Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
o L JitífijgcuS d Ke m z cenclH aHHi cont mplasi! a la luí eléctrica con cierta envidia y dije pata lui adentros: -jLaa orgfa i uc habr ¿Iluminado V A compaflera mlal TY pensar que yo tenco que levantarme al canEo del iranio para alumbtat pot ahí a media docena de KAnanesl- Eato se decía, probablemente, la luz matinal, y, a partir de aquel momento, Hegúlez abandonaba el cabaret para dirij lT fie a nu domicilio, PuFsIo el daban y encaíqufitndo el sombrei o, echaba a andar por la acera entre una nube de Rentes que E ofrecían vehiculOA, cerlElaa. dícimop de lotería. perLúdlcos, Uorea y hasta nlAos de cno, ya QUe habla pobre mu er que, no Lenlenün nadn H convertir n dinero p ri. B nlflo de pecho, Mcuba el niao de pedho U a In. vía piJhlJca pata conscrllrlo en dinero. LenLAmentc Regulen e a pie hacia au CHSn, Siempre que BQIIH del cabaret aentlaie un tanic destemplado, y la piroiia, am i? a de 1 ñloaofla. comenzaba a es AS jucii ai fJe mi oniUo RB ¡Ú 1 CE BP dintliisulari por mi carácter eml iiíntemetitt melódico. El primero en ncudlr si Oómn- Palace. nueJtro hombre em siempre e último en abHíidoiuirlD. -Ya noí htmofl qupdndo xolr loB cuatro pclmBEos dp coa lumbre- -soíia decir alBima. que otrn vo a Ifts AlLnit b rru da la madruGHdA. Y. eotce aqii 11o cuatro pcImausB, ruiclle OBarÍB dl. putflrle a HesíllPE un puesto de honor. Loa musIcoR hablan enfundado ya BUJ trebejos y se hablan Laniado a la Cftlle donde el albn aorprendía Un poco pAUdos a los nefiTOfl- -aquellon ncRTOS DO flrfln. aenuramentftt de muy buena calidad y un poco cada noche- y un poco neijrofl, con loJ manos y las cai- aí suclaa. a los blanco 9- iJu m u a t aln manteles, tnoBtraban unas lamen tablea, manchadas de ¿alsju y de vino. Y. por laa de las venianan, asomaba- curiona, U luz matinal; una lu? rwxc. en Í U Lno- ciii lo en el e Uimapo. 8! la mni nii Be prestniaba fea. menofl mal: pero cuando habia sol y ac anunciaba un día hermoso. HeeülGt ae decía a s mismo los mayores horrorea. Cada obrero que. fl aquella hora temprana, ae encaminaba ai trabajo; cada muje que Iba a oü- In primara miía: cada vlajFfo que cruzaba la urbe en un Aim 6 n carflado de b rtuios; cada pcqueflo alpinista que. con las pJernaa ya vendadas, se disponía a trnuiadarse a la iIerra para rompírstlflp allí: cada tranviario y, en suma, cada madruijador era para Hecrillcz como una proyección de A propia conU ciencia, corroída poi Infl remordimiento? En semelaniefl ocaalonce íúlo faltaba un pájaro que se pculera a hacer gcíHorltot para colmar la deaesperacl de nuestro híroe, -jQué m a r i n e a m a R a n a j- -p e n s a b a ReiTüle Todo el mundo dlifrütara de ella meno 0 yo. Los alpinlstaa ae van a la montaña, laa sj í otaa d? volJu oyen AUII mlíaj, (03 lífljHcoi (riñan, los viajero viajan, los tranviarios le dan a la manivela, Y yo. en cambio, empeñado en pagarme UB noches en el Oúmeí- PaUte, que es el lugar del mundo donde me aburro mftfl. voy a meterme ahora en la cama. Decididamente mi vida es una cosa baldía, una coaa dciprovlata en absoluto de objeto y de acntldo. Dentro de un rato, en eatc día esplendido, ml nErnü. quién mA qui n menon, todos nocen del sol y del aire, yo estar solo, completamente sólo, entre mis cuatro paredes. La co. iB, eomo ustedejí ven, era bastante serla. Dende luepo. dnda las caracteriatlcaa flenerales de nuestra arquitectura urbana, el hecho de que un ciudadano ae encutntre solo entre cuatro paredes no tiene nada de ejítraordlllarlo. No es de presumir tamptjco que nadie vay a sentir menos el peso de au soledad en una habiíaclún trlancuiar. pongamos por citw. que en unn cuadran cu lar pero, cuando un hombre rmplEu a m i- clar la R FU me tria con R retórica y dice eso de U? cuatro paredes, ca evidente qUe sus nogodoK sentimentales no marchan del todo bien. Jleffülez ie sentía solo, tsta erh la fija, y íie íentla solo en el cuadrado de u habitación como, si B habitación tuilpap otra U forma, se hubiera Mentido aoJo en H círculo, en el trlfineulo. en el peiit aono o en el exánono de ta misma. En realidad, alemprc habla estado solo, pero, como tüdos Ins cffOlstA no habla advertido su soledad h u ta la hora de la pirosis, el reuma y la pata de Ratlor una hora que aun no e for o- iomentf- irAsica, pero que, por resln n neral. cmpleaa ya a aer trlst lamentable y. con aran frecuencia. Brótese julio CAMH iITuntraclón de Lorenfo Onfli i