Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Resumen de cinco años de ausencia: Metropolitan, Covent Garden, Scala, Opera de París... quinientas cctuaciones por el mundo Cantaré en Madrid en el otoño de 1956; en los Festivales de Granada, la primavera siguiente SOY COMPLETAMENTE FELIZ EN Mí CASA C O N LAS AGUJAS DE HACER PUNTO Por Antonio FERNANDEZ- CID rlCTOEIA de los Angeles ha vuelto a España. Ha cantado prodigiosamen 1 te en el Liceo de Barcelona. Sé va otra vez, dentro de unos días. La satisfacción del retorno queda empañada por lo Madame Butterfly ugaz de la. presencia. en el Metropolitan, ¿Por qué? ¿Por qué no actuar en Ma- de Nueva York, el drid también, al menos? teatro en que más- -Por las obligaciones. Porque un artis- veces actuó en los últimos cinco afios ta no puede siempre hacer su gusto, y quieVictoria de los Annes organizan su actividad pública ligan de geles. tal forma las salidas, preparan el calendario con tanto tiempo, que ya no se dispone del proptó. Sé que algunos censuran mi lejanía. Tienen razón... hasta cierto punto. Porque no sólo se demuestra el cariño a la Patria de fronteras adentro, y yo creo servirla cuando otros públicos aplauden complacidos a una cantante española. Suspira Victoria... ¡Quién pudiera hacer siempre lo que desea! Pero el plan se nos da ya trazad o. Se nos dice: Cantará la temporada en Nueva York y recorrerá los Estados Unidos en cinco meses. Desarrollará una serie de recitales en Sudamérica. En Australia tendrá que permanecer veinte semanas Y yo, mientras, pienso en los dias que me reservo para estar en mi casa, aquí en Barcelona, entre los míos. Pocos días, por desgracia. El 20 Luego del trabajo, la vida social; -recepción en asa de lord y lady HareWood. Su Majestad la Reina Elisabeth de Bélgica, de tan probada sensibilidad filarmónica, felicita, luego de su recital en Bruselas, a Victoria de los Angeles. canto la última Butterfly en el Liceo; el 13 de enero, un recital en el Carnegie Hall neoyorquino. En casa de Victoria, ella cambia, incluso, de carácter. Habla con viveza, con alegría, con suma efusividad, ya sin maquillar sonrisas y respuestas. -Aqui, con Enrique, la radio los discos y libros, con mis muebles y cuadros, con el piano y las agujas para hacer punto, soy feliz. Completamente feliz. Y lo seré más cuando no tenga que pensar en las actuaciones Vecinas... De pronto ríe con espontánea plenitud: -Por esos mundos de Dios, y aparte la compañía de mi marido, de todo esto sólo me siguen las agujas. ¡Ya pueden nacer niños en la familia! Suministro jerseys botitas, calcetines de lana y bufandas a toda la familia. En las horas frías de los camarines, de los hoteles, me creo, asi, más cerca del hogar. ¿No sentirá Victoria, entontes, el halago del entusiasmo que despierta? No me deja casi terminar. ¡Claro que si! De otra forma sería lamentable la vida