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ABC. SÁBADO 13 DE NOVIEMBRE- DE 1955. EDICIÓN. DE LA MAÑANA, PAG. 44 deber cumplido y acertado no tiene- precio. No hay minuta que pueda pagar las horas, secretas de un abogado al servicio puro de, una realización jurídica. Por algo abogado y vocación son concep tos inseparables: viene aquél de pd- voca re llamar a favor y vocación también es llamada. No cabe ser abogado sin llamada a favor de algo sin vocación. La única pena es que el hombre tenga que vivir del pan, y la necesidad introduzca su turbia ceguera en la pura línea de la jusí ticia. Muchos abogados, demasiados abogados, decía hace pocos días nuestro decano contestando a una entrevista del diario Ya y explicando que en Madrid había colegia dos más letrados que en París. Valientemente anunciaba el peligro de que se esté creando el proletariado de la toga, con todas las graves consecuencias que acarrearía a la pureza de la abogacía. Importante Sentencia la que hoy ofrecemos a los lectores. Si las palabras firmadas por la Sala Segunda del Supremo son el reconocimiento de la función terrena de más alta rango que pueda haber (colaborar a la justicia humana) son también estímulo y acicate para los hombres de leyes: Ser dig- nos de la confianza que nos otorga el Supremo, sentir con el orgullo de nuestra tarea el deber ineludible de servirla con la mayor decencia, procurando que lo profesional, como mal humano y necesario, no empañe lo vocacional como soporte y nervio indispensables para llevar dignamente la toga. Galicia, Juicio de testamentaría: Los contrarios litigantes, hermanos, discuten la herencia de la madre. Pleito enojoso y apasionado, clima tirante, amor propio. Cada hermano, naturalmente, defendido por un letrado, y éstos decididamente aplicados al servicio de los respectivos intereses y puntos de vista; en una palabra, cumpliendo cada abogado con su deber. Encargado uno de ellos de redactar t el cuaderno particiori 1 y con la preocupación de servir fielmente a la verdad, requirió los servicios de un perito agrícola para inventariar y valorar ana finca, caudal de la herencia discutida. Y allí fueron cliente, letrado y perito un día de noviembre de 1953 a desempeñar su cometido. Realizándolo están cuando aparece el otro hermano, y, sin mediar discusión y sin mo tivo alguno que justifique su actitud, se dirige al abogado presente denostándole e insultándole con frases concretas como la de a mí no me engaña usted como lo está haciendo a este infelL señalando a su hermano, patrocinado del abogado a quien in juriaba. Lesionado en su honor, el letrado se querelló contra el ofensor. Procesado éste, fue condenado por la Audiencia Provincial de Vigo, por un delito do injurias graves, a la pena de cuatro años, dos meses y un día de destierro a veinticinco kilómetros del lugar del hecho y a la multa de 1.500 pesetas. Contra este fallo interpuso el condenado recurso de casación ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo: Lo fundamenta en la inexistencia de animus injuriandi es decir, en la falta de intención de agraviar al letrado, ya que su impulso obedeció a la posición adversa del abogado en el enconado pleito, sin pensamiento de atacar- su función profesional- ni el concepto social del ofendido. Define la Sentencia: Que el respeto de- bido a quienes dedican su actividad al ejercicio de las profesiones liberales, y. muy principalmente, a los que, desde el ángulo de la Abogacía, colaboran con los Tribunales en la augusta función de administrar la justicia, impone la necesidad de garantizar el libre ejercicio de las mismas mediante la corrección y castigo de los excesos de lenguaje que contra ellos se cometan y que, Conecte mañana, domingo, a las! lí, 30 de la mañana, con RADIO MADRID y ¿podrá escuchar la retransmisión desde el teatro Madrid del grandioso festival patrocinado HOJAS DE AFEITAS ABOGADOS SENTENCIA BE 4 DE ÓCTÜBKE DE- 195 S En serio y en broma, desde la crítica maligna hasta el refranero, desde la intención dañosa hasta la picara ironía, la profesión de abogado está- -desde hace siglos- -sometida a los más alegres y gratuitos embates. Cierto que en este sentido ha ido muchas veces honrosamente, escoltada por médicos y farmacéuticos, pero el hombre de leyes ha soportado preferentemente con resiqmdo se- ñorío lo mismo la palabra injuriosa que el i chiste irresponsable. ¡Y qué poco saben de esta profesión quienes así la enjuician! ¡Qué razonada y justa esta Sentencia dictada por la Sala Segunda del Tribunal Supremo en 4 de octubre último! Hondo sentido de la profesión y ajustado alcance de esta función de colaborar a la augusta tarea de administrar justicia. Sabemos que hay quien arrastra la toga o la usa como cobertor de sucias ambiciones. Pero ¿en qué profesión u oficio no cuecen habas ¿Cuántas veces el rumor o la denuncia no llegan a convertirse en prueba en las manos de quienes velan por la pureza de un- ofidio? Y, sobre todo, que el escándalo público de alguna excepción censurable suena, más eit los oídos propicios que la tranquila re tit- ud de la norma general. Y nada de eso empaña la íntima y honrosa belleza de esta profesión; la lucha con el cliente haciéndole ver algunas veces lasinrazón de sus pretensiones el abogado está vendido a los 1 contrarios la dificultad, en ocasiones insuperable, de demostrar la razón ante la carencia de elementos- su ministrados por el litigante este abogado, no sabe o no se ocupa la aparición en me dio de un pleito de elementos adversos silenciados por el patrocinado es que pensé que np era preciso explicarle esos detalles Y no puede saber, quien no lo viva, de la contrariedad y. la amargura de los injustos fracasos precisamente en los asuntos en que se pone más alma. Se dice que los pleitos han de defenderse contó propios y perderse. como ajenos, pero nunca resulta posible considerar ajeno aquello que forma parte de nuestro patrimonio de estudio y de nuestra esperanza de acierto. En el abogado hay la profesión de la que se come y la vocación por la que se vive: Cuántas ¡oras sobre los papeles tratando de desentrañar una madeja de razonamientos, buscando el camino y el cimiento de la construcción jurídica que hay que ofrecer a los jueces: textos, jurisprudencia, altibajos de esperanza y desilusión creyendo descubrir la idea certera o hallando fundamentos de la razón adversa: -Hasta que poco a poco se va intuyendo la solución, se va reforzando su estructura, ya se ve claro el pensamiento, ya pasa al pafsl, ya, por fin, lee uno la profia idea tan arduamente forjada... ¡Ah! Ese placer íntimo- y entrañable, desconocido has ¡a pan cliente, ese gozo yocaciqnal del en el que tomarán parte X su gran orquesta Dirección: Cantantes: y HÉCTOR LÁtIN y su típico conjunto de colorí máxima figura de la canción moderna campeón mundial de ilusionismo 10 esculturales danzarinas acrobáticas mundial atracción tropical ases He! Humor