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ABC. VIERNES 28 DE O C T U B R E DE 1955. ¡EDICIÓN DK XA MAÑANA. AG. 83 mano: el de vuestra sincera preocupación por la suerte de los trabajadores, el de vuestra constante acción por mejorarlos y el de la eficacia de la misma, todo ello llevado a cabo sin demagógicas estridencias perturbadoras de la economía de la nación, sino con un sentido admirable de la justicia, que, en definitiva, es medida, equilibrio, proporción y que dará a vuestra obra permanencia e indiscutibilidad. Esta casa, que podríamos denominar de la España unida en el trabajo, nada tiene que ver y no admite la más remota semejanza con aquellas otras llamadas Casas del Pueblo, oscuras, desaseadas, amena zantes, de las que era símbolo el viejo caserón de la calle de Piamonte de Madrid, foco de perpetuas tragedias civiles entre obreros y empresarios provocadas por el odio imbuido en el cerebro de sus afilia- dos, juguetes inconscientes, a su vez, de di 4 rigentes aprovechados que de algo tan digno de respeto como el ansia de justicia habían hecho pretexto y trampolín para la satisfacción de sus ambiciones personales. Casas del Pueblo, cuyo sólo nombre ya era anuncio de un sentido disgregador y de lucha de clases, como si no fueran pueblo todos los que con un sentido del deber hacia la comunidad española consagran su actividad, Inteligencia y trabajo en su servicio y bienestar desde el puesto que a cada uno le ha correspondido. Y porque no queremos aceptar la monstruosidad de sostener que en la empresa capitalista no hay sitio para el alma, porque rechazamos lo mismo el feudalismo capitalista, en que todos los derechos están de parte del señor, y de todos los deberes impuestos a la gleba trabajadora desde el peón al ingeniero, porque concebimos la empresa como una unidad comunitaria, porque queremos que el trabajo deje de ser valorado tan sólo como un medio de ganarse la vida, sino que se estime también como un medio de engrandecimiento de la Patria, y con él alcanzar honor y prestigio, ha sido levantado este edificio que por la valentía de sus líneas, por la esbeltez de su arquitectura, por la dimensión de su superficie, por su emplazamiento en uno de los lugares más bellos de Madrid, puede competir dignamente con los mejores de la capital de España, y precisaba ser inaugurado por Vos, con toda la solemnidad propia de un acto revelador del cambio operado por el Movimiento en nuestras costumbres políticas, claro exponente de la profunda lo largo de veinte años de tarea, tiene ya alcanzadas. Son éstas, unas de orden psicológico y espiritual; son otras, de orden material y concreto. Las primeras van encaminadas a lograr sustituir la idea tradicional del Sindicato como arma de lucha contra la sociedad y el Estado, por la nuestra de armonía y colaboración, así como igualmente cambiar la conciencia de clase de los trabajadores por otra de sentido nacional y de solidaridad con las restantes, como miembros que son todas de la gran familia española. Las segundas de esas realizaciones, las de tipo material, son aquéllas encaminadas a acortar la distancia entre la riqueza y la escasez, a la elevación al nivel de vida de los trabajadores, al fomento de la riqueza nacional y a la distribución de ésta con arreglo a un criterio de justicia, derivado no sólo de la satisfacción, de las necesidades mínimas del trabajador, sino también de la justa retribución que merece su aportación al proceso productivo. Pues bien; de esta última clase son las Uue ahora tenemos la satisfacción de ofreceros: una Casa Sindical digna del rango y la importancia que representa en la vida española el sindicalismo y cincuenta mil viviendas para trabajadores repartidas por todo el ámbito de la Patria. Este edificio, cuartel general del sindicalismo español, punto de convergencia de todo el sistema nervioso del