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AB EN LA COMEDIA SE ESTRENO EL AMOR TIENE SU AQUEL DE CARLOS LLOPJS Presentación de Imperio Argentina en el Palacio de la Múpca CARTELERA MADRILEÑA DE ESPECTÁCULOS Anoche se estrer nó en. la Comedia El amor tiene su aquél de Carlos Llopis, con u n o s magníficos decoratíos de Burmann, un vestuario delicioso y una direcc i ó n irreprochable de Edgar Neville. La represetitacioia transcurrió e n t r e risas constantes, se aplaudieron f r a ses y mutis y al terminar cada cuadro y- al fin de los actos las ovaciones d e l público hicieron que el telón se alzara reiterad a m e n t é? que el autor saliera a saludar. El éxito fue completo y roPedro Porcel, Curios Muñoz y Concfiita Montes, principales in- tundo. térpretes de El amor tiene su aquél estrenada en el teatro Pocas veces, hedé la Comedia. mos visto una interpr et a c i ó n tan admirable. Conchita Montes logró una es mantener la temperatura cómica sin creación en la figura de la protagonista desfallecimientos ni decaimientos, sin que llena de sutiles matices cómicos, en acti- en ningún momento falle el interés y sin tudes, gestos, y ademanes con perfecto que lo exagerado e hiperbólico desenfoque sentido del humor; Pedro Porcel estuvo la atención áel auditorio hacia el curso sencillamente magistral y. Carlos Muñoz desorbitado de la trama. Y ése es, a nuesconsiguió la mejor incorporación escénica tro entender, el mayor mérito de Llopis qus le hemos visto en el teatro. El resto que por e, i agilísimo juego escénico y la de la compañía se mantuvo en el mismo gracia constante de su diálogo, donde tono de los personajes principales. Cite- toma a chanza de una manera tan tra mos con mención de honor a Rosa María viesa como desenfadada, todos los temas Vega, Alicia Agut, Margarita Espinosa, y todos los tópicos ele ¡a época que va Modesto Blanch, Emilio Menéndez, Anto- encadenando con trepidante ritmo las; sinio Burgos, Eugenio Navarro, Luis Gue- tuaciones hasta llegar al ocurrente final: rrero, Isabel Vigióla, Fernando Guilién, un telón- de boca, ¿onde se nos relata teArturo Fernández, Severiano Asan jo y legráficaiifente el epílogo y que- ¿como en él primitivo teatro de la antigüedad cláManuel Salguero. síca- -en Itígap. da caer, asciende para QCÚItar al BÚbíicb el escenario del cuadro pos- ¿Qué es El amor tiene su aquél trero donde suena música de ópera en un Para nosotros no tiene duda el género en fonógrafo de bocina. el (jwe la obra se halla encuadrada: es Los una caricatura escénica, unía- parodia di- ves de personajes se embarcan en las na- uiia fraseología vertidísima de un dramón 1900, -de un fo- las postromántjcas, y encon hinchadas ve. media de sus balletín espeluznante con amores culpables rrocas delirios orajorios, insertan con. oporen lucha con las conveniencias y las apa- tunidad certera el dicho popular y desíjencias, con una mujer fatal que despier- garrado, la pulla y el donaire que, por ta tremendas pasiones y arrastra a la contraste; despierta la risa irresistible. perdición y al crimen, con muertos, ex- Todo envuelto en un cuma y. eniin movi- plosiones de máquinas infernales, intri- miento muy de película del cine mudo gas y conjuras, y, asesinatos por envene- tanto en muecas y pasos, cómo en colocanamiento, y acentos, hasta conseguir plenaLa oítra empieza eon una especie de pro- ciones el fin que se persigue. logo n. ue sirve para jue el espectador en- mente La lectura apasionada del libro de Io tre bien en la atmósfera de comienzos de de los acsiglo cjus se intenta caricaturizar: tina venenos con jige termina uno apasionada. señorita recién saMüa del internado v a tos lanos record la lectura famosa obra de guía telefónica fie una conts- aer lÉatrlihonió Carece de experien- de Jardiel, pero, aparte de ésta noble incia en lides amorosas. Ignora y quiere, sa- fluencia, Llopis posee ya personalidad prober... Pero ia vampiresa protagonista se pia dentro del teatro cómico para inven. niega a suministrarle los detalles que de- iar y construir de un modo original y; ssa. Hay coss- s ie las que más vale BO del diáf hablar. Y fle la misma mañerea. la citada su dominio de la yconstrucción ycalculada medida dosificación vampiresa en cuanto empieza- Ja ac- lego, la efectos son tales que nada de lo de los sión üs la farsa revela, que par haber que sucede- en- el El amor tiene