Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. SÁBADO 12 DE NOVIEMBltS BE 1955. imCIOI? DE IA MAÑANA. PAO. 59 LA PLAZA CERRADA ÉN EL. PEQUEÑO TEATRO 1) 100 V. -SE- ESSe torea por dinero, se torea de balde y se torea en balde, por el gusto de torear. Cuando se torea por dinero, no siempre Presentación de la compañía del Infanta Isabel y otras novedades están de acuerdo el dinero que se cobra y el toreo que se vende; hay unos ingreescénicas dientes de propaganda y mal gusto difíEn el pequeño teatro Didp de la Aso- gnmenío o- -dicho dorsianamente- -es de ciles de eliminar. Cuando se torea de btiüde, todo parece mejor, disculpado por ciación de Diplomados del instituto In- categoría y no de anécdota, I o que imla generosidad, y si no parece mejor, se ternacional, que anima la dirección sen- porta en El error más gue la forma calla el parecer por caridad al caritativo. sible e inteligente de Josefina Sánchez literaria, bellísima en todo instante, y ceCuando se torea por el gusto de torear, Pedreño, se estrenó anoche en función ñida al concepto, es el análisis de las pase torea de balde y en balde, sin inmedia- privada Le malentendu de Camus, tra- siones due arrebatan ías almas áp los per sonajes en una hondura metafísica. ta finalidad. Decimos en balde, porque no ducido con el título; de El error La versión castellana de Guillermo de M amor, la ternura tímida y vacilante, hay dinero que cobrar, ni pobres que se Torre, pulcra y literaria, y la dirección la crueldad descarnada y caréate de piebeneficien, ni público que lo estime. Pero dé González Vergel, sobria, contenida, con dad, la ambición sin escrúpulos, la desoía- nada se hace en balde, ni siquiera en exquisita acentuación de valores plásti- clon y -el -terror son los elementos simbóel toreo. como licos que y palabra Al día siguiente de torear de balde An- cos y dramáticos, asídé Eloy él estilizado y manas enencuentran carnedesolada y huMoreno, conesta tragedia, tetonio Bienvenida, en unión de otros com- admirable decorado tribuyeron eficazmente pañeros, el festival de la Campaña de In- representación, Marjtza al éxito de ésta rrible, hueva versión de los viejos mitos L a y que inspiraron las creaciones helénicas. vierno, toreó en balde, por gusto, a puerta Soldevílla, María Cañete, Capaliero, Cerrol y Enrique que regresa, cerrada, un novillo de los hijos de don José María Pastor, sintieron, yíViérbn y di- enEn el hermano desconocidola eostamlire Graciliano, que había quedado en la plaza, jeron sus papeles con un ímpetu trágico del la madre endurecida por al. doíor ante mal que con lo que los corrales quedaron silencio- verdaderamente ejemplar, digno del ma- la muerte del sólo despierta hija, en; la esposa liéna prisos üe toros. La plaza, fría, húmeda lim- yor y más sincero elogio. v í v e meroñe presentimientos terribles, y: -despia de público, ae voces pregoneras, de Al fin de cada acto insisten- pués sacudida- por la certidumbre- del opiniones gritadas, de ruido de muchedwrn- tes los aplausos; y, al resonaron la repre- siifriitiient y en esa nueva esie final de bre. Ni pasodoble que encauce el pasó de sentación, largasv ovaciones premiaron la de una de. las. Fullas que asume ía próta- los toreros, ni agudos clarines que preven- labor de todos los que intervinieron ep. la gonisia, hallaron el ecp exacto ñe otras gan la atención de que el toro va a salir. tantas figuras tíe la tragedia gMeg? sin Silenciosamente, sin. saber quién lo manolvidar al Carente mudo qtíe omisa la es- dó, un toro pisa la arena. Se oyen sus piEl teatro de Camas, y en particular Le cena como bogando sabré una barca insadas fuertes, aunque pisa tierra mojada. malentendu no es de asunto, sino de ar- visible áe muerte y de misterio. La voz del torero, llamándole a la pelea, tieCon lenguaje de, hoy, pero manejando ne eco, como si se cayera por la escalinata práctico pudimos aprender. Yo hubiera un repertorio efe- ideas y de seníilnientos del tendido desnudo. El roce del toro Con querido ver la plaza llena de novilleros, que también tienen SÍIS antecedentes ciaros el capote tiene en la verónica frou- frou para que vieran cómo se mira al toro, en el siglo cíe E erMes, cuando el Bien y el. de faldas. Se perciben todos los ruidos del cómo se estudian sus dificultades y cómo Mal reñían sus batallas beseando. ía vía fie toreo que se pierden en tardes de toros, se vencen; que rio se torea por torear, que la- Ley Natural, con evidente preocupación religiosa, Camas mantiene el ímpetu- y el apagados por el ruido de la corrida. Los técnica pocos espectadores invitados hablan en se torea para el toro. Que hay una Que no aliento- del drama- apoyado- en monólogos de la que no se puede prescindir. vos baja, con cuidado, de no llamar la se ha inventado ahora, que no la ha, in- y diálogos (jue. no -son sino largas y anatención del toro, observándole los altiba- ventado Antonio Bienvenida y qué sin gustiosas- catarsis de su