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A MAS DE 4.500 PERSONAS ALBERGA EL EDIFICIO ESPAÑA El rascacielos tiene garantizados los servicios de agua, luz y calor Por Andrés TRAYESI L edificio España es un pequeño mundo que alberga, en algunos momentos, hasta cuatro mil quinientas o cinco mil personas. A esas horas el gigantesco edificio parece una torre de Babel, por la que se mueven afanosas gentes de varias razas. Muchos países están representados y son también muchas las lenguas que se hablan en este mundo vario y cosmopolita. Reina una cierta confusión que impresiona al visitante que por vez primera se adentra en el rascacielos. Luego se cierran las oficinas y los comercios y el ambiente se serena. Sin embargo, todavía queda gente dentro. Estos ya no se mueven, porque habitan en el edificio y en él encuentran cuanto necesitan. No les faltan comodidades; todo está previsto, al menos hasta allí adonde llega o puede llegar la inteligencia y la mano del hombre. Este mundo curioso e impar que vive en el rascacielos madrileño oculta, sin embargo, otro mundo no menos curioso, ese que nadie ve, pero cuyos efectos todos conocen. La visión del continente ignorado admira y obliga a preguntarse si es posible que, en medio de la confusión a que antes aludíamos, pueda existir un conjunto de seres inanimados, silenciosos, siempre dispuestos a cumplir con el deber de ayudar a los hombres que los técnicos le han impuesto. El rascacielos necesita luz, necesita calor, necesita agua. Lo tiene todo. Nadie necesita salir fuera de él para encontrarlo. En dos plantas subterráneas, hasta a doce metros bajo el nivel de la calle, se almacena la maquinaria necesaria para facili- E ig ilIS Kp 3 S sus? 1OI Ü 5 Í Dos grupos electrógenos, con fuerza de 1.500 caballos, evitan que e edificio pueda quedar a oscuras en Algún momento. Fachada anterior del edificio España. tar estos elementos imprescindibles para el desarrollo normal de la poblada comunidad. El suministro de corriente eléctrica se asegura mediante los envíos que hacen dos Compañías absolutamente independientes; de modo que si fallara una de ellas ¿la otra continuaría alimentando al edificio. Pudiera ocurrir que fallaran las dos al tiempo, pero es difícil. La corriente llega a 15.000 voltios y en los seis transformadores que tiene en servicio el rascacielos se reduce su tensión. Mediante un cuadro de mandos se logra la perfecta distribución los distintos sectores del inmueble. Para evitar las consecuencias fatales de un incendio se ha adoptado una curiosa previsión: adosada a la pared hay seis ampollas llenas de líquido. Las pequeñas botellas estallan por él calor y su contenido ambarino absorbe el oxígeno hasta que el fuego se extingue por completo, sin necesidad de intervención humana. Para el caso improbable de que se produzca simultáneamente una averia en las dos fábricas de energía eléctrica que abastecen al edificio, se han instalado dos grandes grupos electrógenos, cuyo coste es de diez millones de pesetas. Tardan exactamente un minuto en producir la. electricidad necesaria; tienen una fuerza de 1.500 caballos y el combustible líquido que los alimenta se encuentra almacenado en grandes tanques subterráneos, instalados fuera de la planta del inmueble, en el subsuelo de una calle vecina.