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A B C. SÁBADO Z 6 DE NOVIEMBRE DK 1955. EDICIÓN DE LA M. ASANA. PAG. 31 Don Pedro Mourlane Michelena, joven aún, empezó a ser llamado don Pedro Sin otro apelativo se le conocía así entre la grey periodística. Se había ganado esta Ha fallecido un gran escritor y mi gran caballero pobre distinción- -que tengo idea de Haber sido. SU OBRA LITERARIA Y ERUDITA ESTA DESPARRAMADA POR LAS yo el primero en otorgarle- -a causa de otra distinción, y ésta de orden natural. COLUMNAS DE LOS -PERIÓDICOS DE ESPAÑA Y AMERICA El- era un hombre distinguido, materialmentículos y comentarios que en casi todos los te distinguido. Don Pedro Mourlane Michelena, cuyo fallecimiento ocurrió ayer, a las seis de la: periódicos de España y de América han apa- -No es éste el momento ni el lugar de hacer una semblanza, lifcraria de Mourlane tarde, de resultas de una hemorragia cere- recido en los latimos cincuenta años, muchos Michelena ni soy yo. capaz de. hacérsela, bral, cra queridísimo. y admirado en todos anónimos y todos con densidad estilística y porque su escala de valores difería mucho los centros intelectuales de Madrid, adonde conceptual digna de perduración. -Su colabovino hace unos treinta años desde Bilbao, ración, que fue muy asidua en las columnas. de la mía. El andaba por otros paralelos donde, escribiendo en los periódicos con plu- de El- Sol contribuyó sobremanera a de- -en que la preocupación por lo ampuloso, lo. barroco, lo ondulado prevalecía, con la purar. el estilo periodístico, -y ejerció induma esmerada e ingenio sutil, se granjeó rápreocupación del cultismo, sobre toda otra dable influencia sobre sus contemporáneos. pivktmentc desde su adolescencia- un claro y preocupación. A los escritores de mi tiemdilatado renombre de estilista singular y- de- En estos úV irnos tiempos, su pluma parepo nos gustaba leer a don Pedro, pero no comentarista cotidiano de la actualidad. En cía ociosa y su sencillez y modestia se haimitarle. Nos pasaba eso mismo- con casi Bilbao publicó su primer libro, que se lla- bían acentuado aún más. Era director de la maba El discurso de las armas y las le- revista Escorial y- miembro del Pairo- todos los escritores que nos precedieron, aunque alguno de nosotros no lograra escatras y su fama se corrió rápidamente a nato Mcnéndes y Pelayo del Consejo Supar del todo a la fuerza absorbente de alperior de Investigaciones Científicas y de toda España, pilé también en Bilbao donde gunos colosos. Yo creo que don Pedro no Mourlane Michelena, en una memorable ter- la Junta del Cuerpo General de Cronistas imitaba tampoco a nadie, aunque fue basOficiales de España; comendador de Altulia de escritores e. historiadores, que dietante imitado por gentes débiles de pluma. ron impulsa a la vida intelectual de la capi- fonso X el Sabio, oficial de la Orden del tal bilbaína, empezó a revelarse por su ta- Sol, del Perú, y estaba cu posesión de la Pero es- de don Pedro, hombre, amilento de- escritor y de conversador. Forma- cruz distinguida de San Raimundo de Pego y compañero, de: quien quiero hablar ban esa tertulia, pinto a D. Pedro Eguilior, ñafort. -Fue director de nuestro querido coen cuatro líneas doloridas por la noticia de hombres de la talla, de D. Enrique Areilza, lega Arriba y vicepresidente de la Asosu muerte. don José Félix de Lequerica, D. Gregorio ciación de la Prensa de Madrid Don Pedro era despacioso y solemne, con Balparda, D. Joaquín Zuazagoitia, D. Mi. Vivió pobre toda su vida, y en esto y en una elevada sonrisa hacia arriba, efue le guel de Unamuno, -D, Ramiro de Maeztu, el culto a la caballerosidad puso una. noble hacía levantar la cabeza- -una hermosa ca. don Ramón Olascoaga, D. Ramón de Basie- altivez. Ha muerto pobre, como vivió, y ajebeza- -hacia el cielo cuando hablaba. Habirra y D. Rafael Sunches Mazas. Este último, no a las rivalidades, fatuidades, intrigas y tualmente era apacible y tierno. Pero dé que está ausente de Madrid, y a quien ha codicias que suelen empañar el carácter de cuando en cuando le acometían cóleras impresionado hondamente la noticia del ja- -los hombres, entregados a profesiones púPero solamente por cosas del espíritu. La llecinúento, profesaba a D. Pedro Mourlane ruindad era, acaso, lo que más le encoleriblicas. Michelena una amistad fraternal, nunca deszaba, porque él tendía a la grandeza. HuEl entierro se verificará esta tarde, a las mentida a lo largo de tantos lustros de cabiera querido poder ser lo que nunca fue: cuatro, desde