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f Puerto de Vega; o Telvo de Villavélez, o Santiaguín de las Figueras... La Favorita pertenecía al armador don Bonifacio López, fuerte comerciante de Luarea, que tenía tina hermosa flota de veleros y una gran casa de piedra con almacén en el muelle de la Barbacana. Los veleros llevaban nombres románticos, muy al gusto de la época: Favorita Triunfo Joven Teresina Joven Benigna Iban y venían a las Américas y a los puertos de Levante. Traían y llevaban azúcar, tabaco, petróleo, canela, jengibre, sal, vinos y frutas secas, harina carbón y maquinaria. También pasajeros, pobres mozos emigrantes qué marchaban a las Indias arrastrados por la pobreza del hogar y el espíritu aventurero de la raza, y señores en la cámara de popa, en la que casi siempre llevaba el capitán un piano para que las lindas pasajeras pudiesen tocar, los días bonancibles, rubios valses alemanes y morenos danzones de La Habana. En agosto de 1869 la Favorita zarpó de Filadelfla con rumbo a Luarea. Llevaba petróleo, algodón y pasajeros. Uno de ellos era un marino retirado que se dedicaba a los negocios. Se llamaba on Juan Fernández y Pérez- Casariego. Andaba con proyectos para fundar en Asturias una fábrica de cinc. El escribió una carta muy detallada que nos cuenta el histórico viaje y también algunas cosas sabrosas del mundillo político y mercantil de entonces. En el mismo momento de llegar a España- -escribe a su hermano- -auiero ponerte estas noticias para que sepas lo bien que hemos llegado después de un viajé que fue de los más felices y veloces de que hay memoria, pues tardamos tan sólo diez y siete días en llegar de Filadelña a Luárca a bordo del bergantín de López, la Favorita Este viaje fue posible gracias a un viento N. O. muy fresco y a veces duro, y también las buenas condiciones marineras del buque y la pericia y valor de su capitán, Raíaelito, que en toda la travesía no tocó el aparejó ni para tomar un rizo, así es que ventanos como por el aire, casi siempre mojados por lo que saltaba la mar a cubierta. Salimos de Filadelfia el 21 de agosto al amanecer con cargamento de petróleo, algún algodón y 16 pasajeros y en seguida nos pusimos en franquía y recalamos sobre la Estaca el 7 de septiembre para dar vista a Luarea al día siguiente a la oscurecida. Cuando llegamos estaban celebrando la fiesta de la Blanca y todo el mundo ayudó al atoaje y a amarar el buque, y al saber lo rápido de la travesía nos volvieron locos con sus demostraciones de entusiasmo y convidaron a todo el mundo, tripulantes y pasajeros. El armador don Bonifacio, nos obsequió al capitán, piloto y pasajeros caracterizados con Una cena que fue un verdadero festín de romfanos... Y había, ciertamente, razón para que el entusiasmo se desbordase. La Favorita acababa de realizar una hazaña sin precedentes, que tampoco había de tener superación. Ningún otro barco había volado tan airosamente sobre el Atlántico. Sólo un velero inglés repitió él tiempo de la travesía, años después, pero cómo llenó los diecisiete días para ir de Nueva York a Liverpool, cuya distancia es menor que la 4 e Filadelfia a Luarea, resulta que la marca de la Favorita quedó imbatida. Pasaron los años, desaparecieron los veleros y se quemó, el año 80, la casa del armador López en el muelle de la Barbacana, pero el esfuerzo del pequeño clipper luarqués quedó clavado como un hito deportivo y heroico, que da a España el campeonato universal de la, travesía del Atlántico a vela. El hecho es rigurosamente histórico, auténtico. Está comprobado documentalmente y por tradición. Un anciano caballero, casi nonagenario, ameno erudito de las cosas de la mar, don Eladio Rico Rivas, fundador del Real Club Náutico luarqués, recuerda haber oído contar muchas veces los pormenores del suceso. Está la carta del pasajero don Juan Fernández y Pérez Casariego. Y hasta existe del buque una curiosísima fotografía. una placa al colodión, húmedo, he. s- cha poco después, allá por el setenta y tantos, propiedad hoy de don Manuel Lavandera, que estaba a p u n t o de perderse por la acción del tiempo y que fue habilísimam e n t e restaurada por Kaulak, de Madrid, pruebas todas ellas suficientes y MM. UM definitivas de esta gran efemérides de las n a v e s y los hombres de la mar romántica de Es- n -Murrio -j J. E. C. La Favorita tenia los palos altísimos, con m a s t e l e r o s rotooop! ée narta el Se. Fernández y Pér rz C r rgo en I y maatelerlllos. que se describe la hazaña de la Favorita f