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a B C. VIERNES 9 DE DICIEMBRE- DE 1955. EDICIÓN QE LA MAÑANA. PAG. 47 CON NETA SUPERIORIDAD, LA SELECCIÓN OE MADRID BATIÓ POR CINCO GOLES A DOS A LA DE LISBOA La excepcional actuación del guardameta Gomes libró a los lusitanos de una mayor derrota DI STEFANO VOLVIÓ A SER EL GRAN JUGADOR QUE- BRILLA EN TODAS LAS FACEf Á Í) EL JÜEGQ Í La nueva confrontación dfil fútbol portugués con el español, realizada ayer en Chamariín, tras varios años con mínimos contactos, habrá, causado amarga decepción a los técnicos lusitanos. Pese a todas las ilusiones listiqetas, el equipo madrileño demostró una neta superioridad en todos los aspectos déljuegoi, hasta el punto- de ue él 5- 2 Que mostraba finalmente el marcador, expresaba. lüiuy imperfectamente; la real diferencia entre los dos rivales. Sin la imprecisión- en el tiro de nuestros délámterosv y sin el alarde de agilidad, buena colocación y rápidos- reflejos del guardameta Gomes, la selección dé Lisboa hubiera aba ndonado el céspeál ceja cua, tro o cinco tantos más en contra. Y si Pasos no hubiera mostradé; una y z níá; s sá talón di Aqiiiles al dejarse meter dos goles absurdos, el segundó; déeididaíafenterdé verlíeiifci, los portugueses no hubieran estrenas I su contador. COK Alonso bajo el marco, poíejemplo, ninguno de ios tantos lusitanos hubiera llegado a la red. Es posible qwí los muchachos de Tarapodía significar iin inexistente equilibrio res pensaran j u g a r al poner el marcador en 3- 2, Agustín, cuaalguna variante de ía tro minutos después, y finalmente, Rial, famosa diagonal braen una jugada de gran clase, martilleaban sileña, pero sus moel 5 final, insuficiente, pero satisfactorio. vimientos f r e n t e a n u e s tros jugadores GOMES- Y- DIr STEFANO fueron lo sufísienter Lo mejor del partido fue su abundanmente confusos como cia en tantos de las más diversas factupara que no resplanras. Después, el dominio técnico del bandeciera en ellos el do español que ligó fácilmente, sobre todo rigor de un sistema en la segunda parte, cuando Rubio y Zar determinado. Mostraga ss hicieron dueños de la zona cenr traron, eso sí, una tral. Por encima de estos valores de convpluntad y decisión Di Stéfano junto hubo dos figuras extraordinarias i para tirar a gol de Gomes y Di Stéfano. que carecían hace algunos años, pero la jttayóría de sus disparos fueron más poGomes es un guardameta altó y delgatentes que precisos. La causa principal do, con figura atlética, que recuerda valera que tiraron casi siempre desde lejos, gamente a la. del Ricardo Zamora de los porque rara vez llegaron ante la zaga azul años mozos. Sabe estar bajo los palos, pero más de tres delanteros blanquinegros. Trasobre todo, tiene una intuición vivísima dé VÍESSOS fue en casi todo el partido una especie de medio centro, que no pudo completar su experta acción ordenadora con otra más incisiva, porque tropezaba en su camino con la oposición de Zárraga, en uña tarde espléndida. Matateu, único hom- bre en punta del, bando portugués, lució lá facilidad de su toque, su íprofundidad en la internada y su sentido de la oportunidad, pero no: contó con demasiada ayuda en la tarea ofensiva, y con eso la diagonal brasileira se embotó en lo que tiene de sistema elástico para pasar de la al ataque. Boma ya la punta de la lanza, el once lusitano acabó por ceder terreno a la velocidad mucho mayor del equipo madrileño, y entonces, COR campo holgado a, retaguardia para forjar combinaciones, A PARTIR DEL DÍA 10 rectificar los caminos de penetración y adquirir el dominio de la pelota, Madrid se impuso de tal manera, que hubo momentos de! a segunda parte en la que los azules dieron la impresión de que estaban