figuras da ficción. jos dé su bravura y sus querencias, como embargo, parece que la ha inventado; tan En cierto sentido, las creaciones escénien un tentadero. Si se mirase así en las cas de Camus prolongan- también: o mecorridas, qup bien se vería el toro y qué descuidada está por los nuevos toreros in- jor ampliar en una dimensión psicológica ventores de consonantes en ina bien se vería el toreo. ¿Que por qué me acordé de los noville- más profüiida aquel teatro de teiebla y Han llegado unos turistas, que venían a ros? Porque son el futuro. El presente hay congoja dé ciertos áiitcrfes nórdicos, -pero ver la plaza como en visita de monumen- que dejarle como. está. No pasemos en los por encima de las; preocupaciones socioló- tos, y se les permite asistiré Indudable- -periódicos por las novilladas a la ligera giess, bascando cimas más asías: Ja- síntemev t. e creen, que estamos en una prueba y sin darlas importancia. Nosotros, que sis y el. -esquema de- esas terribles pasio de adiestramiento de un toro, para, luego tanto pedimos, a los toreros qué se paren, nes humanas cjue oprimen el corazón de. lidiarle en una corrida, La creencia gene- parémonos también a considerar el origen ciertas criaturas. No: se busque en Camus ni una mera ral del anglosajón, at ver que el toro va de las corridas, que está en las novilladas. al capote y a la muleta, e vez de ir al Así echó la llave a la plaza de Madrid estética teatral, -ni- siquiera el culto a un cuerpo del torero, es que el toro está Antonio Bienvenida en este año de 1955, determinado géaero. En Le maleztténdu amaestrado, enseñado a embestir, para el toreando en balde, en presencia de unos y. en! a mayoría áe sus obras, 110 hay sino lucimiento ileso del torero. Y a fe que si turistas- y dé unos aficionados que, como el afán de despertar- ia emoción dramáse fijaron un. poco, esta creencia saldría los turistas, creen que a los toros se les tica cibn las más- sobrios elementos, con confirmada y robustecida. El toro estaba enseña a embestir. -Gregorio CORRO- un- mínim- o de acción externa y con m máximo de proceso interafj en el espirita gordo, tenía vincha fuerza, había derriba- CHANO. de SIÍS personajes. Es éste un teatro introdo al buen varilarguero Cicóto con su vertido, angustioso y. acongojado, pero da caballo, mansurroneaba, tenía querencia un: interés literario y apasionante qae a las tablas de la barrera. Era por lo tanto está fuera de toda duda. -Alfredo MAKde arrancada bronca, que es la reacción QÜERIE. de la mansedumbre porfiada y el instinto de la raza. Nosotros, creíamos, como los EN EL 1 MFÁNTA ISABEL Y EN- anglosajones, -que a este toro había que OTKO- S TEATROS enseñarle a embestir. Antonia Bienvenida, PARA TRACTOR que en esto es profesor, con pocos discípulos, Con la reposición de la divertida codesgraciadamente para el buen toreo, solo, media de Miguel Mihura Hubliftie. decitranquilo; sin violencia; sin desviantes, con sión -que. ayer, como en la noche del soltura, sin agarrotamiento, le ponía la estreno, despertó las risas y los aplausos. muleta, le adelantaba la muleta, aguantade los espectadores, se presentó en el Inba la arrancada bronca, y la iba suavizanfanta Isabel la compañía titular Se dicho do, la iba templando en un pase latüo, teatro, aue dirige Arturo Serrano. Isabel marcando limviamente, visiblemente, todos Garcés, la primera; actriz, triunfó una vea los tiempos del pase, desde la iniciación más en su creación. dé Florita y oyó al remate. El toro escarbaba en la arena, muchas ovaciones, opino- los restantes componentes del reparto. Y olía, la arena, no quería; de pronto, se en- r PARES Hitos S. A. fadaba de la insistencia- del torero. Y poco a poco, le iba desengañando, le iba enseEn el. Alcázar se conmemoró la centéAléela, 18? ñando a embestir, ti el toro Se suavizabasima representación cié la comedia musienfo süa mejor. Este es el milagro del cal El Caballero de Barajas -con una MADRID buen toreo. Eso es torear. Los pocos esfunción en honor de tos autores, López pectadores, míe cabían en los burladeros, Rubio y Pr. rada. En el fin de fiesta in- hicieron ruido de corrida de torns a plaza terviniéron brlJ lantemente Luisa de Córllena. Los turistas, a quienes. Bienvenida doba, Ana María Al- berta, -Miguel Ligero brindó, advinaron aue el ensayo era pery Luis Sagi Vela. fecto, v se e- iimasinaran al ver lo bien aue habían enseñado a. embestir al toro. También el Maravillad festejó las cien Su contrariedad sería inmensa al verle, representaciones de la, -i- vista de- Piada. morir de una este- cada. ¡Qué lásUm. a, mauChávarri Gasea y Dorado Todo para la larle después de haberle enseñado! -pen mujer en la que M- iífca. Pardo, Mar? a saríati. de Lánüá i Punta Giménez, Maríar PortiAsí toreó Antonio Bienvenida de balde llo, Cervera, Manolo Gómez Bu y los artistas que actuaron; tras 2 a representay en balde, porque los qué le vimos nada obra. TREKO LÉ MALgNTEN 0 U Í) E X l t de