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HOY CUMPLE SIBELIUS NOVENTA AÑOS Ultimo romántico y patriarca de los compositores mundiales La tradición inconmovible y el paisaje nativo O tenemos tiempo de hablar sobre Sibelius. No tenemos paz, reposo espiritual para gustar morosamente sus poemas, de largos paisajes, sus bellas sinfonías, de un lirismo que se filtra gota a gota. Nos importa mucho afiliarnos a un conservadurismo rabioso, declararnos amigos de lo nuevo. De Jan Sibelius, compositor romántico sin la talla de un Schumann, de un Brahms, sin la genial locura de aquél ni la pasión latente de éste, los recuerdos se adormecen, si no quedan sepultados por completo, despreciados por la avalancha de los snob y de los que, sin serlo del todo, quieren estimular músicas de otras ambiciones, de proyecciones incalculables por cuanto nos hablan con lenguajes distintos. Por la vida nobilísima de Sibelius han desfilado, sin alterar su curso, noticias, informes, ejemplos de mil diversos conceptos artísticos. Detyussy, Ravél, Palla, Strawinsky, Bartofc, Kindemith, Prokofieff, Honegger, Schoemberg, Aibah Berg. Pasan los años, se multiplican las corrientes, mueren unas y otras nacen, hasta desaparecen varios de los puntales de cada escuela y allá en su país, solícito para quien le visita, ajeno a cuanto a él no llega permanece Sibelius, un ejemplo de la historia en vida, un islote del romanticismo dentro de mundos que, al menos oficialmente, dejaron de ser románticos, sin perjucio de que pueda siempre descubrirse cómo la actitud previa nada tiene que ver con. la reacción espontánea. (Y ahí están nuestros aficionados del Monumental Cinema, que, no hace tres semana aplaudían gozosos un programa en que figuraban los más representativos frutos del compositor finlandés, Vals) triste y El cisne de Tounela en cabeza) N lido que presta su efusión lírica. La que, en los finales del XIX, baña de poesía Finlandia la mejor, la más representativa de sus partituras, la que, con su coral, cobra tonos de una grandeza no peculiar. Romanticismo nacional: ritmo pausado en una vida cuyos días son largos ritmo que también se extiende, moroso, en unos pentagramas que son cauce de sentimientos. Hemos oído a través de las ondas, en la Semana que Radio Nacional dedicó a Sibelius, casi todas las obras. Hemos evo cado la figura, con el fondo inconfundible de su música. En 1898, la Primera sinfonía la Séptima en 1924; en 1909, el Cuarteto Voces Intimas que la Agrupación Nacional tocará el próximo día 12 en Radio Madrid; desde 1929, el voluntario retiro, el apartamiento de la actividad creadora... Para algunos, Sibelius resulta en 1 mundo musical de nuestro tiempo una figura intrusa. Para muchos, el más genuino representante de un ciclo artístico impar. Que el venerable maestro vea todavía florecer muchos primaveras. La proyección de su figura será cada vez mayor. Y el mejor premio a su lealtad, a su invariabilidad de criterio, podrá, serió siempre la comprobación de lo efímero de corrientes que ni aun salpicaron, pese a la fuerza de arraque, un baluarte defendido con las armas de la calidad y la belleza. Antonio FERNANDEZ- CID lAhora, sólo hace unos curtos, se celebra en Helsinky el Festival Sibelius y a él acuden primerísimas figuras de la interpretación mundial a rendir homenaje a quien ya es, desde tiempo atrás, patriarca de la composición mundial. Patriarca, de una parte, por los años, hoy noventa, no alcanzados por ningún otro compositor de renombre; luego, por su misma vinculación a credos que no se discuten, por su apartamiento de líneas que podrían suscitar polémicas. Allí se interpreta la obra toda por él suscrita. Nada corta en verdad: siete sinfonías, multitud de poemas, obras de cámara, piezas pianísticas y conciertos, Heder fragmentos, diversos... Sibelius, limpio el cráneo, redondo el rostro, sólido el cuerpo, dulcísima la mirada, señorial, y cortés, centra ofrendas que no sólo a él se orientan, que, en todo caso, llevan implícita la voluntad de adhesión a esas, etapas que él todavía pudo conocer, cuando, luego de realizados los primeros estudios, trabajó en Berlín y en Viena para, alrededor de los cuarenta años, en los. primeros del siglo en que ya se ve extrafio, construir una casita en las cercanías de Helsinky, la misma en qué aun hoy reside. Romántico nacional: éste su titulo, ésta su filiación exacta. Pero no entendida como signo de sumisión a la música popular, con el folklore como punto de partida. Las obras de Sibelius son originales; sus temas, propios. Sibelius se inspira en la atmósfera patria, en sus paisajes, a los que anima con el fondo cá- J an Slbeíiu