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E L español habla de Madrid, Sevilla o Barcelona y se le llena la boca de satisfacción al nombrarlas. Cita también las umbrosas rías, el perfumado Levante o Bilbao el laborioso con la emoción connatural y privativa del hijo que elogia a su madre. Si amplia algo más el perímetro de su charla viajera, nombra ios floridos almendros de Mallorca o alguna de las siete Afortunadas Y nada más. Ahí termina su geografía afeotlva. Si se menciona Ceuta, alguien que oyó hablar de ella, la diluye en un an- Desde al moate Hacho pueda eentíNfiplari ta dudad en una perspectiva Insospechada. Plnpt, al mar y cielo tiquísimo concepto de enmarcan la maravilla. penal y Juzga suficiente la noción. Se la ignora por completo y dé- men de su plaga de Soberanía- -do qué mó, en un arranque espontáneo de hispabese ello a que la radio Prensa y olne presumen. nidad, su unánime deseo de seguir sienfueron paróos en difundirla presumiendo Pero el milagro de la difusión sólo es do española, ...aunque Felipe, en señal bastaba con saberla plaza militar donde posible cuando se cuenta con alas y, én de que nunca olvidaría su origen, daría a instruir los contingentes de reclutas. esta ocasión, van a ser las de A B o las sus reales armas las quinas portuguesas Y no puede terminar aquí esta obliga- que le ayuden a remontarse. Ella m lo (E. de los Monteros) Por eso el escudo de la ciudad es reproducción exacta del lución cognoscitiva que un mínimo de espaCicuta, la siempre hermos como sig- sitano. nificó su primitivo nombre caldeo (ceit) Es española y cristiana por antonomaparece un gigantesco navio de piedra an- sia, andaluza por estirpe y simpática por dado en la rosa de los cuatro rumbos su- marinera. Pudieran confundirse sus fotoblimes soñados por aquella Reina qué for- grafías con rincones de Cádiz, Málaga o jó la ¡Unidad hispánica; España, África. Huelva. Independiente del resto de MaAtlántico y Mediterráneo. Cabeza de puen- rruecos- -del que la separa su frontera y te- -fraterna y apacible- -con una misión Aduanas- -y muy apartada de Mielilla. Sirindeclinable. Catorce kilómetros cuadra- van estas referencias para el turista que dos de España, trasplantados a la otra olvida la situación, extensión y enclave orilla del Estrecho que es tanto como de- de nuestra Soberanía. Es frecuente imacir una concentrada síntesis de patriotis- ginarla adicionada al Protectorado, inmemo en este pellitsoo arrancado por un ca- diata a Tetuán o relacionada con Tántaclismo geológico para regalar al mundo ger. Y no existe más vinculación entre una Andalucía partida, por gala, en dos ellas que un lazo afectivo de vecindad y Conquistada por. los portugueses, pasó a la corriente de españolismo irradiado de ser española en la feliss unión peninsular este pebetero que inundó el Norte de Áfrilograda por Felipe 21. Más tarde, al se- ca con acciones fraternas. Desde su afincamiento dióse a saborear pararse el amado Portugal. Ceuta proolala propia gloria. Este cielo purísimo esta exuberancia del paisaje y lo apacible de sus perspectivas la inyectaron de un narcisismo perjudicial. Añádase, a su belleza natural una serie de privilegios, fueros y prebendas reales para tener un bosquejo de lo que fue Ceuta hasta el primer decenio de siglo. Tan dichosa, que convirtió su contacto material con el Continente en puente levadizo para Izarlo al anochecer y quedar aislada en su sueño, arrullada por las olas que repetían: Los naturales SI gran recinto murado prodiga esta pigt de Ceuta han merecido por sus muchos ñas dt piedra labrada n sus bastión para títulos dé felicidad, que se cuide con pareternizar Felipes y Garlos, que t prodigaticularidad todas las pretensiones que turen de favores merecidos. vieran y se atiendan a la satisfacción con que della me hallo. ftolismo reclama. Ceuta debe, y merece, Y no ambicionó más. Su raíz andalusa ser conocida en todo el ámbito nacional calaba en terrenos donde la entrega incon mayor verismo y autenticidad. Su hiscondicional al Destino es proverbial. Contoria, su vida moderna, su ser han de sideróse reflejo de la otra orilla y se duratravesar el telón de indiferencia que mió confiada. Más tarde le pesaría como Jfi envuelve. Ewjfti de ser la porción de al boquerón del refrán. Pero eso entra tierra rodeada de olvido por todas paren el capítulo de su desenvolvimiento, tos menos por una que la une al cielo. ls comercio y vitalidad que en el próximo tovmvm en barrenar con la fuera de 1 articulo se ventila. Ahora bástenos con ambicien espiritual esta murallas que la presentar una ojeada de su fisonomía. artqiiistnn, petrificada a un ayer hecho Bajo el palio azul del cielo meridional, mármol labrado en la heráldica de sus sus casas se encaraman por las suaves larecuerdos. (Deto volar, viajar, llevar su la bahía. ítblgarc ftdo cargamento de tradición, rea- TiHlavís u da ombrujc en esta alias re- derasladel ondulado suelo. Desde a rascasensación de aspirantes Ildados f esü H ivnj! H hasta ti más lejano coletas, donde el pasado pervive con au no dan cielos, pues el desnivel las ofrece escalo s ft l uaj a ju sepa -euaníj jwesu Wflla y tipismo. nadas remedando altura. Un extenso bal-