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ABC. VIERNES 16 DE DICIEMBRE DE 1955. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 34 el altar al centro de la plaza del Cau- J dillo, dónde el teniente coronel mayor, se- ñor Churriate, tomó el juramento con arre- ¡glo a la fórmula de rigor. En nombré dé la Iglesia, lo hizo el doctor Muñoyerró. Seguidamente, los caballeros cadetes dé primer curso desfilaron, uno a uno, besando la bandera, encabezados por el príncipe Juan Carlos. Después de la jura de la bandera se verificó el acto de entrega de despachos a ios nuevos tenientes. El primero en recibirlo fue el caballeroalférez D. Agustín Muñoz Galilea, número i de la promoción, a quien hizo entrega del correspondiente título su padre, el ministro del Ejército, dándose un abrazo padre e hijo, entre los aplausos de la multitud. Seguidamente se dio lectura al cuadro de honor de la Academia y fue impuesta la Medalla del Mérito Militar, con distintivo blanco de primera clase, a los números i de cada Arma y Cuerpo: de Artillería, D. Javier Pardo de Santayana, sobrino del gobernador civil de la provincia; de Artillería, D. Ángel Lobo García; de Ingenieros, don Francisco García Conde; de Intendencia, D. Francisco Pérez Munuelo, y de la Guardia Civil, D. Manuel Fernández Romero, aparte del hijo del ministro, que lo recibió por el Arma de Infantería. El ministro del Ejército, capitán generalde la región, Sr. Baturone Colombo; alto comisario, Sr. García Valiño, y los tenientes generales Martín Alonso, Alcubilla, Barroso y Utrilla; generales López Valencia y Grima hicieron entrega de los títulos a los restantes oficiales. Terminado el acto, el agregado militar lusitano, teniente coronel D. Manuel Barreiro, entregó el trofeo Batalha do Salado al teniente Muñoz Galilea y pronunció unas vibrantes palabras, en términos de elogio, para la comunidad de armas y lazos que unen a los dos países peninsulares. sus vidas, para nosotros sagradas; siempre acreditan como hijos predilectos de España que España lo exija, habrá que derrochar y caballeros adelantados del honor. sin vacilar cuanta sangre sea precisa, pero SE OS ESPESA EN CUARTELES ni una sola gota debe derramarse por iríeptitud o torpeza de los que los manden. Y CAMPAMENTOS ¡A vuestra llegada a los cuarteles y camA todo esto obliga el juramento prestado. Haced examen dé conciencia y si al- pamentos, donde se os espera con verdadera guno, por debilidad, por no sentir honda- ansia, porque vais a llevar a ellos el espíritu mente a la Patria o, sencillamente, por no arrolládor de esas juventudes que en la Uniconsiderarse con fuerzas suficientes para versidad, en el taller y en el campo constansoportar tanta responsabilidad ve qué su temente claman y con razón por una España alma titubea, atrás, no vuelva por esta casa, más buena y más justa, os encontraréis con templo del honor donde únicamente tienen unos brillantes jefes, cubiertos sus pechos cabida los que sólo al pronunciar el nom- con las cruces ganadas en las sangrientas bre de Españai notan, que les tiembla el batallas que con su victoria nos proporcior corazón. naron la paz que hoy disfrutamos. Entre Y vosotros, señores oficiales, quét des- ellos notaréis la falta de los elegidos por la pues de muy largas tareas y duros sacrifi- gloria, de los que todo lo dieron por una cios habéis superado las pruebas que se exi- España mejor. Vosotros tenéis el deber de gen para alcanzar el hermoso título de te- recordarlos constantemente, en señal da graniente del Ejército español, lucid con orgu- titud primero y después como promesa sello las estrellas tan bien ganadas que os gura de que jamás abandonaréis el camino por ellos emprendido, y del que no os apartaréis hasta que España ocupe en el mundo el puesto que en dereeho y por la valentía y espíritu de trabajo de sus hijos le corresponde. E! domingo, 18 Los REYpS MAGO! en v, i 1 Esparan n líos mños en su trono de fu entrada de Callao Alocución del ministro del Ejército OBLIGACIONES DEL JURAMENTO Seguidamente, el teniente general Muñoz Grandes pronunció ante el micrófono la siguiente alocución: Caballeros cadetes: En uno de los