bailando a sus adversarios. Si el segan do gol de Matateu que contuvo por mi instante la inminente derrota de su equipo, la marcha iniciada por los tantos de SON LOS NUEVGS NÚMEROS Collar y Rial r. i los minutos diecinueve DE- TELEFONO- f ARA INFORy veinticuatro en la segunda parte, huMACIÓN Y RESERVAS. biera parecido abrumadora, porque allí sólo jugaban los españoles, que avanzaban por él centro y las alas, preferentemente la izquierda, donde Collar desbordaba al duro Pire. ¡cuantas veces quería, para romper el bastión blanquinegro y íbligar a Gomes a Inici? EJI clase excepcional baio el atareo lusitano. Pe? o a peEDIFICIO ESPAÑA sar de esa momentánea contención que D E la jugada, que le permite colocarse oportunamente, cortar los centros que entran en su terreno y salir a tiempo para intervenir decisivamente en las jugadas amenazadoras. Elástico y provisto de reflejos muy vivos, Gomes es casi infranqueable para ios disparos por alto y, aunque con menos comodidad, suele llegar a tleiapo de atajar los que van a inedia altura, y aún a ras de suelo. Una fenomenal parada a tiro de Castaños a los catorce minutos, cuanfio el marcador no se había movido; otra a disparo fulminante de Collar, y dos casi a bocajarrss cuando le fusiló Rial en- la segunda parte, fueron lo mejor de su ejecutoria, agraciada con una salida hasta medio campo llevando el balón a los pies y jugándolo con admirable codicia nunca vista en ua portero de fútbol. Gomes fue el héroe Ifisitano y a él se deba el relativo éxito de que eJ tanteo quedara reducido a unas aceptables proporciones desfavorables. Di Stéfano volvió a se? ayer el enorme jugador capas de realizar todas las misiones coii igual acierto. Fue el delantero centro que movía la línea, colocaba a sus hombres, -organizaba los ataques y solía situarse en punta para rematar vigorosamente no pocas jugadas iniciadas por él en ¡a zona central fiel terrario; fiié también el medio centro qtse contiene el avance enemigo, lo desarticula y desde ese mismo punto lo convierte en contraofensiva propia: ayudó no pocas- veces a sus defensas y actuó como jugador vagabundo que busca afanoso la pelota, se desmarca y se muestra inesperadamente conio una aguda amenaza para, ia puerta adversaria. Su sprint ha mejorado mucho, su rapidez de reflejos tuvo alardes como un portentoso remate de tacón en el aire en acrobática pirueta, y IKCÍÓ el viejo dribJiíig seco, mínimo, en profundidad, que le franquea las más cerradas defensas. Hfeü el primer gol al jsígar u n golpe franco como un golpe do billar y estu- o en- el origen de, otros dos. En- su gran actuación, estuvo un importante porcentaje fie ía eficacia dal equipo madrileño. SIETE GOLES En el primer tiempo- -más equilibíaslo- sólo hubo dos goles. Abrió Di Stéfano el marcador al ejecutar Miara- liosamente un golpe franco desde fuera dei área. Cuando se escapaba hacia la meta, nn agarrón de Artur le rompió de arriba abajo la camisola. Asensi señaló la falta y Di Stéfano la ejecutó haciendo pasar la pelota lenta, coloeadísima, sobre la barrera lisboeta hacia el ángulo izquierdo de la meta por donde entró, pese a la tardía estirada de Gomes. Replicó Mataíeu con el gol ¿Sel emjiate nueve minutos. después. Madrid ejercía ya su dominio y comenzaba a confiarse en su evidente superioridad. Por eso un contraataque lusitano, insúficí antemente contrarrestado, permitió a Germano lanzar un pase profundo por. alto. I. íatatea persiguió el balón y lo alcanzó cuando EcSos había salido mal. La i: Jota pa- 5 r r 4 cima del guardameta y entró en el, por al azul. En la segunda parte, tras IJUSE minutos de dominio local, Di Stéfano. pasó a Kial, éste lanzó a Collar, que, tras rápido gal LINEA AEROPOSTA! VENEZOLANA