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t E 1 PIC lEMCBBE. D 95 S. f mcro frbE LA MAÑAKá... 35 A B C en las Naciones Unidas CINCUENTA Y DOS VOTOS, DE SESENTA, HA c áljado, se reunirá el Consejo de Seguridad para decidir sobre la admisión de los dieciocho países Nueva York (p a ciones U n i d a s) 8. Crónica telefónica de nuestro corresponsal. Un distinguido diplomático oriental, cuyo nombre, por razones obvias, no puedo citar, decía esta tarde, después de la sensacional votación de la propuesta, canadiense en la Asamblea general pidiendo la admisión de los dieciocho países: Cuando los chinos se ponen violentos están más cerca que nunca de acceder a una solución de compromiso... lío, sé si ello, será así, pero sí sé que el diplomático a quien me refiero tiene una gran experiencia en el trato con los chinos. La votación obtenida por la propuesta canadiense, anoche en el Comité Político es pecial y esta tarde en el Pleno de la Asam- blea, ha sido, como digo, sensacional. Cin- cuenta y dos votos. eri un cuerpo constituido por sesenta, naciones, son muchos votos. Expresa de una manera abrumadora la vo, Juntad de una mayoría sin ninguna clase de duda. Son un plebiscito. Hoy, como anoche, ha habido los dos. votps en, contra de la China nacionalista y Cuba y las cinco abstenciones de Estados ¡Unidos, Francia, Bélgica, Grecia e Israel. África del Sur boicotea la Asamblea gene- ral, y no ha votado. Desde el primer día se sabía que Estados Unidos iba a abstenerse, ahora y en el Consejo de Seguridad, por causa de Mongolia Exterior y de Albania. El jefe de la Delegación americana, Henry Cabot Lodge, lo hizo saber de nuevo anoche en su intervención. Francia y Bélgica se abstienen por razón de su política colonial. Por lo que respecta a Grecia e Israel, las razones son más oscuras, especialmente las dé esta última. Conocida es la posición de Cuba, inexorablemente anticomunista. En cuanto a Chiliá, que tiene, cómo miembro permanente del Consejo de Seguridad, la llave de todo el problema, el jefe de la Delegación, doctor (Fsíang, que está batiéndose en su ultimó reducto, ha declarado hoy, una vez más, en tea- minos realmente apasionados, su oposición a la entrada de Mongolia Exterior y los cuatro restantes países comunistas. En el debate del Comité Político especial, alguien recordó anoche al doctor Tsiangque China había votado en 1946 en favor de la admisión. de Mongolia Exterior. El doctor Tsiang, dejándose llevar en la co mente política de la América republicana; replicó: -Es- cierto. Ello formaba parte de otro; fccrípromiso, el de Yalta. Pero si la misma Rusia ha torpedeado los términos de aquel acuerdo, ¿por qué la China nacionalista tiene ahora q ie mantenerlo en favor de un pedazo, de territorio chino convertido en provincia soviética? El alegato del doctor Tsiang ha sido esta tarde, en la Asamblea general, de una violerícia emotiva. Nunca había visto al delegado chino tan fuera de sí como esta: tarde. ÍNb ha dicho- -tampoco lo dijo anoche- -que estaba dispuesto a V. ar, y ello me da la impresión de que el doctor Tsiang, que no piefde fácilmente- l.i cabeza, se reserva todavía, un margen de maniobra pata cuando Se t Úna el Consejo de Seguridad; con- vocado para el sábado a las diez y media de la mañana para decidir sobre las dieciocho admisiones. iv. i- En Washington, una fuente clima de absoluto crédito afirmaba anoche, en privado, que acceder al ingreso de Mongolia Exterior y a los cuatro restantes países comunistas es la sentencia de muerte de lá China nacionalista en la O. N. U. y hay que reconocer que el dilema es grave y dramático. Cincuenta y dos votos, es decir, cincuenta y dos naciones de la O. N. U. votando en favor de la propuesta canadiense, son, como digo, muchos votos. Tantos que la -i UNA VERDADERA SEÑORA A doña Sofía cinematográfica. r Lorén, estrella Extremadamente me conturba, ceIebradísima señora, la exasperada tirantez a que llegáis ya con doña Gina Lollobrigida. No es jue yo, -alimente en mi seno inclinación oculta o culpable hacia esta vuestra famosa rival en la pantalla. Pero siempre sentí conspicuo amor a la paz y concordia entre mujeres, bien sean del Olimpo o del arroyo, como fundamento que Aristófanes nos enseña para la tranquilidad del mundo y del hombre; Andáis diciendo de la Lollo, en semanarios de profusa tirada, que era una delicia como campesina en guiñapos, pero que jamás podrá representar el papel de una verdadera señora Me figuro que no habrá despertado vuestra emulación el ampuloso slogan con que se ha lanzado en Nueva York, el film Pan, amor y celos Os mostrará- -dice el cartel- -la