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UN FLIRT DE DON J U A N VALERA Por Felipe Ximénez de Sandoval N varias cartas de Juventud de don Juan Valera, tanto en las publicadas como en otras inéditas hasta la fecha- -que forman parte de un sabroso epistolario entre Estébanez Calderón y sus amigos, conservado con singular amor por el ingeniero don Luis de Orueta, biznieto dé El Solitario se hace referencia a una hermosa mujer de la que estuvo prendado en sus mocedades el insigne prosista y de quien tomara tal vez algunos rasgos para la creación de su deliciosa Pepita Jiménez De tres maneras nombra el Joven Valera a la mencionada dama: por su nombre propio- -el romántico de Malvina, que llevaba también una hija del duque de Bivas- siempre puesto en diminutivo al ha U CulrtroM en blar de ella a sus padres, don al Ao- 1 80. José Valera y doña Dolores Alcalá Galiano; por su estado civil, también en diminutivo- -la viudita y por el enigmático calificativo de la Culebrosa cuya utilización sorprende por su fonética en un andaluz. En una ocasión- -la carta a su madre fechada en Lisboa en 24 de marzo de 1851- -se refiere a la datna atribuyéndole un parentesco- -que no tenia- -con don Antonio Alcalá Galiano. Por razones familiares ya expuestas en la biografía que dediqué al estupendo tipo humano y demagogo arrepentido que fue el tribuno gaditano, es fácil para mí la identificación de La Culebrosa si bien no haya conseguido aclarar el porqué de semejante sobrenombre. En el Diccionario figura la palabra culebrona que se aplica a las mujeres intrigantes. Pero en la época en que Valera, sus padres y sus amigos se lo colgaban a la dama que coqueteaba con el Joven aprendiz de escritor y diplomático, no. parece que Malvina se ocupara de otra cosa que de lucir su gracia, su elegancia y su belleza en los salones aristocráticos de Madrid. Sin embargo, como las gentes de Andalucía son muy aficionadas a los motes- -y los ponen tan certeros que Jamás podrán librarse de ellos sus victimas- sus razones tendría Valera, que tantos utiliza en sus cartas, al inventar éste, posiblemente alusivo a alguna condición física o moral de la viudita. La Culebrosa se llamaba doña Malvina Miranda y era hija de doña María Manuela Miranda, segunda esposa de don Antonio Alcalá Galiano. Era, pues, hijastra y no sobrina del gran orador, aunque posiblemente diera a su padrastro el tratamiento de tío. Por ser Valera hijo E de una prima de Galiano, cuando vino a Madrid a terminar su carrera de Leyes empezada en Granada, don Antonio le a b r i ó cariñoso las puertas de su casa y le introdujo en los círculos más selectos de la Corte. Me vina, viuda en plena juventud después de un breve matriir y? r aon ün caballero apellida do Campuzano, tenia aproximadamente la misma edad de Valera. Por su encanto, y simpatía, era la debilidad de su padrastro, quien sólo tuvo hijos varones: de su primer matrimonio, el ausente y desgraciado don Dionisio, y del segundo, un niño, de corta edad entonces, llamado Antonio, a quien mas tarde escribiría Valera unas magníficas cartas literarias. Es verosímil que durante su primera estancia en Madrid en 1847, antes de marchar c o m o agregado a la Legación de España en Ñapóles, regentada a la sazón por el autor de Don Alvaro Valera se hospedara en casa de sus parientes, pues en una carta a Don luán VttMW n MI irtejow fio