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A B C. JUEVES 37 DE O C T U B R E DE 1955. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 41 PIEDRAS MUERTAS Y POESÍA VIVA Una de las aventuras más emocioliahtes de la ciencia es la que- realiza el arqueólogo al galvanizar entre las piedras o los utensilios de una época remota el espíritu de ella. La. arqueología es la más evocadora de las ciencias. Se halla situada en esa zona fronteriza donde la historia se confunde con la fábula y la realidad coíi el ensueño. Se explica el entusiasmo que el señor Amadeo Maiuri y sus colaboradoTes vienen poniendo en su trabajo de resurrección de Pompeya, la pequeña pero hermosa villa de la antigua Roma, situada al pie del Vesubio, a pocos kilómetros del golfo de Ñapóles. Como es sabido, Pompeya, sorprendida por una. súbita erupción del Ve. subió, desapareció bajo un torrente de lava y cenizas. Ello ocurrió en los um torales de la Era Cristiana- -reinaba el Emperador Tito- justamente en la nociré del. 24- de agosto del 79, hace por consiguiente 1876 años. Pompeya, por su clima y por la belleza de sus alrededores, estaba llena de fincas de recreo, y el centro de la población, con sus comercios y gimnasios, tabernas y juegos públicos, era bullicioso y alegré. Tenía unos cuarenta mil habitantes, un gran anfiteatro, termas, foro, templos: el sáe Júpiter y el tíe Mercurio, el de Apolo Sagitario; casas de lujo con espléndidos pórticos y patios de mármol rodeados de columtas. Algunas de estas residencias. ya restauradas, como la casa de los Vetios y la casa del Fauno, dan idea perfecta de lo que eran en cuanto a refinamiento y gusto artístico las mansiones de los patricios romanos. La catástrofe sobrevenida en plena noche fue tan brutal y tan repentina jue no dio tiempo a los habitantes a desplazarse de donde se hallaban. Las cenizas al endurecerse han conservado los moldes de numerosos cadáveres, cuyos rostros, contraídos por el dolor y miembros retorcidos en inútiles esfuerzos, dan idea de lo que debió ser la horrenda tragedia. Con negras tintas la describe un escritor de la época, Plinio el Joven que casi fue testigo presencial, pues se hallaba en aquellos días en uno de los barcos de la escuadra que mandaba su tío, Plinio el Viejo -que además de marino fue gran naturalista- fondeada en el golfo de Ñapóles. Gracias a las cartas que Plinio el Joven envió a Tácito relatándole el suceso, la posteridad ha tenido conocimiento de él. Pero pronto se dio al olvido. Siglos y siglos pasaron sin que nadie recordase la desaparición de Pompeya. Los eruditos la creían totalmente destruida y tampoco podían fijar con exactitud el lugar donde había estado. Fue la casualidad la que determinó el hallazgo arqueológico a mediados del siglo XVTII. La piqueta de unos trabajadores del campo, en el valle del Sar- no, tropezó con el techo de una casa pompeyana. Aparecieron luego columnas, osamentas de seres humanos, estatuas y joyas. El Rey de Nápolés, Carlos de Borbón, dio órdenes para que comenzasen las excavaciones, pero éstas quedaron poco, después interrumpidas. En realidad, las tareas científicas de ¡exploración se iniciaron en 1860, y desde entonces no se han abandonado por completo, si bien largas suspensiones por falta de dinero o por circunstancias de guerras o de trastornos políticos, anularen, rruchas veces los esfuerzos de varias generaciones de arqueólogos. Cuatrc años después de la segunda- guerra europea se reanudaron con graneles medios y recursos de toda clase los trabajos. Actualmente más de la mitad de Pompeya está ya- reconstituida. Cerca de mil obreros, tres equipos de técnicos en diversas especialidades y ei grupo de arqueólogos que LÍRICA DEL REBUZNO No sabemos cómo anda el asunto de la recogMa de basuras y de la sustitu ción de los traperos o de sus viejos métodos. Creemos que la risa va por barrios, y. -del nuestro, al menos, ha desaparecido con los calores estivales. Hablamos de la risa del rebuzno ¿ue a veces es sollozo y a veces carcajada. La lírica del rebuzno cuenta con aportaciones ilustres. Por no hablar del capítulo de los alcaldes en el Quijote que es más que lírica. Nunca se lia pintado el e. buzno con tan exquisitas matizaciones de tono, espíritu, intensidad y cadencia como en el párrafo de Cervantes. Y si no hubiera bastado la invención novelesca de, Lucio para dignificar al asno, elevándole a categoría humana y amigo de las rosas, la de nuestro Cervantes jolcoloreando ceñido y por bajo se sobraba para exaltarle al mismo Olimpo. Otro gran poeta que sin duda leyó el Quijote aunque es poco probable que alcanzase la segunda parte y con ella el mentado capítulo, enalteció la cabeza del jumento colocándole sobre los hombros