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ei lector debe- asimilarse desde las primelas páginas, porque la prosapia no se discute. ¿Quién desconoce la fama de Atenas, de Florencia, la fama de Sinera? Por esto mismo los personajes de Espriu se presentan con sólo su nombre: Efrem Pedagog, Magdalena Blas! etc. nombres circuidos de notoriedad, como los personajes de ía Ilíada que sólo su apodo- -el apodo de su fama- -necesitan; los personajes de Espriu, habitantes de tíinera, revelan también en esto su origen helénico, y algunos de ellos aparecen incluso con su nota característica, su moté popular, bien que menos heroico, porque aquí entra otro de los elementos que hacen personalisirna la creación espriuana: su humorismo. El humorismo de Espriu es una nota íina, leve toque, nacido de un sabio escepticismo, que apenas afecta a lo narrado, pero que, sin embargo, le cambia totalmente el sentido, revelándonos algo de la personalidad del autor, y haciéndonos sospechar que la importancia de Efrem Pedagog, Pura Yerovi o Esperaneeta Trinquis es 1 importancia de los títeres de un guiñol. Y en efecto, una de las obras más logradas de Salvador Espriu, la Primera historia d Esther se subtitula improvisación para títeres obra en la que Tianet y la señora Secundina habitantes de Sinera, hablan con las figuras bíblicas de la leyenda de Estiher. Esta es una obra én que el humorismo espriuano se hace más violento, aparece más y. enlaza, a, mi ver, con el humorismo descoyuntado de los esperpentos de Valle- Inclán. No obstante, en Espriu el esperpento nunca es dominante; es una nota más que conjuga con las restantes, diluida en lá compleja construcción y fina intencionalidad de la obra total. Quiero decir que, constituyendo un momento muy interesante de la evolución del esperpento, no es meramente un eco valleinclanesco, sino, una confluencia. Las obras de Espriu revelan una con- Paseo de tos Clpi- eses, del pintoresco pueblo catatán. cepción de la vida firmemente enraizada, a resumir n la frase. Adula para ser una manera de ver el mundo profunda- adulado y cobrar importancia. Si lo penmente sentida, que por eso mismo apare- samos un poco, éste es un hecho que se da ce como trasfondo de todas ellas, pero que mucho a nuestro alrededor. Espriu, para inteligentemente no se predica de modo zaherir las torpezas de nuestra sociedad, o dogmático, sino envuelta en una atmósfe- indicar sus preferencias, se vale generalmente de su humorismo, que podríamos cara de elegante escepticismo. Salvador Espriu no es un pensador, sino lificar de medio indirecto. Pero a veces un artista. Es decir, en su obra no apren- también lo hace más abiertamente, como demos grandes ideas, ni aun quizá ideas quien ha pensado mucho las cosas: así, nuevas- -el único reproche que tímidamen- por ejemplo, en la mencionada narración te se puede poner a Espriu es que sus de Salom- -especie de portavoz del autor- ideas parecen demasiado sencillas- pero o en la letanía de anatemas, que modulan vemos vivificadas, con nuevo esplendor y lofr judíos vencedores al final de la Prioriginalidad, ideas que acaso ya conocía- mera historia d Esther mos, pero cuya consideración es siempre Cataluña, clasicismo, humor y finura inimportante para nuestra vida. Aquí apun- telectual. En la literatura contemporánea ta el ultimó elemente- que quiero resaltar española, Salvador Espriu, autor en cataen una obra de tan ricas sugerencias, como lán- -y en un catalán difícil, rico y sores la espriuana: su intención fustigadora, prendente- representa uno de los valosuave, pero firmemente satírica. Esta es res más auténticos y cimeros, y esto, por una faceta muy peculiar de su humorismo. supuesto, a pesar del palurdo desconociSirva de ejemplo la narración El meu miento que de su obra tenemos en genera! amic Salom oportunamente citada por los españoles. Salvador Espriu enriquece Castellet, o la teoría de Grisant- -ambas en la sensibilidad española. Ariadna al laberüjt grotesc que voy A. a N. Toire típica d Arsnys de Mar.