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DON CRISTÓBAL JIMÉNEZ ENCINA Y LA LUCHA ANTITUBERCULOSA TREINTA AÑOS TRABAJANDO GRATUITAMENTE D ON Cristóbal Jiménez Encina, núme- sor de la Beneficencia Municipal, prefirió ro uno del escalafón de especialis- vivir con un solo cargo, 1 de la Lucha Antas del Patronato Nacional Antitu- tituberculosa, para desempeñarlo dignaberculoso, es el único superviviente de mente, recordando el consejo de don Juan aquel grupo de médicos altruistas e ilus- Medinaveitia, cuando decía que en Meditre) w e a principios de siglo se reunie- cina para dejar una obra perfecta y ser ran en tomo al doctor Espina y Capo; del Útil a la humanidad el ideal es que el méque formaban parte Verde Montenegro, dico no desempeñe y no tenga más ryt Cortina CastelvS, San Martin, Jimeno, Her- ponsabllidades que la de un solo destino. gueta, Royo Villanova, Pulido, Mondes, MoDebemos advertir que desde que ingresó liner, Cortezo, Corajarena, Bejarano. Alón- en el Dispensario Antituberculoso de Maso Sañudo y Malo de Poveda, gradas al ría Cristina ejerció mu fundones, hasta cual, en febrero de 1008, se oreó la prime- 1937, gratuitamente, sin percibir sueldo ni ra Comisión Sanitaria permanente contra gratificación; sólo en 1925, para premiar la tuberculosis, según Real decreto pro- su ejemplarldad, se le condecoró con la puesto por el conde de Romanonee, Poco Oran Crua de Beneficencia. En 1927, siendespués se organizaba el Dispensarlo Ma- do presidente delegado de la Lucha Antiría Cristina, con el que se Iniciaba la la tuberculosa, el conde de casal, se le concebor curuca y la obra social. SI doctor Ver dió, asi como a un pequeño grupo de tides, designado para regirle, seleccionó el slólogos, una gratificación anual de dos personal facultativo entre los médicos más mil pesetas. Sólo la disfrutaron los años prestigiosos y que hubiesen publicado trabajos sobre cuestiones tisioldglcas y médico- sociales. ¡Fue e n t o n c e s cuando don Cristo bal. que ya era pro fesor d e l Instituto Rubio, ae te nombraba para la Jefatura de la Sección de Otorrinolarlngoloeía, s i e n d o tan puntual y asiduo en la consulta, qu el director le presen taba como modelo a los demás compañeros. Muchas vecen acudía a la consulta antes que los p a c i e n t e s Aun cuando c o n anterioridad tenia asistidos numerosos caso de tuberculosis en. su especialidad, d e s d e esta fecha puso todo su entuFormado en aquesiasmo en la camllas famosas enferpaña sanitaria conmerías del Instituto tra la peste blanca Rublo, al l a d o de en el orden social y don Federico y del en el médico- quid o c t o r TJruñuela, rúrgico. En este úl- En r prmntáol 6 n del da Trabajo, él i Mtoi de i Unlv p ldsd de Madrid, Sr. U l n adquirió de t a l e s timo sentido, procu- Entralgo, Impon la Medalla d Oro del Trebsjo a D. Cristóbal Jiménez Encina. (Poto maestros el rito de ré recoger la mayor Cifra. la seriedad en el casuística posible respecto a la tisis larín- 1928 y 1929. Al proclamarse la República, ejercicio profesional y la precisión en la gea, estableciendo, en un interesante tra- uno de los primeros actos del ministro de técnica operatoria sobre la base de un bajo que publicó la revista Medicina Ibe- la Gobernación y del director de Sanidad perfecto conocimiento de la anatomía quira la diferenciación que muy pocos ha- fue dejar cesante a don Cristóbal Jiménez rúrgica. Decíamos al principio de este articulo blan sabido establecer entre laringitis tu- Encina y a los médicos de los dispensarios. El motivo de esta destitución fue que, que don Cristóbal Jiménez Encina es el berculosas y complicaciones laríngeas