de un burlón personaje. El Shakespeare del Sueño no es el menos auténtico, y Titania coronando a su amadísimo pollino en dos patas con madreselvas y rosas almizcladas, nutriéndole de albaricoques y frambuesas, moradas uvas e higos verdinegros, entreteje para siempre un halo de poesía, entre burlesca e idílica, en torno a las orejas largas del asno. Y de Shakespeare y de su sueño sanjuanero se deriva la lírica mu sical de Mendelssohn y el carnaval de Saint- Sácns. El primero en su oratorio hace rebuznar a la orquesta, interrumpiendo, con verdadera gracia, la telaraña sutil de su obertura. Modelo perfecto de lo que puede ser la música imitativa, transfigurado el dalo peligroso en pura música. El segundo coloca a, nuestro héroe entre el cisne moribundo o los mismísimos pianistas en la línea abigarrada, da sus máscaras animales. Lo cierto es que por nuestro barrio ya no, se oyen los rebuznos matinales que nos despertaban a la hora justaren que convenía a nuestro deber cotidiano. Falta por acá- -como dicen en el Plata- -el rebuzno como clarín de alborada, toque de diana optimista, llorón y tragicómico. Ha sido un poeta contemporáneo quien se ha atrevido a poetizar o, cuando menos, versificar la albada del rebuzno. Si la memoria no nos es infiel, este cantor con nombre también de personaje del Quijote destempló así sus trompetas sin sordina: El cerrojo de un rebuzno- -descorre la madrugada. Qué distancia desde los gallos de Cárdena que tanto chocaban a Azorín El por qué todos los días, a la misma hora matinal, al filo de las siete, el burrillo de mi trapero, digno del pincel franciscano de Eduardo Vicente, cantaba con mucha más exactitud que el gallo, yo no lo sé, aunque lo supongo. Pero en verdad que duele la pérdida de esa ofrenda vital y amorosa. También los gorriones, posándose en el balcón, hacen lo posible por despertar al cronista. Pero si el sueño es profundo, él no logra percibir sus gorjeos pilluelos. Y entonces- ¡maldición! -sobreviene el coche del Colegio, a las ocho, creyéndose autorizado, a llamar a sus niñas de uniforme a pleno bocinaso, parado frente al portal. ¿Hasta cuándo se tolerará tan criminal abuso? Sonar claxon o bocina a coche parado es un delito que debe figurar en el código. A cualquier hora del día o de la noche. Pero no perdamos el humor. Lo necesitamos para despedirnos de la lírica del rebuzno que con sil alto sonido, lo sostenido de la vos a su tiempo y compás y los dejos muchos y presurados que se iban extinguiendo con ronca e indecible melancolía ponían una gasa de refinamiento orquestal en la duermevela amoral de un vecino de Madrid. dirige Amadeo Maiuri, el eminente profesor italiano, laboran sin descanso en esta gran empresa. Ahora hay dinero en abundancia: los créditos con que contribuye el Gobierno de Italia, donativos particulares de todo el mundo y un millón de dólares otorgado por los Estados Unidos garantizan la continuidad de la obra. No menos de veinte años de trabados considera necesarios el profesor Maiuri para poner en pie a toda la ciudad y ofrecerla a los contempladores modernos tal como se encontraba el día antes de la catástrofe Pompeya renacerá así de sus cenizas y se convertirá en un centro de atracción turística de gran provecho económico para el Estado italiano; -además sería, fuente inagotable de enseñanza para especialistas, historiadores y eruditos. Pero sobre todo queda como un, ejemplo de lo que es el milagro de la ciencia arqueológica cuando, como en Pompeya, acierta a convertir la realidad en poesía. NO SE PROHIBIRÁ EL USO DE LAS BOCINAS EN LONDRES Londres 26. El ministro del Inferior, ha declarado en la Cámara de los Comunes que el Departamento de Policía no considera excesivo el uso de las bocinas de los automóviles en Londres hasta el puiato de que justifique la prohibición de usarlas como en París. -Efe. Londres es tradicionalmente la ciudad de los buenos modales callejeros. Hay que ir muy lejos, en verano, por el East- End, para conocer algún acto aislado de tenue gamberrismo Las bocinas allí no han sido nunca ensordecedoras, sino tímidas, y tan apagadas que parece que se tocan con sordina, y no disuenan en el sólido e inalterable murmullo de la circulación. Los taxis no usan claxons, sino Ijocinas. Además, Londres no- conoce ni la vida callejera ni el hábito del café y de la tertulia al aire libre. No es ciudad bulliciosa, sino- -valga la palabra- -introvertida. La calle es mera vía por donde hombres y mujeres caminan apresuradamente del hogar al negocio, o quehacer, y viceversa. Es la única ciudad donde las regulaciones de la circulación no pueden servir de norma a las grandes urbes meridionales y centraeuropeas Pimentón- fr 0 HJfl Famoso desde U jjíí