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L I T E R A T U R A Y MjOTO CTICLISMO ARECE apr qup uoft vlrulenU fobl ntlmotorlstp, fle va apoderando ptQtfTcalvamente do n u u t r o t mis Ilustres liifrato No es prHlEO aclarar quo ot Uluratoa tiD Ron iM ünlcos QUC dlitltipucn a motoclcleíflí, víspfli y vehiculru afinen con ias desabridos Improprios, p ro aon, MD i l lo dntfactorea aait los que rl huinllde motarlBta halla en mayor y mfts indigente Indcfonsiún. P o r c í ue, B ca cierto quo loa tn- Xlstaa 7 los mangueros del Ayúntame rntü aventaj a n mucha B loa lltenitoa eit u saña antU- eapiBlH, y flunciue hay q u e rccouocar que, lit e r a Imcnte hablandOt s u a armas fion mfts mort í f e r a que la pluma y BiLB eKprestones oralcfl menos cortebea que laa Uterarlaa de tiueitroa articulólas y comedión raros, el odio que aquÉUos profeBBn a la moto TÚ trapcietid $1 gran público ni ccntai la, ccmo el da iítoa. a otTOJ ciudadanos, corporaclonu o ajenos la conducción de nutotaxlB o al riego de la urbe. Por lo demás, la Irania roja, cuando no al venerable aspecto de ancianidad de nuestrofl tajils el amplio e Inconfundible Breo que dibujan aobre el paUaJe urbano loa resadorcs raunlclpnlea. ti chlrlmlrl que los rodea o I M húmedas huellas que van dejando a su poco advierten al moiorlata el pellsro que lea acecha y. previo un elilemíitlcQ y concienzudo entrenamiento, puede tratar, con alirunaa probabilidades de íxHo, de esquivar las aconiotldaa de aquellos, evitar el Impacto refrigerante de éstos o neutialitar. con firmeza de pulso, los efectos deslüantes de los chorrOQ que no le alcancen directamente. Contta la fobla literaria y académica no hay. empero, defensa eflcas. Los arsumentos del motorlfita, tk vtces míis Bólido? no pueden competir, torpemonte expuestos, con loa despropósitos, soílsmos y sarcasmos, adornados con todaa las íRlas del lenguaje, que con tanta destrc: ca agrlmen en ocasiones, los llteratoa, Katos nuevos adverearlos del motociclismo disponen, üdemls. do ncredliüdas y presllHlosfis tribunas, grandes auditorios y un elevado número de lectores, dispuestos siempre a creer a pies Juntlllas todo lo que sea declamado ante un micrúfooo c Impreso en letras de molde. P Ka evidente por tanto, QUO loa veapla- lle anchas o les tat que se han mantenido altaneramen- plazas E 4 pacjosaa aon m adecuate flrmts frente n laxistas y manauedas para e incion roa ante la ofenaivB literaria, el Ésta jwrde grandes coches íl 5 tc, habrán de a la postro, la que paja la de mlcapitulación, mVvulcLí v c a ¿No serla posible el cese de esta actitud paa ¿No es cierpolémica? ¿Por t ui no rn ayAn los moto que un autotor tna el dlnlDtíO con sus contrarios antes móvil detenido en una calle estrecha Imde que sea demasiado tarde? Porque todapide la visibilidad y dificulta la circulación bastante más que una motocicleta? vía es tiempo de trocar en pacEDca coexistencia la presente Guerra Tria. Es evidente que el apareamiento debe Por mi parte, rnodpatamente, creo preshacerse ordtnadámenle, en batería, al ca tar un eran servicio a la paz púbUca ofreposible, y qufi no deben dejarse las mociendo a la iEvedltacl ¿n de Iní contendientos dispersas a lo largo üc la calle, pero tes alifunos consideraciones que podrían ¡no rezan las mismas normai, y con maservir qulíA de ba? e para un compromiso. yor Talón, para Ion cochea, mfls voluminosos y menos Ágiles en sus maniobras? PorHay que partir de una verdad Innegaque, para ser Justos, hay que reconocer que ble. No puede prohibirse a literatos y acaal un cofhe mal estacionado Impide el dfimlcos que se ocupenn en prosa o en parqueo de tres o cuatro motos vaverso, del tema tan actual del motorisrias motoa sólo Impiden, en muchos camo. Aparta de que en este terreno les Incumbe una ursente labor, la de Inventar sos, el de un solo automóvil. o descubrir las paUbras castellanas que Las vEspaa por lo visto, dificultan puedan sustituir a eAOs horrendos vocamucho la clrculaclán de los nutcimóvllea, blos extranjeros, cuyo uso parece deleltur pero ¿han meditado nuestros literatos 7 tanto a los motoi- lstai: scaotcr rallye taxistas lo que dificultan los coches la cir Bymkhana rpprlie culación de las vcfl ralentl etcálera. paa ¿han reñc: tlanaPor otro lado, cabe esflPf do, desprovistos de preperar de los hombrea do tpp juicios, sobre la complíletras vuelvan a examivl- caclún que s u p o n d r í a nar de nuevo el proble para el problema de la ma del motocicllamo con circulación el que cada mayor amplitud de crimotorista tuviera un coterio y más comprensión che en vex de una mohacia los puntos de visto y han pensado que ta de sus fldvrrABrlos. el mismo problema se El señor PemAn. por slmplincarla not a b 1 eejemplo, a quien desmente, por el con Era rl o, aerada, lo mismo que a si c a d a automovilista la mayor parte de sus cambiara por una vesconvecinos, el atruendo pa B automóvil? U de ciertas moLocJcleta? Finalmente, nuestros que compara al tableteo 1 escritores no dcbín olvide las a m e t r a l l a d o r a s y yC í r. en aras de ta equld e b e comprender que. -dad. que lo motoristas al eeneraUtar su crítica desaprobadora a se Juegan en la circulación urbana sus todaa Iría motocicletas, hn herido la suspropios hucaoa. mientras que los automoceptlblL dad de Los fabricantes y usuario arricBBBn las aletas de sus coches entusiastas da aquellas motos dotadas muchas veces ajenos. de Ellcace silenciadores y que, en honor a Kos duole, por eso, a fuer de amantes de la verdad, ion las que. en mayor medida, las letras, que en esta lucha desigual los han contribuido a ess fenómeno que Pe- literatos se hayan ahitado IncondicionalmAn denominaba Irrupción arroUadora d? mente al lado de los au tomo vil i. las. porla motocicleta, abaratada y colectivizada que hubiera sido más elegante, más ga ¿No ha pensado el aefior NevlllE, por su llardo y mfts conforme con la tradición parte que al las motos parqueadas en cervantina que hubieran sido los paladines las callt í Cj 5 ntr 1 cas de Madrid Impiden el de los meciinlca y econflmlcamente más parqueo de log coches, loa coches esta- dúhlles, que son. adem a. los menos numecionados en ellas Impiden también el esta- rosos, por ahora. clonamlemo ds las motos Jaime BLANCO ¿No ea IÓBÍCO p e n s a r que laa catllUBtraclones de Esplandlú- j X K