Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC. i DOMINGO 18 DE DICIEMBRE DE 1955; EDÍCIÓN DE ¿A MAÑANA. PAG. 73 i L -j SEGURO OBLIGATORIO DE ENFERMEDAD JDuración de las prestaciones sa nitarías i Una de las más recientes cartas recibidas en, A B G viene a plantear brevemente el tema de la duración temporal con que las prestaciones sanitarias pueden ser satisfechas ál asegurado y a los beneficiarios en el Seguró Obligatorio de Enfermedad. Me comunican- dice sustancialmente la- carta- que una de mis hijas ha agotado las prestaciones sanitarias y que hasta el próximo año no tiene ya derecho; escribí al director provincial, quien me contesta que los hijos de los titulares sólo tienen derecho a. noventa días, de prestaciones. Eri este tipo de queja, tan respé ible como todas las que se inspiran en uría situación humana de necesidad, justifica por sí sola la. intención divulgadora de las columnas que habitualmente dedicamos, al- S. O. E, Es un hecho cierto- que muchos asegurados ignoran el volumen y la duración de las prestaciones a que el Seguro les da derecho. Y cuando- -como en el caso de nuestro comunicante- -manifiestamente se duelen de la 1 limitación 1 de tal derecho es, sin embargo, suficiente transcribir los términos légales, y darles la mayor difusión posible. El artículo 38. deLReglamento del Seguro s Obligatorio de Enfermedad dispone que las prestaciones sanitarias tendrán una duración dé veintiséis semanas cada año, como máximo, para los. asegurados, y de trece semanas para sus familiares beneficiarios. Aparte dé que en casos plenamente justificados ésta prevista la prórroga de lá asistencia sanitaria; existe para los afiliados a Montepíos Laborales que tienen implantada la prestación de larga enfermedad, una posibilidad de asistencia fhás prolongada. Para los beneficiarios del Seguro de Enfermedad propiamente dicho la norma legal limitativa que transcribirnos es, al menos: en teoría, bastante explícita. Son diarios y frecuentísimos los casos en que las propuestas de prórroga elevadas a la Jefatura Nacional del S. O. E. por lá Inspección de Servicios Sanitarios rompen la rigidez del precepto. Se trata, pues, ¿te poner en claro si quejas como la que hoy tomamos en consideración evidencian un defecto en la práctica del Seguro o solamente expresan un ideal de lo que el Seguro debiera ser. Creemos qué la carta de referencia solamente se queja de que el Seguro Obligatorio de Enfermedad es limitado. Y es bueno que sepamos a qué atenernos sobre la idea, esencial y sobre el alcance de una institución considerada como avance social gigantesco. Pues si aquello a que todos aspiramos es- p definitiva, el seguro total, no cabe duda que cualquier expresión limitada de la previsión por muy meritorio que resulte su montaje y funcionamiento, siempre nos parecerá una obra, frustrada o incompleta, ¡El Seguro de Enfermedad es hoy no sólo en España, sino er la casi totalidad de los países que lo1 practican, un sistema de previsión para las, dolencias ocasionales, para ese común accidente humano que abre uri paréntesis en nuestra vitalidad. En su constitución, en su dinámica, y en el cálculo de su financiapión el Seguro. está pensado para S. CHEHC Rabat 16. En- el reciente Congreso celebrado en esta capital í oY el partido nacionalista marroquí Isíiqlal parece que quedó descartada la idea de que en un futuro barruecos independiente exista un organismo semejante, al tipo de Parlamento europeo. Quedan, en el mundo musulmán, te- recordaba perfectamente. Se había desoros de la antigua sabiduría. La pro- dicado con fortuna a la filosofía, a la fesan virtuosos y profundos viejos, ri- medicina, a la historia y a las bellas cos Se experiencia y cordura, versados artes. -t en el Corán y el. Pentatenco. Algún ístiqlal, con gran venerable de barbas de nieve, la Los árabes del comprendido, tranquicordura, han que los lleno de temor y temblor, con pala- parlamentos europeos sé parecen debra de tono profético y manos. alzadas masiado a Seherezada. En cuasjto abuen el aire, habrá dicho: El parla- rren sé les decapita y se convocan mento democrático a la europea, ¡Alá nuevas elecciones para elegir Cámara le maldiga! es una gran locura. La nueva, a modo de nueva sultana. Para industria: de vivir delcuentq empezó mantener el interés y no morir, se deen tos países orientales. Extendida a vanan los sesos más gue para bien gotodo el planefe, ha creado en casi to- bernar. Algo harán o