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M A D R I D SABADC 12 DE NOVIEMBRE DE 1955. EjEMPl AR UNA PESETA ANO CU ADR AGE- s 1 M O OC T A Y O y N U M E RO 68 5: 5 0 1 P A G 11 A 3 INTERESANTES DECLARACIONES BEN YUSSÉF AL CORRESPONSAL DE A B C EN PARÍS Moftamcd V recibió ayer al embaj ador de España en Francia, conde de Gasa Rojas NI YO NI I OS HIJOS DE NUESTROS HIJOS OLVIDAREMOS VA ACTITUD DE ESPAÑA J DÉ 1 XÜS ESPAÑOLES DIJO SU MAJESTAD. A CARLOS SENTÍS i E S P E O B A B L E Q U E EL, S U L T Á N D E M A R R U E C O S y E N G A P R Ó X I M A M E N T E A M A D R I D menter al representante del; país que tanto, le había apoyado. El príncipe Muíay. Hassan, hijo primogénito del. Sultán, hizo de intérprete entre Su Majestad y el embajador durante su lar- f á, y a mí; ga. conversación, en la cual el Sultán ha he El Sultán no ha concedido, ni, concede- cho constar su, agradecimiento a. España, rá interviús. Sin embargo, -y muy xcep- a? su jefey el general Franco; a la Prensa! cionalmente, puede, si quiere, concederos española que, tanto le ha reconfortado- -ess- uña audiencia o entrevista. Les llamaré ma- t tas mismas fueron sus palabras- -durante. su! nana con lo que él diga. residencia forzosa en. Madagascar. Habían pasado cuatro días, y. cuando ya i Reintegrados otra vez a nuestros sillones; desconfiaba de la prometida llamada, el te- de la antesala, un rumor de carreras en el; jéforio me ha despertado a las ocho y me- vestíbulo y el relampagueo de los. (fotógrafos nos indicó que alguien importante acá- diá de esta, mañana: Su Majestad el Sultán les concederá baba de entrar. Si se puede dudar algo soaudiencia esta tarde, poco después de recir 1 bre la importancia actual de El Glaui, no bir al embajador de España. es menos cierto que, por unas cosas ypor, -E n la antesala estábamos cuando ha sa- otras, salvo el Sultán, nadie comp él atrae lido, después de una entrevista de tres, cuar- los- objetivos fotografieos y hace disparar tos dg 1 hora, el embajador, conde de Cása los, te. í. Ilümitiádo por ellos, eji el halo L. i jaÍ, éoa su séquito, integrado por elmi- l de lajjuz. de ílos fotógrafos, que Ie persenistrb consejero, D. Federico; -Díez: de ilsa. guían, ha entrado en la antesala El Glaui. si; el regado militar, coronel Navarro, y; No se muevan ustedes nos ha- dicho Elf los Secretarios señores Cirera, Muñoz Seca, Alahui, cpmo indicando qué se; le deberíaj considerar como una visita cualquiera. Yp ¡le sitio El, Glaui se; gf MAJESTAD EL SULTÁN Y EL ha he cedidoen él, en mi sofá, ysus múltiples sentado replegando V Í EMBAJADGR DE ESPAÑA chilabas de transparente seda como 1 huÉie- El embajador, llegado ya al; vestíbulo del ra podido hacerlo, con sus- faldas uija gran hotel, fue rodeado por un nutrida grupo de actriz. En su ampuloso rostro, como tallaperiodistas franceses y de otras nacionali- do; en caoba, unos ojos camaleónicós Se; dades. Contestó- al- interrogatorio diciendo mantenían quietos tras los párpados ifyedio. que el Sultán había acogido muy cordialcerrados. Sólo de vez en cuando, Ydent. ro de sus grandes, órbitas, se movían perezosa- mente para mirar de soslayo. La única nota de color en su atuendo eran sus impecables babuchas amarillas. Dentro de ellas movía y removía sus pies, única señal de su nervosismo. Algún otro marroquí vestía chila 1 París 11. (Crónica telefónica de nuestro, corresponsal- MulayyEl Alahui, primo: y secretario de Su Majestad Sidi Mphamed- Bcn- Yussef, -nos- dijo, hace unos días, en el Pávillóri Henri IV, a Antonio Mira, del, 1 MONSEÑOR BUFNQ MONREAL, ADMINISTRADOR APOSTÓLICO, SEDE PLENA DE LA ARCHIDIOCESiS DE SEVILLA Roma 11. De fuente vaticana se declara que Su Santidad Pío XII, en un decreto apostólico, hace constar que la avanzada edad del cardenal Segura y su estado de salud le impiden la dirección y gobierno de la archidiócesis de Seyilía, por lo que la Santa Sede nombra administrador apostólico de la misma, sede plena al arzobispo coadjutor doctor Bu íno Monreal. Eii Virtud de esta disposición, todas las ¡facultades de gobierno de la archidió. cef 1 s de Sevilla serán desempeñadas enío sucesivo por el doctor Bueno Monre I. -Efe. ba de color, pero la nota más fuerte en la, suave policromía de la estancia eran- los telegramas verdes que se amontonaban. por todas las rnesas. Sobre ellos parecía dirigir sus ojos nostálgicos El, Glaui. Cuando le? ha tocado el turno ha levantado su gran estatura sobre sus dos piernas de jilgdércj y ha entrado al aposento de! Sultán. Cuatro; minutos después ya salía otra vez. ¿Quier re prestar acatamiento y echarse de rodi Uas ajos pies del. S. ultán diariamente? Es muy probable. Si algo tan breve tenía que decirle, que sólo tomaba; cuatro minutos, podía haber dispuesto del, teléfono... NUESTRA ENTREVISTA Después nos ha tocado entrar a nosotros. El, Sultán nos esperaba sentado en el cen- tro de un tresillo muy de gran hotel. Conforme nos acercábamos, se notaba más intensamente un perfume que contrástala con el occidenta 1i stno del mobiliario y del lugar. Nos ha acogido con una gran sonrisa, mientras él Alahui pronunciaba nuestros nombres y decía del A B C y de Madrid algo que no comprendí. En árabe, que traducía él Alahui al francés, nos ha invitado a Hacerle alguna pregunta. ¿Qué quiere decir Vuestra Majestad para nuestros lectores? -le he dicho. -No olvidaré jamás ni olvidarán los hi jos de nuestros hijos la actitud 1 de los espa ñoles, tanto de España como en la zona esp? ñflla de Marruecos, al producirse lo