en el tuberculoso. Asi como Oarcía Tapia era presidiendo el Patronato la esposa de don único superviviente de los que formaron la máxima autoridad en cáncer de gargan- Alfonso x m se conceptúala a todos los 1 primer grupo de profesores de la Lucha ta, Jiménez Encina se convirtió en el con- medióos como monárquicos y enemigos del Antituberculosa; también lo es de los que sultor para todos los casos difíciles de recién constituido régimen. Esto en Jimé- inauguraron el Instituto de Terapéutica nez Encina podía ser discutible, pues ami- Operatoria, que luego se denominó Instiflmia otolaringológica. Al confeccionarse en 1944 el escalafón go fraterno y médico de cabecera de don tuto Rubio, en una de las salas del Hosdefinitivo del personal técnico del Patro- Alejandro Lerroux, no podía conceptuár- pital da la Princesa. Por cierto que las nato Nacional Antituberculoso, no obstan- sele como muy antitético de los nuevos últimas noticias que tenemos sobre deste haber pasado de la edad reglamentarla, gobernantes. Por fortuna se entabló el aparición de las cenizas del doctor Rubio se le puso a la cabeza del grupo de es- oportuno recurso contenciosoadministratl- entre los desmontes de la Moncloa, al llepecialistas, con el número una, en aten- vo y los jueces decretaron la revocación gar a su conocimiento le produjo una proción a su antigüedad y a que su actuación de tan anecdótica cesantía. Si el motivo funda impresión de desolación y tristeza. y su historia en la vida oficial de la Sa- de estas destituciones fue el dudar del elo No en- balde fueron amigos fraternos y nidad Pública merecen presentarse como y competencia de aquellos tislólogoa, tam- ambos procedían de los tiempos gloriosos ejemplares. Habiendo podido ser catedrá- poco le podía alcanzar a don Cristóbal, de la Escuela de Cádiz. tico, académico, médico de hospital, profe- que estaba conceptuado como la mayor auDr. J. ALVAREZ- SIERRA toridad y uno de los especialistas más competentes en tuberculosis de garganta, naria y oídos, formando parte del triunvirato de laringólogos tlsiólogos Jiménez Encina- Beltrán- Betella, que se hizo famoso. En el orden rigurosamente científico, testa recordar que fue el primero en aplicar sistemáticamente las tuberculizas para poder Intervenir con conocimiento de causa en las famosas controversias entre los doctores Verdes y Codina, siendo también el que con mas sólidos elementos de juicio demostró sus inconvenientes. Cuando se pusieron de moda las sales de oro, en sus servidos oficiales, reunió el protocolo mas completo de historias clínicas. Las sales de calcio le inspiraron interesantes comunicaciones? puntualizando la realidad de su Indicación. Y ya en el declinar de su vida, cuando el descubrimiento de Fleming se difundió por el mundo, se dispuso a estudiarle con el mismo entusiasmo de sus años juveniles, Desde el Congreso Internacional de 1902, pasando por el de Tuberculosis, de 1910, el Nacional de 1918 y todos los internacionales de su especialidad, nunca faltó su voz, siempre autorizada, con la aportación de observaciones interesantes, en las que destacaba la claridad expositiva y la riteriología analítica discursiva. Repuesto en su cargo de la Lucha Antituberculosa por el doctor Palanca, tan pronto terminó la Guerra de Liberación y se normalizaron l a s funciones de la Sanidad, en 1943, ademas de 3 a consulta del Dispensario de Buenavista (antiguo Kalia Cristina) se le asignó la de Universidad (antiguo Victoria Eugenia) Xa t a n destacados puestos le sorprendió la j u b i l a c i ó n cuando ésta fue establecida como obligatoria en el personal leí Patronato Antituberculoso.