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MADRID, VIERNES j 6 DE D 1 C 1 EMBRE DE i955 EJEMPLAR U N A P ESETA A NO CUADR A G ES 1 MO OCT AV O H ÚM E R O 72 i 5. 5 3o PAG 1 NAS MUESTRA EJECUTORIA ANTE EL PUEBLO DE MARRUECOS ES MUY DISTINTA DE LA FRANCESA España ha comunicado a Francia que no aceptará ser sujeto pasivo de acuerdos que otros establezcan sin su intervención y asentimiento PARA DESTRUIR AL PUEBLO MARROQUÍ NADA MEJOR QUE LLEVAR AL TERRITORIO LAS MALICIAS Y LUCHAS INTESTINAS DE PARTIDOS POLITieOS AL ESTÍLO EUROPEO Declaraciones del Jefe del Estado al director de la Agencia Efe, P. Pedro v Gómez Aparicio T Su Excelencia el Jefe del Estado ha tenido la amabilidad áe acceder a la solicitud que le fue formulada por: el director de la Agencia Efe, D. Pedro Gómez Aparicio, para que, contestase: a varias preguntas acerca de la posición, de España respecto de la cuestión marroquí, He aquí el texto de las declaraciones- del Generalísimo r r -Mi General: Hemos solicitado esta años, constantemente fieles al principio audiencia porque mi Agencia considera de. del Sultán; legítimíK Tv gran interés poder informar a la opinión -i Cambiada la política jíel. (Gobierno franpública, 1 con la autoridad que siempre cés p bajo ¡la presión, de JpsXdésór nes en tienen sus palabras, sobre una. materia los terrijprios del Norte; -Sífcícánóí y anun tan desfigurada por la Prensa francesa ciada- la. inauguración dé una nueva polícomo la posición de España respecto de tica definida como de independencia en lá actualidad marroquí; ¿Seria tan ama- interdependencia, palabras ique- en sí misble Vuestra Excelencia que quisiera de- nias se contradicen írepelferij iEspaña cocirnos algo que aclare muestra posición municó a Francia qué no aceitaría ser sujeto pasivo de acuerdos que otros esdestruyendo aquellas insidias? tableciesen sin su intervención y asenti- -No sólo me parece oportuno, sino ne- miento, y jamás consentirá que, a pretexcesario, pues aunque la Prensa española to de una seudo interdependencia se previene tratándolo con sensibilidad y agu- tenda suplantarla, ampliando otra nación deza, conviene el refrendo claro y auto- su influencia sobre la zona confiada a rizado de nuestra posición. nuestro cuidado, como ya en algunos meNo ha pasado para nadie, en España, dios franceses ilusoriamente se exterioriza. inadvertida, la intención aviesa con que Si Francia, que tanto pecó en és ta cuesr una parte importante de la Prensa gala tión, tiene que m a n i o b r a r y pasar por, ha tratado de desfigurar mis respuestas trancas y barrancas, no es éste el caso de x t a las preguntas qué los corresponsales, España. americanos me hicieron sobre Marruecos, Somos conscientes de nuestra propia para querer deducir de mis palabras un responsabilidad y de los peligros que la pensamiento contrario a las naturales as- precipitación y la inconsciencia de la popiraciones del pueblo marroquí, y no pue- lítica ajena pueda llevar a la paz, al orde extrañar a nadie qué niegue autoridad den y al propio progreso del pueblo, maa quienes, durante dos años, han venido rroquí, por cuya, paz y bienestar nuestra demostrando la desconsideración que el nación viene sacrificando tanto, y no conpueblo marroquí y su Sultán les merecían, sentiremos que nadie pueda, con mapara atreverse a hablar de nosotros sobre niobras o sin ellas, reemplazarnos ni sutal materia Dos años de campañas de plantarnos en nuestra misupi de coníiPrensa hostiles a los sentimientos de los nuarcapacitando al pueblo confiado a hues- -marroquíes, y un río de sangre y de ven- tra protección y de llevarlo por el camino granzas Como secuela, quitan todo valor de su independencia y autogobierno. No a lo que digan quienes de aquél modo hablan. Intentan sorprender a un pueblo sencillo y bueno como el marroquí en sus ansias ¿atúrales de independencia, paro no pueden impresionar a quienes somos conscientes de nuestra responsabilidad. Nuestra ejecutoria ante el pueblo de Marruecos es bien distinta de la francesa. Cuando sus autoridades Apresaron al Sultán, -cuya autoridad se habían comprometido, por los Tratados, a defender y hacer respetar, y lo llevaron prisionero a Madagar. car, nombrando n su lugar a un Sultán quisling que convirtiese a Marruecos en provincia de la comunidad francesa, España mostró su repulsa y se negó reconocer la situación, manteniéndose fiel a su misión en tierras de Marruecos, leal a los Tratados y al propio pueblo de la zona marroquí. Este territorio y sus autoridades siguieron, durante los dos EÑ ESTÉ NUMERO Rusia ha formulado el veto número setenta y seis, esta vez contra el Japón (Pág. 37. El alto comisario de España ha accedí- do a celebrar una entrevista con el residente general francés, solicitada por, -w j. M. Dubois (Páy. 41. ¿En la primera sesión del Consejo de la N. A. T. O. el secretario de Estado ñor. teamericano, John Foster Dulles, ha, denunciado las maniobras subversivas. que Rusia efectúa en Asia y Oriente Medio En un informe de la N. A. T. O, se dice que la amenaza militar rusa es hoy. mayor, que en ningún tiempo anterior f! (Pág. 43. í El Gobierno británico, dispuesto a intervenir en el conflicto árabe- israelí, i esbozó un plan que, según los laboristas, significa poco menos que la des- aparición, como Estado, de Israel (Pásr. 44. A consecuencia del temporal han muer- to dos jóvenes en Madroñera (Cacares) i y otra en el término de Guadix- (Pág. 4 7 EDITORIALES El confuso y cómodo laisser faire equivale a una invitación al comunis- mo; para que haga presa en él mundo occidental, dijo en Valencia el. minis- tro de Información y Turismo, D. Ga- briel Arias Salgado (Pág. 32. Mientras los conservadores ingleses ponen dificultades a Israel, aunque fueron los partidarios, más decididos de la creación del Estado judío, los lab oristas se hsfn convertido en paladines, del Gobierno de Tel- Aviv (Pág. 36. es el fin lo que nosotros discutimos, sino el camino para llegar a él. Precisamente por conocer y amar al pueblo marroquí, comprendemos mejor lo fu nesto que sería, para su porvenir y el lo gro. y conservación tíe sü independencia, llevar a aquel territorio, propenso tradicionalmente á resolver con la pólvora sus querellas, las malicias y luchas intestinas de- los partidos políticos al estilo europeo; Si se quiere destruir a aquel pueblo, no creo que pueda imaginarse mejor diablura. Destruidas sus tradiciones, menoscabada su fe y extendidas la división y la anarquía, como consecuencia, muy poco, habrían de durar la paz, la unidad, la libertad, la autoridad, ni la propia Corona. A nadie puede extrañar, pues, que rio que- í ramos para elltfs lo que repugnamos par nosotros mismos, Los pasos en el camino que el pueblo marroquí necesita dar han de ser firmes íy Seguros, y no hay que abandonar a aquel país, por buscar afectos políticos de momento, a las intrigas y a las ambiciones. En nuestro deseo de lealtad y buena fe hacia ese pueblo hermano, nadie pueefe