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A B C. VIERNES 28 OOTCBEE DE 1955. EDICIO? DE LA MAÑANA. PAG. 34 transformación social llevada a cabo en nuestra Patria. Ya tenéis, pues, trabajadores españoles, vuestra casa solar. Llenadla de contenido y atended no sólo a su externa conservación, sino al cumplimiento de su difícil misión interna, una misión en la que contaréis, desde luego, con todas las, asistencias, pero a la que de nada serviría ni siquiera el inmenso poder del Estado puesto a su servicio, si no llegara a calar hasta lo más profundo de vuestras conciencias el carácter esencialmente nacional de nuestro sindicalismo. Nadie sino nosotros mismos podremos superar todas las dificultades y obstácu- los. No confiemos en los demás, sino en nuestro propio esfuerzo. No pidamos al Estado más de lo que puede dar ni esperemos todo de él, sino también de la sociedad, es decir, de nosotros como hombres que tenemos una responsabilidad colectiva que no podemos eludir por el fácil remedio de parapetarnos tras la crítica negativa a la murmuración o cargando sobre el Estado todas las culpas y desaciertos. El Estado actúa sobre la sociedad, pero si ésta no está a lá altura de su misión, aquél machacará en hierro frío. Por eso, en el mundo laboral, si el trabajador no rinde lo que debe, si el empresario ss torpe o negligente, si él capitalista no gana lo que es justo, sino lo que su capacidad le exige, -si todo ese mundo está envuelto en uña atmósfera mefítica y desiiitegradora, la misión del Estado en este campo de su actuación será cada vez más difícil y no podrá ser realizada sino coactivamente. De aquí las importancia social del Sindicato por su valor formativo y educador, y de. aquí la dimensión social de esta casa, donde sociedad y Estado deben coincidir en un propósito de paz y bienestar nacional. LA CONSTRUCCIÓN DE VIVIENDAS Esta inauguración, precisamente por lo que es y significa, y por estar presidida por Vos, tenía que estar acompañada de esa otra realización sindical que representa la entrega de cincuenta mil. viviendas que acabáis de hacer simbólicamente, mediante el poder conferido a los jefes provinciales del Movimiento de las cincuenta provincias españolas, de las que materialmente habrán de recibirlas sus beneficiarios. Con ello, claro es, no se resuelve el problema de la vivienda modesta en. España, pero no cabe duda que con este paso de gigante dado por la Obra Sindical del Hogar y los que cada año ha de continuar dando con la ayuda decisiva, entusiasta y digna de todo elogio del Instituto Nacional de la Vivienda y de los Montepíos Laborales, el problema ha entrado en vías de quedar extraordinariamente aminorado. Fijaos en que no sólo han sido cons- J truídas cincuenta mil viviendas, sino en que han sido construidas éri un año, según estaba previsto. Fijaos en el esfuerzo técnico, administrativo y humano que re- presenta y que tan alto pone el sentido j del deber de los que en su construcción han intervenido. Ello demuestra que la Organización Sindical quiere cooperar con resuelta voluntad a la Cruzada de la vivienda que habéis emprendido con el ritmo ágil, dinámico, moderno, que requiere la empresa, porque un hombre sin techo, una familia sin hogar, es un grito constante de angustia, de reproche, que no tiene más respuesta ni manera de callar que la entrega de una casa. Caudillo de España: el nacionalsindicalismo, los hombres que- ahora aquí lo personalizan, aprovechan esta oportunidad para reiterar su fe en la presente coyuntura histórica de España, su fe en el Movimiento, del que ese nacionalsindicalismo es parte esencial. Saben que la obra emprendida no está aún terminada ni podría estarlo ya porque es inmensa y requiere el esfuerzo perseverante de varias generaciones, cada una de las cuales va aportando a la tarea, sin cambiar su raíz, antes bien, vivificándola, una nueva posibilidad. Pero saben también, y es lo que dicen ahora, que a pesar de sus propios errores y defectos, que tratan de enmendar, a pesar GRAN SX 1 TODEL BALLET ESPAÑOL CON LA CANTANTE SALLY BROWME E de la incomprensión y prejuicios que so bre el sindicalismo existen en España, herencia de un pasado sindical del que nos