Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
iel artista y no se justificarían los sa- V ¡riflcios. Tan pronto salgo a escena, buso el contacto Cuando- ¿oto que el púlico está conmigo, sin! i eservas, no me ambiaría por nadie. Luego, en la calle, imbién se dan homenajes conmovedo 5 s. El, otro día, en los bares y estableírhientos vecinos a mi casa: funciona n los altavoces y muchos aficionados hüíildes, que no habían podido acudir al iceo, siguieron la retransmisión. Para tíos sigo siendo algo familiar, cuyos triun s se festejan como cosa propia. Victoria de los Angeles tiene, al hablar, imbián, una voz tan dulce qué temo désfinar en el dúo. Prefiero su monólogo. -De todas: formas, siempre, sea cual uere el país, encuentro a españoles. En Jueva York tuve la satisfacción de ver a Uicia de Larrocha y Reguío Saina de lá daza, que tanto éxito logran allí. Por tolas partes, a paisanos que se acercan, ya in la tradicional coraza de mesura y frialiad que nos atribuyen a los catalanes. r uera de la Patria, la emoción es más di ecta. Un artista no puede siempre hacer su gusto. Imposible antes, pero cantaré en Madrid en el otoño de 18 B 6 promete Victoria de los Angeles a Fernández- Cid, y tan admirables, de Elisabeth Sehwanfltopf, Zinka MilanoV, R e nata Tebaldi, ya por él temperamento, ya por la voz... ¿Y la de Victoria de los Angeles? -Creo que ahora está más desarrollada, más dramáticaj más firme... Pero yo no soy quién pai- a juzgarme. ¿Cuáles son las virtudes más fundamentales para u n a c a n tante? -Una, básica: la altura espiritual; de la persona, d é la a r tista. Luego, podrá hablarse del color de voz, de la dicción, el v- ¿Un consejo para el artista que empieza? -Q u e se conozca bien a sí mismo para medir estudios y actuaciones, para saber el mómentoí justo de cada cosa. Intento que Victoria resuma la actividad de estos años, cer: c a d e un lustro, de lejaní -Entre ópera y conciertos, unas cien actuaciones cada año. ¿Lugares? A partir de 194 Q, de 1950, épocas de mi presentación en, la Scalá, de Miláil; el Covent Garden londinense; la Opera, dé París, y el Metropolitan, de Nu ev York, he recorrido los dos estilo. continentes. El director y la cantante. André Cluytens y Victoria de los Anyeles perfilan detalles en vísperas de la grabación del Fausto? 1, de Gounod. con la Opera Nacional de Paris. Planteo la pregunta; ¿Opera? ¿Concierto? -El concierto, sin duda. No toe importa confesarlo, pese a los alicientes del teatro. Pero el repertorio lírico teatral es ya: grande. ¿Qué obras le forman? Las bodas de Fígaro Don Juan Freischutz Lohengriñ V Tanhausser Los maestros cantores Ariadna en Naxos El barbero de Sevilla Manon Fausto Pelleas Bohéme La vida breve Madame Butterfly -Hablaba antes de satisfacciones. A esta obra le debo una, muy grande. Luego de cantarla, en Nueva York, se me acercó el señor Rocha, que reside en Manila y es hermano del doctor que figuraba en el Comité barcelonés, al que debo la realizacidn de mis estudios. Por lo visto no era muy partidario de esta ópera, que en mi versión le emocionó ese día. Prometió enviarme un regalo. Cuando meses más tarde fui a Los Angeles, donde vive una hija suya, me hizo la entrega. Yo esperaba un abanico, un pequeño obsequio. ¡Mi sorpresa fue mayúscula! Todo lo que utilizo ahora: cinco kimonos, la sombrilla, pelucas, accesorios de todo tipo. ¡Una maravilla! Yashlmura. excepcional artista japonés del teatro, diseñó esta colección auténtica, única, posiblemente, en el anuido. Pregunto a Victoria por recuerdos particulares, públicos, impresiones, gustos, zancadillas profesionales... -Sí alguna hubo, no merece recordarse. Las máximas emociones surgen siempre en los debuts mi primer concierto en Barcelona, e 19 de mayo de 1944; el de Madrid, meses más tarde; la primera ópera en el Liceo... Los recuerdos más vivos (jUíüá los debo al entusiasmo y sensibilidad del público de Londres. ¿Y de otros artistas? Victoria habla del violto de Jeifetz, el de Stern, el piano de G 5 eseklng, la maestría de Dobrowen; las calidades, tan distintas ¿Países visitados en 1955? -Italia, en enera: Nueva York, todos los Estados, hasta abril; París, para grabaeibnes de discos; vacaciones veraniegas: Argén- tina, Méjico, Alemania, Francia, Inglaterra, Bélgica, España... ¿Y los proyectos en 1956? -Los Estados Unidos, Italia, cuatro meses eri Australia... ¿Tampoco Madrid el año próximo? -Sí; ¡palabra i Cantaré en el otoñó con la Orquesta Nacional, actuaré sola- Después, en la primavera de 1957, quiero ir a los Festivales de Grana- da. Así, preparado con tiempo, todo será posible Recuerdo m u c h o al público madrileño; d é s e o visitar la Alh a mbra... C l a r o que ahora, la verdad, lo que pienso es en las Pascuas en casita, con mi marido, cerca de mis padres. Y, a p r o p ó s i t o ¡muy felices Fiestas! En muchos hogares filarmónicos la felicidad t e n d r á fondo musical con los discos de Victoria de loa Angeles, mientras ella, quizá, tararea en el suyo un villancico y E n a casa de discos. Nuestra maravillosa hace calceta al ca- cantante firma tos suyos con las espaldas lor de la lumbre. bien guardadas. No por innecesaria preoau, clon, sino por cariño Invariable, vigila su esposo, Enrique Magrifia,