momentos más trascendentales de vuestra vida y ante la bendita bandera de nuestra Patria, habéis jurado morir antes que consentir que- la traición y el deshonor mancillen las glorias de los que nos precedieron y que con su dolor, trabajo y sacrificio de sus vidas, labraron la grandeza y la unidad de todas las tierras de España. Este juramento, sagrado, porque lo habéis hecho en nombre de Dios, os obliga de ahora en adelante a consagrar por entero vuestra existencia al servicio de la Patria, a la que habéis de posponer vuestros más caros afectos, honores y riquezas; todo, incluso la propia familia habréis de sacrificar cuando la Patria lo necesite, para cumplir este juramento, caballeros cadetes, no basta con estar dispuestos a entregar la vida en el combate cuando España lo necesite eso, con ser mucho, no es bastante, en un oficial español no tiene importancia mayor; es preciso, además, que cumpláis, exacta y puntualmente, vuestros deberes en la paz, soportando con entereza las fatigas, estudiando y trabajando con ahínco para mejorar la eficacia de los mandos y con ello la instrucción de las tropas, obedeciendo lealmente a vuestros jefes y cuidando con la mayor solicitud a nuestros soldados que, por ño haberlos mejores en el mundo, merecen por nuestra parte las mayores atenciones para fortalecer su moral y cuidar Por la mañana, de 11 a 2 k Por la tarde, de 3,30 a 7 S Los Reyes anticipan este año su presencia en Galerías en su vehei mente deseo de saludar a los niñds qüfc quieran hablarles y entregarles personalmente sus cartas, ¡Venga usted con sus niños el domingo, 18, a G A L E R Í A S PRECIADOS! Entrada de Callao Un mundo maravilloso JUGUETES P l a n t a s 5 y 6. ELOGIO DEL SOLDADO ESPAÑOL Junto a aquellos jefes, y a sus órdenes, os encontraréis también la más genuina representación de nuestra juventud: los soldados españoles. Esos soldados que ni Una sola vez en el dilatado curso de la Historia abandonaron a los mandos; esos soldados que saben sufrir e incluso morir con alegría, cuando el caso llega; esos soldados que, a cambio de daílo todo, jamas pidieron nada; quererles, quererles entrañablemente; que vuestro santo amor por ellos les haga no olvidar, que eso es imposible, pero sí mitigai; el natural dolor que les produce separarsede sus madres, que allá lejos, en la aldea que les vio nacer, constantemente están pidiendo a Dios que la mejor fortuna acompañe al hijo querido de sus entrañas que un día se fue a servir a la Patria. Y cuando, después de cumplir las obligaciones militares, regresen a sus aldeas con la satisfacción del deber cumplido, hacerles saber que si un día (hace ya cerca de veinte años) el Ejército, firmemente sostenido y apoyado por la inmensa mayoría de pueblo español, se lanzó resueltamente a la lucha, en la que al lado de nuestros esforzados batallones se cubrieron de gloria los valientes tercios de requetés y las heroicas banderas de la Falange, lo hizo con la idea santa y noble, a la que no ha renunciado, ni renunciará jamás, de edificar. la nueva Patria sobre los más sólidos cimientos del honor y de la justicia; conceptos ambos que abarcan en toda sii amplitud el ambicioso programa que nos hemos trazado y que tenemos el deber de cumplir y hacer cumplir inexorablemente, seguros de que en el empeño nos acompaña lo más selecto, lo mejor y también lo más numeroso de nuestra querida Patria. Honor: consustancial con nuestra profe- sión, que no admite en su seno a quien no lo mantiene acrisoladamente; virtud que encierra en si el conjunto de valores espirituales necesarios para el avance de los pueblos que quieren marchar a la cabeza del progreso. Cuando estos valores espirituales se rompen, cuando de- las gentes se apodera un desorbitado afán de riquezas maíe riales, y sólo el instinto del más desenfrenado placer guía a los hombres, inevitaJj. lemente! surge con la degeneración física y, moral de los individuos, el ocaso y la rui- na de las colectividades que la historia nos presenta con su constante ejemplo, en aquellas portentosas civilizaciones que al ¡lapidar sus riquezas y tesoros sin freno alguno para su desmedida ambición sucumbie-