su lurado a sa esposo que le amará hasta. aquél esté confiado ál azar. Por eso la muerte, no vacila en intentar repetida- el triunfo humorístico de su faftja será mente el crimen antes de faltar a la pa- duradero. labra daSa. Y para terminar, un solo reparo: Ano Con esta exposición, ya el lector comprenderá que 5 a tesis burlesca fie la obra cree el autor que sobra el chiste del raes ni Kiás ni menos que una hilarante reducción al absurdo, semejante al de ciertas piezas nunfleraas de humor escalofriante como Arsénico y encaje antiguo o como El cocotero de Jean Guittoñ, donde, por cierto, como en la farsa de Llogis, van nutriendo íoáos los per- y tiendas próxim t terminación, basa lujo, sena. íes menos aquel a quien 1 se pretende barrio Sa, íairláñca, iseis- hatiitSjCiónes, serví- cios completísimos, exentos contribución. asesinar. Lo más difícil en esta clase de parodias General par $i ñas, (esq. General Qrm) dical con pintas Disuena, por Ja za de su doble sentido del resto obra. Se lo decimos con la mejor ción Alfredo MARQUERIE. crudede la inten. El espectáculo de Imperio Ar- gentiná Imperio Argentina fue recibida con una ovación enorme, por lo intensa y. prolongada. La terminación del espectáculo tuvo rúbrica de corteses y frías palmas. Hubo clima de curiosidad, simpatía, impaciencia. Desde que se apagaron las luces hasta que dio comienzo el primer número pasaron die? minutos, La estrella que encabeza la cqmpa ñ í a pronunció, al concluir su intervenc i ó n de arranque, unas palabras emotivas y gentiles. En el descanso recibió infinidad de canastillas y ramos de flores. A juzgar por los aplausos, triunfó el bailarín Ángel Pericet. Con este programa abría sus puertas como teatro la estupenda sala del Pala- ció de la M ¡úsíca, En el fondo, no se debiera suscribir crítica de un espectáeu- Imperio Argentina lo vergonzosamente limpio de la mínima preparación. Es irri- tante que se hagan las cosas con está alegría en uno: de Iqs mejores teatros de España, cuando se dispone y se busca el con- curso de elementos de categoría y prestigio. A lo largo de la noche, vimos cómo se arreglaba el atril del maestro, corrían los tramoyistas, hacían gimnasia los encargados de descorrer las cortinas, funcionaban sin precisión las luces, etc. etc. La orquesta, colocada a la altura del público, en un foso de bolsillo, insuficiente- ¡para un local en fine se intentan dar sesiones musicales! actuó, con Gerardo Gombau al frente, en n constante sobresalto. Ima gino ruborizados a toaos los dignos, instrumentistas, al maesteo, qus cantó, gritó ¡Ahora! en voz preventiva sobre la, marcha dio golpes con la batuta en el atril y puso en práctica todo el pésimo repertorio de los que. actúan sin ensayo suficiente. Los pavorosos despistes del Ca- pricho español de Rimsky. la versión lamentable del intermedió da Goyescas para dos guitarras, fa ot perdido y orquesta, las borrosidides y desajustes de toda la noche, no sería honesto que se disimulasen, por parte del crítico, Si no hubo tiempo de preparar el espectáculo debió aplazarse, en señal de respeto no ya al público, de Madrid: a la propia Imperio Argentina, sus elementos, sa niasstfo, el Palacio de la Música, ese admirable José Caballero, capaz de lucir se talento en bocetos, apuntes y cortinas istüisadás con su proverbial buen gusto, su instinto infalible y renovador. No habío de las instrumentaciones. Los detalles de algunas- -así las de Halffter, en que se intuyen calidades y aciertos srraiides- ¿cómo juzgarlas en estas con- cHciones? ES programa tiene des partes, intercaladas: una de Ballet con un grupo juvenil, pequeño y solo áiscreío, pero lleno de buena voluntad. Lo encabeza Ángel Pericet, esta vea algo desmesurado y falto de ho nfiura, con grandes facaiíafles y un en. vidia. üe. aplomo rítmico que ís permitió salvar ía catástrofe def foso en IMmskv. Lo mejor, do Perieet, les fragmentos meji- cano y argentino. Lo áeor, quizá, Tria- na que se ha visto en coreografías magníficas, muy en e l recuerdo colectivo. Imperio Argentina sigue en escena guanísiina, H ena de gracia, Cosv el. atractivo de sus ojos, de su boca ritáis, de una simpatía y espontaneidad e; iw jamás- con- duce al mal gusta. Canta con musicalicla. d y se mueve coa finara. Con FUS interven- cioBes añoramos énocas pasivas y la evocación conmueve. Tisnc Tíé? s 3ii a. Uáaíl v fry preciosa- I