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D I A R I O IL U S T R A D O D E ÍNF 0 R M A G 1 ON G E N E RA L fj kifj FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO Í. UCA DE TENA DIAR 1O MLUST R A D O D E INFO RMA C IO N G E N E RA L la actividad de la gracia p e n e trando en las intimidades del al: ma desnuda del moribundo. No queremos restar valores a la- omnipotencia divina, adoremos el infinito poder misericordioso del S e ñ o r Santo Tomás da como posible la salvación de los infieles si han cumplido ía ley natural. Dios iluminará sus conciencias para que conozcan los misterios sin los cuales ninguno es salvo. Un acto de contrición resulta facilísimo bajo la luz de Ja gracia. Apurando el argumento de la misericordia infinita de Dios queda el milagro. ¿No puede el milagro ablandar él corazón d? los pecadoses? Un corazón peor dispuesto a recibir la misericordia de Dios fue el de San Pablo. ¿Cuáles eran sus internas disposiciones en el momento de su conversión? Las peores que pueden caber en un alma. Dícelas él. Muchas veces por todas las sinagogas les obligaba- -a los cristianos- -a blasfemar a fuerza de castigos, y, locó de furor contra ellos, los perseguí hasta en ciudades extrañas. Pidió cartas al sumo sacerdote para encarcelar a los cristianos de Damasco. R e s p i r a n d o amenazas de muerte contra los discípulos del Señor toma el camino ¿e aquella ciudad. Cerca de la misma se vio rodeado de una voz del cielo y cayendo a tierra oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Saulp perseguía al Señor en la persona de sus discípulos, como tantos otros le persiguen. El Señor derribó toda aquélla furia del rebelde envolviéndole en su luz. En ella se vio Pablo a sí mismo y el lamentable estsdo de su concietxia, y vio la misericordia de Dios qué le llamaba a la conversión. Volvió a Jesucristo y fue su Apóstol. Muchos de los moribundos, envueltos también en la luz dé Dios, si se les permitiera volver al mundo, serían igualmente apóstoles. Pero si esto no les es dado alcanzar, sí pueden purificarse en ella y subir al cielo. Frenen su ímpetu los que no ven a Dios en los linderos de la muerte, y sí sólo más allá de ella empuñando la espada justiciera del juez inexorable. Esperen un poco a que se; termine la íúcha entre Dios- y el alma, entre la gracia acogedora y misericordiosa divina y la dureza de aquélla, entre el que todo lo quiere perdonar y un grito del alma que pida el perdón. Es o debe ser tan fácil seducir por el amor a un alma que sé ve libre de sus encantamientos temporales y sola frente a quién le muestra la mentira que adoró tantos años y la verdad que le descubre su rostro y lé invita a celebrar con ellas una bodas eternas. La agonía es el paso honroso donde el mejor de los caballeros vence a los mejores- de sus enemigos. A. GARCÍA FIGAR, Q. P. LGUNOS lectores de A B C- -nos han escrito- -han interpretado torcidamente el sentido claro y demos tener más que conjeturas muy inlimpio de nuestro artículo Memento eiertas, fundadas en apariencias exteriorefiriéndole concretamente al señor. Or- res, en las cuales, hasta los más hábiles tega y Gasset- -q. e. d. Sabemos que pueden engañarse En las Parábolas del se han hecho comentarios en el mismo Señor existe la presunción de que Jesusentido con bien escasa fortuna. Líbreme cristo está por la salvación del mayor Dios de entender en las cosas de los número de católicos. Da igual recommuertos que han cruzado la frontera del pensa o salario a los que trabajaron desde tiempo, y déjennos contender con los el amanecer y a los que llegaron a las vivos, que es ello entretenido y aun pro- seis de la tarde; en el convite a Sólo uno vechoso. En respuesta a todos los que se le arrojó del salón del banquete; eti