la casa mortuoria, Bravo maradería literaria y política. rico. Pero sólo para lucir la riqueza en co- Murillo, 15, al cementsrio de Santa Ma- Fue, en efecto, D. Pedro, tanto en Bilbao ría, donde recibirán sepultura los restos sas del espíritu. Hubiera tenido la mejor corte intelectual, a- -su lado, el más grande como en San Sebastián, como en Irún, y del ilustre escritor. La esposa del finado, fasto del pensamiento. Hubiera distribuido luego en Madrid, hombre de cenáculos indoña. Joaquina Partearroyp, sus hijos y la riqueza como un dux, pero no hubiera telectuales, y hombre caballeroso, leal y des- demás. deudos reciben con tan triste mocomprado jamás una conciencia ni pagado tivo incontables manifestaciones de conprendido. Ún gran humanista, y conocedor dolencia, a las que A B C une la suya muy una traición. cabal de los más importantes idiomas mo: dernos. Su erudición era sorprendente. sentida. Tendía, por bondad, a embellecer todo Como orador, las galas primorosas de su aquello sobre lo que hablaba: a agrandarlo, estilo y los profusos destellos de su ingea darle majestad. La cosa más sencilla tevio cautivaban a todos los auditorios. De su nía para él una importancia ritual: hacer sencillez y generosidad, tanto contó de su una visita. Ó recibirla. El hecho de enviar cultura y de su impecable y tersa prosa casa un botones con un artículo para El Sol lo tellana, se han hecho lenguas varias- generar transformaba él en un mensaje casi princianes sucesivas de escritores. Se le consicipesco, en una embajada de corte a corte. deraba siempre como un gran señor, y era Le gustaba todo lo que escribían los demás, uno de los pocos escritores a quienes sus sobre todo si eran jóvenes, y lo elogiaba todo con un lenguaje elevado, casi quijotescompañeros de profesión aplicaban de conco. El tenía algo de Quijote y era capaz tinuo el título de don, antepuesto al nombre de ver princesas donde sólo había ¿naritoi propio. Cuando se hablaba de D, Pedro no nes y caballeros donde sólo había rufianes. había, entre ellos, otro Pedro que con MourY le, tundieron por eso también muchas lane Miclwlena se confundiese. Nació en vec- es los lomos. Era inocente y sencillo de Irún, el ii de septiembre de 1885. Cursó los alma: lo creía todo y creía a cualquiera. estudios de la carrera de Filosofía y Letras en Valladolid, donde se doctoró. También, Antes de conocerle, yo le tenía un resestudió Medicina y Ciencias Históricas. peto inmenso. A los pocos minutos de conocerle, le tenía cariño. Cuando Aznar dirigía Es autor de una Historia de los helero- El Sol, en la segunda época, cuando le hadoxos vascongados y de El arte- de repen- bía comprado el conde de Barbate para dessar los lugares comunes libro curioso que alojar de él la. hueste republicana, que al. lílleva este subtítulo elocuente: La alegre acampaba, Mourlane fue uno de los pu- n- versión del tópico y el contratópico de Prentales del periódico, a donde fueron llama- sa Pero estos dos libros están inéditos todos Rafael Sánchez Mazas, Eugenio Mondavía. El primero, cuyas pruebas tenía tes y Lucientes. Y yo, que fui el. último, y más tímido redactor de aquella Hornada, Mourlane hace tiempo en su mesa, no se Recuerdo que cuando Aznar me recibió: y. publicó por culpa de los escrúpulos literame encargó el primer editorial, no me atre- rios, cada día más agudos, del gran- escritor vi a ir- a la redacción y lo escribí en su y erudito que acaba de fallecer. En cuanto VENDO. PISOS SUNTUOSOS secretaría. Luego, él llamó a Mourlane, que, al Arte de repensar los lugares comunes espléndidos salones para grandes recepcionie introdujo paternalmente en elt sanctá es. libro que tiene. cn su poder para publicarnes, propios Representaciones diplomátilo D. Ediiardo Aunas. Su contribución a las cas. Seis vecinos. Dotado garaje, grupo sanctorum, donde la verdad es que había electrógeno, agua caliente central, etcétera. gente encantadora. Acaso por eso empecé letras españolas estriba sobre todo en inZona residencial. A y a l a 48, duplicado yo. a llamarle clon Pedro gente labor periodística. Don Pedro no daba (Próximo Veláz uez. gran importancia a esa labor, porque entre Escribo. estas líneas apresuradamente, sus dotes esenciales, la de la modestia era como tantas que escribí en su presencia, y verdaderamente genuina y ejemplar. Nunca VENDO CHEVRQ. L T: 1955 ías escribo porque mi destino trashumante quiso recoger en volúmenes sus ensayos, ardirectamente propietario, Téléf, 35 39 me obliga a pasar por Madrid como, un