sobre el perfil geográfico de nuestra Patria. El mar es nuestro cordón umbilical, nuestra vía nutricia. Los niños, los adolescentes, ios jóvenes españoles del litoral poseen la noticia heredada de que nuestra grandeza vino por los caminos del mar, los mismos por donde se perdió y los mismos que nos han de llevar, en una em- presa espiritual de alto bordo, a su reen? cuenteo. Pues bien; para los soñadores del más bello sueño español de nuestro tiempo se han creado, a todo lo largo del litoral hispano, Escuelas de Flechas Navales. Decir que estas Escuelas son depositarlas de esperanzas, sería, ciertamente, decir bien poco, Resultaría demasiado tacaño concederles únicamente un tributo de esperanza a estas Escuelas donde se. forja una de las realidades más entrañables, ostensibles y valiosas dé esta hora española. Desde el instante mismo de su creación, las Escuelas de Flechas Navales fueron modelo de eficiencia en una tarea docente de tan amplias matizaciones que abarca la formación completa del individuo, en cabal he- Mis d un millar de muchacho Ingresa chura de hombre y marino a la española. cada afto... De la Escuela de Flechas Navales de Palma de Mallorca salieron aquellos nueve viejos centros dedicados a la formación de niños marineros, qué, como grumetes del marinos, desde la ejemplar Universidad dé Baleares pusieron cátedra de entereza Mareantes de Sevilla hasta la humilde, ¡qué grandeza la de aquellos pequeños, pero fecunda Escuela dé Vivero. Las acSeñor! -la madrugada inolvidable en que tuales Escuelas de Flechas incorporan 1 él glorioso crucero hizo su definitiva sin- inspiración tutelar de los antiguos centros a una actualísima voluntad de dominio de gladura hacia la inmortalidad. De entonces acá, de las Escuelas de Fle- las técnicas modernas. Más de un millar de muchachos ingrechas Navales han salido no sólo sin pausa, sino en proporción creciente, promocio- san cada año en las Escuelas de Flechas nes y más promociones de jóvenes marinos, Navales A unos se les admite en régimen en quienes la primitiva y difusa vocación de internado, o como mediopensionistas, y del mar ha sido instrumentada con una a otros, en calidad de alumnos externos, a severa preparación integral, en la que se quienes se facilitan uniformes, calzado y ha cuidado tanto la espécialización profe- material escolar. Cuando cumirien la edad sional dentro del cuadro extensísimo de la reglamentaria- -y tras haber adquirido alque podríamos llamar artesanía naval guna de 0 las especialidades profesionales como la incorporación al espíritu- -honor ¿encuadradas dentro de la genérica artesadisciplina, arrojo- -que históricamente de- nía naval sirven en los barcos ñe la Armada, Y sirven con el orgulloso y fiel esfine a la Marina de España. Naturalmente que estas Escuelas han píritü de quienes saben ya que el mar no aprovechado- -sobre todo en esa esencia su- es novela, sino Historia. til que sé llama el: estilo- -la solera de los Manuel MARLASCA PEKEZ