el apostillaron el artículo les haré un gran juicio final será el trigo separado de la favor descubriéndoles algo muy en con- cizaña que la cizaña en los sembradas tra de sus interpretaciones y muy a tono es muy inferior al trigo. con su fe católica. ILa Iglesia católica no Pudiera objetarse que algunos cristiaha lanzado nunca su anatema condenatorio eterno sobre ningún cadáver. Po- nos alcanzan, sus- últimos momentos en drá negar sus bendiciones temporales a mal estado, en una indiferencia religiosa alguno por impenitencia final, pero se quieta y hostil a recibir los Sacramentos. abstiene divinamente de prejuzgar lo que, Más aún; rechazan todo auxilio espirial otro lado sucede. La Iglesia remite el tual. ¿Podemos darlos por condenados último fallo al Juez Supremo. Dos textos irremisiblemente? En aquella última hora abonan este criterio; Dios quiere la se borran en la mente del hombre- todas s a l v a c i ó n de todos los h o m b r e s sus ideas terrenas y afluyen a la misma- -I. T. II- -4. Dios nó quiere la conde- las ideas celestes. El alma se va descarnación del pecador, sino qué se convierta nando y el entendimiento cotóenza a tray se salve Tsdavía podíamos añadir bajar, a pensar, a razonar con otra luz este versículo de San Juan en el Apocalip- que la luz suya. La eternidad abre sus sis: Las llaves de la muerte y del infierno puertas y las primeras luces de lo eterno las tiene el Señor. I- -De esta parte de caen sobre su frente. No está aún én él acá dónde vivimos los ocultos secretos de otro lado Está de la paite del tiempo, Dios nos llevan lejos, a los fondos de su pero en las fronteras del otro. Hay para misericordia. El hombre lleva en sí la. el alma un tiempo terno allí mismo; imagen de Dios. El Señor no olvida- -ha- queremos decir un tiempo sin tiempo, blamos a lo humano- -este precioso de- unas horas eternas en las que la acción talle. Como nos reconocemos y nos ama- dé los hombres fenece y. entra en juego mos en. nuestros retratos e imágenes, tam- la acción de Dios. ¿Podrá El dejar que el bién el Señor nos ama. Pero vamos más alma se pierda, que las acometidas del lejos aún. Habituados a escuchar palabras demonio la derriben, que el abismo, se de ínconmiséración, de tremenda justicia, haga con ella? ¿No verá en ella su misma nos aterramos bajo ellas y no nos atre- imagen ensangrentada y no se verá Él vemos a levantar los ojos al cielo. ¿Y mismo en la cruz para redimirla? ¿No dónde los hemos de poner sino allá arri- la acometerá, con toda la. artillería de su ba? Muchos son los llamados y pocos misericordia? ¿Ño lo harían un padre y los escogidos. Esto se lee y esto se pre- una madre? Dejemos a un lado las causas dica- Legión son los condenados y grey de la obstinación del pecador, que pesan pequeña la que se salva. Se disputaba mucho en el corazón dé Jesucristo; lo delante de San. Francisco de S a l e s cierto es -que nuestra mirada humana, ¿Qué pensáis vos preguntaron a qué nuestros ojos miopes no pueden ver. Francisco: Yo opino que serán muy pocos los cristianos que se condenen, porqué poseyendo ellos los fundamentos y raíces de la fe verdadera, tarde o temprano, ésta dará ordinariamente su fruto, I AHSÍÍ 6 AB INSOMNIO que es la salvación, y de muerta que está- -la fe- -se convertirá en viviente y 1 var, cüi ACOTAMiuno obrará por la caridad. La vocación, a la fe es obra del Señor, la santificación, obra suya también. No nos ha llamado él Señor para condenarnos, sino para salvarnos. El mismo santo recalcaba su pensamiento diciendo que aun después del último suspiro, se pensase bien de la persona difunta, cualesquiera que Vmbiera L TAblETA GUI DA BttNESÍA A Y T O N I t i c Á tOS NERV 1O Í sido su muerte, f- orcue nosotros no po- MUCHOS SON LOS LLAMADOS...