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Escena del tercer acto de Ornlfle o la corriente de aire De izquierda a derecha, Plerre Brasseur, Franoois Querin, Catherine Anouilh y Louls de Funes. ticas en un idioma que apenas se conoce. Lo que traducimos como un elogio puede ser frase de doble sentido. Vemos una serie de adjetivos que nos parecen favorables, nos ponemos muy contento y; sin embargo, puede haber una negación escondida entre aquellas palabras que lo eche a perder todo. -Puede usted estar tranquilo. No hay ninguna negación en estas críticas. Sin querer, he debido marcar algo, o él se lo ha imaginado, lo de en éstas, acordándome de las otras, las de Ornifle Anouilh levanta la cabeza, se pone un poco serio y me contesta a una pregunta que no le he hecho, pero que estaba deseando hacerle. -No; no he leído las críticas de Orniíle Por una vez- ¡la primera en veinticinco años! -decidí no leer las críticas. ¿Sabía usted que iban a ser malas? -Sí. La noche de la general Me iban trayendo impresiones del vestíbulo. Al público le gustaba la obra, perú a la mayoría de los críticos, no. Al día siguiente, por la mañana temprano, tomé un taxi El taxista llevaba El Fígaro Se lo pedí. Empecé a leer cierta información acerca de Ben Yussef... Pasé a la página de teatros. Vi. en grandes letras, el título, Ornifle y seguí pasando las hojas como si aquello no fuera conmisto. ¿En París influye mucho la crítica sobre el público? -Mucho. El público se deja llevar dócilmente por la opinión del critico. Lo que me ocurrió con Medea fue una prueba. Los amigos qué conocían la obra antes de estrenarse me decían míe era lo mejor que yo había escrito. Se estrenó. Fue rechazada unánimemente por la crítica, y el teatro se vio vacío durante noches y noches. Si en veinte obras anteriores- -pensaba- -he divertido, he interesado al público, ¿cómo es posible que no haya nadie, que sienta curiosidad ppr ver lo que he hecho ahora, que de este modo todo mi público, mi público de París, me vuelva la espalda? Fue tina de las mayores decepciones de mi vida. Hay una gran pausa. Pienso que es opor- -Si- Se ha discutido también el deco tuno cambiar de tema. rado. Lo ha hecho Jean DenisMaldés, pero -Leí que había usted hecho una adap- con las directrices que yo le marqué. La tación de La Celestina casa de Ornifle no puede ser una casa El efecto es magnífico. Anouilh cambia corriente. Hubiera dado a la obra un tono; de expresión y habla con júbilo, con ale- de comedia boulevardiere Pretendí, sogría: bre todo, que el dormitorio tuviera algo de -tSí; la tengo terminada. ¡Qué obra! catafalco; que la Cama hiciera pensar en Cuando la leí, quedé verdaderamente, im- un ataúd; qUe la presencia de la muertev presionado. He encontrado un tesoro- -pen- en torno a Ornifle se viera clara. Pero el saba- Tiene las bellezas de un Shakes- teatro nos tiene siempre reservada alguna sorpresa: lo que pretendemos que se vea peare con doscientos años de adelanto. nó se ve, y, en cambio, se ven Intenciones- ¿Conoce Usted nuestro teatro? -Conozco- -hasta donde rae permiten distintas y en donde no las hemos puesto. las traducciones francesas- -a Lope, Calde- Eso ha pasado con el sacerdote. No se toma rón. Hace poco he leído La dama duen- en serio nada de lo que dice. Son bromas. Bromas, naturalmente, de un padre jede ¡Qué delicia! suíta bueno y sabio. Jamás habrá sido, tra- ¿Y no conoce usted España? -No. Yes una vergüenza. Pienso ir den- tado un sacerdote en el teatro con tanto tro de poco. Siento un gran cariño por ese respeto; país. Como mi plan es estrenar una obra- -En lo que no ha habido discrepancia por año y la del que viene ya la ihe hecho, -le, digo- -ha sido en los juicios sobre la tengo por delante un año de vacaciones. interpretación. Aparte de Pierre Brasseur, Voy a aprovecharlas para visitar España. el protagonista, están extraordinarios su Un viaje con mi mujer en- mi coche. Pien- hija y Loúls de Funes, so en ello con verdadera ilusión. Me (gus- ¡Ah! Louis de Funes habla actuado taría alquilar un piso amueblado. Ir yo antes en alguna revista. Es extraordinamismo a la tienda a escoger la fruta. No rio como persona y como actor. me gusta ir como un turista. Me encanta Y añade de pronto con la alegría de darvivir la vida del país en que estoy. me una gran noticia: Le miro asombrado. ¿Me está hablando- ¡Pero si es español! así, de modo tan sencillo, y de cosas tan Seguimos hablando del teatro en Esmenudas, el autor de tanta obra negra, paña. De sus problemas, de sus avances, fuerte, violenta? Sin que se me note mi ín- en. los últimos años. Del Teatro dé Cámatimo y callado comentario sigo él curso ra. Le produce verdadero asombro que para normal de nuestra conversación. una sola función se hagan tantos sacri- ¿Cómo se titula la obra que tiene us- ficios. ted terminada? Es algo tarde. AnoUilh vive fuera de Pa- Bitos ou le diner des tetes Bitos és rís. Muchos kilómetros nos separan de su el nombre del protagonista, personaje muy casa. Quedamos en vernos otro día. Y se extraño. Veremos si esta vez gusta a todos. aleja en su coche, por entre las calles de Creo que en España gustará mucho. Cómo la gran ciudad, el retraído, el solitario, el creo que gustará Ornifle sauyáge culpable ahora de ese vendaAprovecho esta frase para volver sobre val que amenaza con ser más fuerte cada el tema. Quiero preguntarle detalles de la d í a puesta en escena. Anouilh ha sido el. di- Hagamos votos por que sobre los escerector de su comedia. narios de todas las latitudes soplen tam- -El decorado... bién vendavales, fuertes vendavales, que No me deja seguir. arranquen el tedio de raíz y la monotonía. J. L. A.