mismo, por cuyos canales pasa la vida sindical, unas veces de tranquilo discurrir, otras agitadas por la premura en alanzar metas, en encontrar soluciones a los problemas, queda al ser inaugurado irrevocablemente consagrado al servicio de todo el sistema político que encarnáis y diri s, al servicio, por tanto, del nacionalsind- íalismo, al servicio, en definitiva, de España. Los hombres que en él van a trabajar os reiteran su lealtad y adhesión a vuestra persona, no sólo con gratitud por cuanto ya habéis hecho en favor de ese sindicalismo, sino también con esperanzada ilusión por lo que aun hagáis para prestigiarlo, para jerarquizarlo, para hacer de él eje, columna vertebral, centro motor de vida económica y social de España. Pero este edificio, esta casa, no es sólo un conjunto de materiales armónicamente distribuidos con arreglo a las normas arquitectónicas y a la inspiración de los ar 7 quitectos. No es sólo tampoco un conjunto de oficinas, despachos y salones, donde trabajadores, empresarios y técnicos vienen a discutir y resolver sus problemas y tratar de sus cuestiones. Este edificio encierra también un espíritu, el espíritu de nuestro Movimiento, el que nos ha impedido caer en la demagogia de adorar a los trabajadores como dioses, pero tam; bien en la crueldad de tratarlos como bestias; el que nos hace valorarlos como unos hombres y unos españoles a los cuales hay que dar la vida material, moral e intelectual a qu como tales tienen derecho. Y este edificio ha de ser también el hogar en que esos trabajadores encuentren la acogida cordial, el calor, la comprensión, la solidaridad que debe existir enti todos los que pertenecen a una misma familia. y aquí, penas y alegrías, satisfacciones y Cisgustos, no sólo las que afectan a los trabajadores, sino las que afectan a los españoles en general, han de encontrar eco y reflejo, y estos muros han de ser la caja de resonancia, el altavoz que haga llegar hasta la mina, la fábrica, el mar, él C Tipo y la ciudad, hasta el más alegado confín de España, unas veces el estímulo, otras la esperanza y la mayoría la realidad de la obra social del Movimiento que acaudilláis. Obra social que no precisa para ser demostrada de estadísticas ni ficheros, porque está viva, patente, tangible y basta abrir los ojos y tirarla directamente para conocerla. I. A PREOCUPACIÓN DEL GENERALÍSIMO POR LOS TRABAJADORES Pasaréis a la historia por muchos títulos de honor, como militar victorioso, cor: T estadista clarividente, pero entre todos hay, uno aye alcanzará mayor calor hu- La economía familiar en nuestra gran VENTA ANIVERSARIO Cretonas, tapicerías, visillos Cretonas algodón muy lavables, 70 cms. de 11 ptas. a Otras gran calidad, 80 centímetros, de 15 ptas. a Otomanes seda, 130 centímetros, de 55, a Brocateles 130 cms. de 85, a. Velvetón 70 cms. de 67, a Glacés 130 cms. de 45, a Tapicerías algodón con dibujo, 130 cms. de 39,50, a Y de s e d a con d i b u j o de 115, a Terciopelo labrado, 130 centímetros, de 190, a o nn 8,90 10,90 32,50 42,50 32,50 29,50 25,50 69 125 CAMA Y MESA Manta mallorquína camera, de 69 pías. a Manta fantasía matrimonioTde 250, a Colcha camera algodón, de 70, a Colcha matrimonio, algodón, de 125, a C o l c h a vasca matrimonio, de 110, a Almohadón camero vainica, de 13,50 a Almohadón matrimonio vainica, de 21, a Sábana retor camera, vainica, de 51, a Sábana r e t o r matrimonio, de 80, a Servilleta crepé blanca, con vainica, de 4,50, a Otro tipo, de 6 ptas. a Mantelería cuadros crepé, 6 cubiertos, de 85, a Mantelería de té, bordada, de 50, a 145 4 5 a n 8 7 J, 75 nn nn 13,90 n A JY. SU 49,75 o CA ¿tov 3,90 c b 5O 34 Gasas visillos, 80 centímetros, de 19, a Gasas visillos, 140 centímetros, de 39,50, a Etamín de algodón, 70 centímetros, de 13,50, a Otro tipo, 140 cms. de 28,90, a 13,75 28,90 10,90 21,90 Sederías Corrt s Lunes 31, último día