mayor cantidad de Gina Lollobrigida que jamás hayáis visto La calidad y no la cantidad es lo que importa para ser verdaderas señoras como podréis algún día ser, la Lollo y vos, sin. estorbaros, la una a; la otra con insultos públicos que: desdecirán de vuestro deseable señorío. Rivales fueron en los fastos del cine italiano de la época muda Francesea Bertim y Lidia Borelli, las cuales, no se redujeron a encarnar papeles de verdaderas señoras en el celuloide sirio que las dos acabaron de auténticas condesas, en lo que llaman la realidad: dé la vida y en cuanto a la Borelíi, cerno condesa Cini, susedió de dueña de casa en el Palacio Lorsdan, de Vcnecia, a doña Berta de Rotoan, esposa segunda de nuestro don Carlos VII de Boi- bón, y aun fue ía castellana de la roca del bárbaro Eze lino, eií Monsclice y de otro castillo qué le es frontero en una- regula altura. Siempre las bellas actrices éé Italia pudieron ser, cuando inteligencia y sensibiHdsd, delicadeza y gracia las realzaren, verdaderas señoras no ya en las ficciones del arte representativo, sino en la domesíicidad cuotidiana e historia no fingida. Ahí tenéis, en los días de oro. fie la Comedia del Arte, a Isabela Andreini, adorada por las duquesas de Francia, o á Adriana Basile, casi seguramente aplaudida par Miguel de Cervantes, predilecta ds la Casa áe Alba y, si nuestra memoria no es infiel, tan condesa como ¡a Bertini y la Borelli. En tiempos, más- próxiaios, ahí tenéis a la inolvidable condesa Adelalfla Kistori, la primera trágica da- su época, alstía ardiente del- -Rísorghnentó, ensalzada por el conde de Cawur como inestimable para la propaganda, en el mundo, de la unidad de Italia. Y a Adelina Patti, en su castillo nórdico. Imagino, señora tíoren, qué si tacháis a doña Gine Lollobrigida de poco señorío, pretendéis alcanzarlo vos. Yo pienso que las dos, podríais sacar provecho, no escaso, con ¡a lectura del antiguo estudio sobre la cumpliéía señora de corte, en el libro tercero del Cortesano escrito por aquel incomparable Nuncio Apostólico fie Su Santidad én España, conde EsHasar Casiiglione, cuyo retrato, en copia de Kaíás? tenemos en ei Museo del Prado y cié cuya obra decía el doctor Sasnuel Johnson que era. lo mejor que se había escrito en el mundo sobre ¡a, buena educación. Por cierto, alií se pona como altísimo y superior dechado da las (Jamas de Europa a nuestra JJcina y Señora Doña Isabel, cuya vida también podría ofreceros, tanto a Gina L 0 H 0 como a vos, modelos de conducta no Inaccesibles a cualquier estado, por ejemplo, en- el, orden de la sencillez exterior honestidad de costumbres y gracia piadosa en el decir. Animaos, señora y no desaniméis a vuestra riva! Ya Dante en el Convivio estableció que la verdadera gentileza y la nobleza de verdad se fundan, sobre tedo, en la virtud y no en la heredada fortuna, ni aun en el linaje. O si en tras palabras queréis el retrato de la perfecta dama, teaed en la memoria lo que de Juana Degli Áibizzi, arquetipo de las de la eSad medicea, dijo el Poliziano: Tuvo privilegiadas costumbres virtud antigua y elegancia nueva. 4 Pero, ahora, cambiando discurso, señora Lorén, podríamos imaginar, qua el amor y el deseó de excelencia, tan ligados entre sí, én dos sentidos contrarios, mueven, sin cesar, a las mujeres desde tiempo remoto. Así veis que muchas señoras y aun princesas reales, por amor, se ven precipitadas a sentirse hembras, mientras muchas han- bras, por amor y deseo de mejor parecer en ante el amor, se consumen en ansia de hacerse verdaderas señoras La primera tendencia. favorece a don Carlos Marx, porque -supone una iníerpretaeiósi. materialista de la historia y una nivelación fie ciases. La segunda tendencia pueds perjudicar enormeiaénte a don Caries Marx, porgue se elsva a una interpretación espiritualista dé la historia y a una distinción entra las classs. Desde los más modestos grados da la pequeña burguesía siempre, hay mirones de. mujeres que quiere; hacerse verdaderas señoras JLos hombros de mármol y los cuellos 6 e eisjss de las bellas rasas están destinados a lv. cir cada día más y mejor en tta país enormemente rico en pieles de lujo y piedras preciosas que las irán eubriéádo fie esplendor. Ese es el gran peligro 1- para la doctrina de Leiiín. Ya en Francia el proyecto revolucionario consistís- en hacer de la duquesa la citoyenne Pero la portera fue aiafiame parque lo que ella quería ser era- -ayudada por el trabajo regular de la guillotina- uña verdadera señora Permitidme, señora Loren, que os saíude con la frase aquella que usaron more latino los maestros de la cortesía para las damas del f lío. Estad sana. d