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EN LAS EMPRESAS DEL MAR, LOS PUERTOS, BASE DE INTERÉS LOS RECURSOS. DE SUS INGRESOS PECABAN DE ESCASOS PARA OPERAR MEJORAS LA FASE DE LOS EMPRÉSTITOS DIO! LA MEDIDA PARA HABILITAR CRÉDITOS DESTINADOS A LA MODERNIZACIÓN DtE LOS DISPOSITIVOS, COLOCÁNDOLOS A LA ALTURA DEL AUGE DE SU TRAFICO IXAMEN DE UNA SITUACIÓN Los pequeños puertos españolea, comerciales y pesqueros, al clasificarlos la Ley en su mayoría como puertos de interés local (municipal o provincial) uedaban encomendados a los recursos de estas Corporaciones, ejerciendo si acaso el Estado sobre ellos una especie de tutela en el sentido técnico, y en ocasiones prestando una ayuda económica. Aun sin variar fundamentalmente los postulados de la Ley, este aislamiento y falta de coordinación en los esfuerzos, capas de hacer Ineficaz cualquier labor, fueren remediados por la actuación de la Junta Central de Puertos, la cual, dentro de las condiciones políticas de aquella época, y sobre todo de otras posteriores, si esterilizaron su labor, dejó sin embargo el germen de cuanto podría lograrse coordinándola sobre estos pequeños puertos, bajo un mando único. Luego la guerra concentró todo el esfuerco nacional en la urgencia de aquel momento, y al fin llegó la hora diáfana de la pai. El país transformó su fisonomía. Actuó el régimen. Y sus hombres desplegaron el vigor de su espíritu constructivo. Oyeron. Luego, hicieron. Fue dura y larga la jornada. Sin embargo, ahí queda la obra. Se ha abierto una recta por la cual seguirán su cauce nuevas y mayores posibilidades de ampliación y mejora. Da la sensación, a la izquierda, do un brasa extendido, y a la derecha, recogido, constituyendo la configuración del nuevo puerto, de preciosa linea, de Arenys del Mar, para servir sus propias exigencias. zanas, se debió precisamente a nuestro contenido marinero. El Descubrimiento apoya y enriquece este pensamiento. Esta mos, pues, cara al mar. A él le debemos prestar delicada asistencia. Y cuanto en este sentido se haga, contribuirá a agrandar nuestras empresas. UN ORGANISMO CENTRAL Naturalmente, si poseemos una extensa linea de costa y carecemos de puertos, su utilidad no vendrá a ser muy ventajosa. De ahí el deseo de salir al paso de estas situaciones para obtener de ellas su mejor aprovechamiento. Con este objeto, después de nuestra Liberación, se creó un organismo dependiente del Ministerio de Obras Públicas, para llevar la gestión técnica y administrativa de ese conjunto de puertos. Quedaban separados de esta intervención aquéllos regidos por Juntas de Obras o por Comisiones Especiales. Y los restantes, su mayoría absoluta, quedó incorporada a la Comisión Administrativa de Puertos del Estado, con sede en Madrid y sus correspondientes servicios provinciales en cada demarcación. ESCASEZ DE RECURSOS 11 nuevo organismo dedicó sus primeras fases de actividad a estudiar cada uno de los problemas relacionados con su función, tanto técnica como administrativamente. Se persuadió de la insuficiencia de medios para hacer frente a su trabajo. La perspectiva, demasiado desconsoladora, abrumaba. Las recaudaciones portuarias, como fuente de Ingresos para operar en la marcha de las exigencias, resultaban en extremo cortas. No había ni para empezar. Precisaba vigorizar los recursos. Puertos como Bermeo y Ondárroa, hoy sobrepasando ampliamente en su recaudación el millón de pesetas, tenían por et año 1940 ingresos oscilando las 100 a 125 mil pesetas. Y aun cuando existen muchísimos puertos de pequeña recaudación, en general puede verse cómo ésta, durante la gestión de la C. A. P. E. ha quedado decuplicada. Este aumento de los ingresos no ha sido agotador para los puertos y las industrias de ellos dependientes, pues frente a unos ingresos en toda la gestión de la C. A. P. E. sin haber alcanzado los 200 millones de pesetas, se han invertido generosamente en los mismos más de cinco veces esta cantidad. EL ESPÍRITU MARINERO Doscientos cuarenta y ocho puertos se cuentan en la costa española desde Fuenterrabía a Port- Bou, fuera de la Administración de las Juntas de Obras locales. Tres mil ciento cuarenta y cuatro kilómetros aproximadamente de linea de mar suma todo aquel desarrollo. El Cantábrico, Atlántico y Mediterráneo lo bañan. Somos marítimos por excelencia. Nuestras viejas glorias, en los mares se hicieron. Y si la historia nos dejó el legado de épicas ha- Antes, los barcos se veían en Torrevieja, la gran base salinera, así, sin muelles para atracar; mas ahora, con las obras del nuevo puerto, quedará en admirables condiciones para servir su creciente tráfico.