lograrán, sin dos los órdenes del espíritu, ¡o fantás- duda, que esté b i e- n, pero- también tico universal, motor decisivo de la han tendido peligrosamente a vivir historia, cuya esencia- -45 bencina- -son del cuento con el cuento perpetuo de sueños. En este arte de vivir del la promesa de mejorar, o gran Cuéaicuento que, probablemente, 1 pasó del jfco de la Buena Pipa del anhelo quimercado a la corte, fue maestra la marico del sensacionalismó vano, de la hermosa Seherezada, protagonista de irrealizable entelequia de la fervorosa Las mil y una noches y favorita confusión. Se han hinchado los Pardel sultán Schahriaz. Son mil y una lamentos europeos, desde la Revolución sesiones, en las qué, pon frecuencia, el Francesa, de enteras colecciones de asunto se deja pendiente para la sé- cuentos filosóficos, históricos, mitolósión próxima, por lo avanzado de la gicos, mágicos, sensibleros, simbólicos, hora El moderno sistema parlamen- etcétera? etc. que, a veces, nada tenían tario democrático estaba fundado. Na- que ver con el viejo, estricto e ilustre i md arte de gobierno. El gran apellido eudie én v, el mundo como ScHterezada, v ro peo de Seherezada es R Rousseau. dShd supo vivir del cuento porgue de lo A los árabes: del Istiglal les gustarán qué ella contara cada noche dependía mucho, sin duda, Las mil y una f o su yda. jE u su a h lib dibl t s burrido, déjase de iníeresar ¡debía ser decapitada. Tenía Seherezada, no solamente divertidísimo, a veces, utilitario en sus mucho cuento sino, además, una moralejas y necesario al mundo fabulohérmanita de oro, Donazíada, que, so y al. entretenimiento de sultanes vie- ante el- atroz sultán, le hacía él juego, jos como dé ciudadanos de cualquier abríatóiboca estupefacta ante las na- edad y condición. Pero otra cosa es rraciones nocturnas, y cuando, veía Seherezada, con su mundo de ilusiomustio o adormilado al gordo y regio nes disparatadas, con aquel perpetuo oyente, imploraba: ¡Cuéntanos otro, parlamentario y programático quisiecuento hérmanita! ¡Sigue, amada hér- ra de la Seherezada de Tristán manite! pona iadaera un especie de Klingsor: Quisiera ver Damasco y las opinión pública o sufragio universal in- ciudades, persas Con sus ligerps minaorgánico. Era el curo. Las bellezas del retes Quisiera ver a los panzudos harén solían llamarse Ramillete de mandarines bajo las sombrillas Quisiera irme con lá goleta oue esta noche Perlas Astro Matutino Potestad de los Córjízones ¿Donaziada se hubie- se columpia en el puerto La historia de los Parlamentos dera podido llamar Espíritu Democrá, tico Era una opinión uná apariencia mocráticos está- cargada de éstos quisiera y mucho de, lo que en Europa de libre opinión que animaba al jefe del Estado. Seherezada se había metido en se Ha logrado no ha sido por los Parla cultura, hasta los ojos. Había leído lamentos democráticos, sino, a pesar mucho- -se dice én Las mil y una no- de los Parlamentos democráticos, a peches -y tenía una memoria, tan pro- sar de todos sus cuentos de Seherezadigiosa, que todo cuaíjto había leído. lo da y todos sus quisiera incoheren- asftíaas jBTS isac s- áKti sss tes. ofrecer a quienes ampara una asistencia, lo niás completa posible (médica, quirúrgica, sanatoriál; faíxnaoéüticá, económica, etcéte- COTTRET Cómo regalo de Navidad, ofrece a su distinguida clientela todos sus modela jes de invierno en ra) L en la sustancia de sus servicios. Per necesariamente temporal en cuanto a la- duración def las prestaciones. Otra cosa puede ser, y acaso debe ser, una aspiración muy le- r gítimp- -de. todos, que está en la esencia mismá del Seguro como institución que neutraliza el factor incierto de la vida. Hoy por hoy tiene sus límites. Ya que cada. día se vayarí reduciendo en cüanfoa la asistencia misma y en cuanto al ámbito familiar dé l s be- i neficiariós, no podemos hacer otra cbsa: s- ind atenernos al precepto legal, que aun so hai alcanzado la etapa de ja prestación con tinua ¡íAUTENTICA LIQUIDAGIÓNM Fernando yi, 8 Teléfono 31 63 86 LA VILLA DE PARÍS Atocha, 51- Carrera San Jerónimo, 24 VESTIDOS- ABRIGOS Creemos que mientras el derecho a, las prestaciones- sea limitado en el tiempo e buena norma de economía personal y dé solidaridad no consumirlas sino en casos díL necesidad, evidente. Lá enfermedad nunca es un derecho, sino uqa contingencia la- mentable, más ilimitada que el derecho que le rfacfijnos frente; Ahorremos tal derecho comb. se guardá un. arma defensivaí