sentimos insolidarios, a pesar de las reacciones lógicas y esperadas de los que temen ser desplazados de sus posiciones de pri- vilegio y a pesar, en fin, de que esos hom- b res que ejercen un cargo de responsabilidad, desde el enlace al jefe del Sindicato, se encuentran muchas veces en la angustiosa situación de tener que ser eco al mismo tiempo de las aspiraciones sindicales y de las imposibilidades estatales de satisfacerlas, os dice, repito, que nada. les apartará de la línea política y social que voluntariamente han elegido y que para darle continuidad y perfección están dispuestos a seguir trabajando hasta la extenuación. De toda España han venido a este acto, y están aquí ante Vos, rubricando y avalando mis palabras con un vibrante ¡Arriba España! A continuación, el Jefe del Estado pronunció un discurso, que fue interrumpido por aplausos en varias ocasiones. Texto de las palabras del Caudillo DU a io i a ti I tilia DEBUT DE LA Ulll MARAVILLOSA CANTANTE ¡f l CENE Y BAILE EN LA PAT? RTT. A MAS DISTINQUIDA ABIERTO DESDE I AS 10 DE LA NOCHE HASTA LAS 3 DE LA MADRUGADA PARÍS DESWM LA VERDAD Y LA VANIDAD DE S. US MODELOS MAS FAMOSAS con especialidades de visita médica, incluida en el petitorio, solicita representantes para capitales de provincias. Apartado 257- Sevilla. V V. ÍN D O. p í s q- í habitaciones nías servicios, tarraza, hall, office, trastero. Bosales, 38 NECESIDAD DE DOTAR DE VIVIENDAS A LOS TRABAJADORES Españoles y camaradas: Es tan significativo y de tan honda trascendencia el acto a que asistimos, que, pese a que mi? múltiples ocupaciones e inquietudes come dejan llegar a una meditación precisa, he de improvisar unas palabras para subrayar las que aguí ss pronunciaron con motivo de la inauguración de la Casa Sindical y dé este arranque en la tarea de satisfacer una necesidad tan sentida como la de dotar de viviendas a las amplias zonas del trabajo español. Nosotros anunciamos muchas veces qúo en nuestra concepción política el Sindicato era la piedra básica de nuestra política. Preguntan muchos, extraños e inconscientes: ¿por cjué h er dsl Sindicato la piedra básica de ía política? A elíos hemos da contestar: porque hemos venido a hacer una revolución tras nuestra victoria absoluta sobre las fuerzas dsl mal. (Grandes prolongados aplausos. Nos dolía la decadencia de España y nos oartirisaba la lucha fratricida y destructiva que las fuerzas políticas y sindicales españolas mantenían en contra del buen servicio y de la grandeza de la Patria. Nosotros no podíamos hacer estéril la sangre derramada de nuestros hermanos, cualquiera que fuese el campo en qwe ésta se hubiera vertido. (Una clamorosa salva de aplausos acoge estas palabras. Xas mismas causas habrían de producir los mismos efectos. Teníamos por eso que hacer una revolución y nos comprometimos a ello, definiendo las líneas principales de ésta (Una voz: ¡Gracias a ti! Aplausos. cuando teníamos el toro en la plaza, cuando había que torearle, que hace? los esfuerzos y los sacrificios para lograr hacer esa España mejor. Dijimos entonces claramente a lo que íbamos y por lo que íbamos. Por lo tanto, nadie en España se puede llamar a engaño por los fines y cauces por donde habrá de discurrir nuestra Revolución. (Grandes aplausos. CAMBIO DEL CONCEPTO DE LA POLÍTICA Teníamos que cambiar totalmente el concepto de la política en España, el desprestigio en que había, caído, que hacía a muchos separarse con asco y repugnancia de lo que tenían por política, porque con razón la culpaban de haber destruido nuestra grandeza y haberse encenagado con las tácticas y los procedimientos durante siglo y medio de existencia. Por eF i a algunos cuesta trabajo comprender que el Sindicato no puede estar separado de la política, de la política en su más i.o ble acepción; no la política de lor viejos partidos, la política partidista, liberal, dtí odio de clases, del Estado Inhibido; Ja. política que nos recordaba Fernández- Cnes ta que destruía, la Patria, minaba nuestra fe y desunía al trabajador y a la familia, sino la noble política de los grandes ideales, la buena administración y la di na dirección de los pueblos. Este es el meliacer y el hueco que el Sindicato viene a,