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A B C. MIÉRCOLES 19 DE OCTOBRE DE 1 S 55. EDICIÓN DE LA MARAÑA. PAG. S 5 LA METAFÍSICA DE ORTEGA Desde hoy, el mundq, tiene menos luz, y España ha perdido su torre más alta; ereo que también la más honda y nutricia de sus raíces. El 18 de octubre de 1955 ha muerto Ortega; de la orfandad que esto va a ser para todos nosotros, tardaremos en darnos entera cuenta; pero por mucho más tiempo seguirá dáiidonos Ortega la riqueza incomparable de su realidad, y ganando- -no para él: para España, y para la verdad- -batallas después de muerto. Lo que Ortega ha sido en este medio siglo, pocos lo saben, y tal vez nadie; lo que sin él hubiera sido la Espante, del sié o XX, es difícil de imaginar. En todos los órdenes sin excepción ha dejado su huella, nos ha- configurado más otro hombre individual cualquiera, más de lo verosímil, más de lo creíble. Hacer la cuenta de nuestra deuda colectiva con Ortega será tarea larga y qué reclamará una hora más serena. Pero importa recordar- -y esto desde hoy- que la acción de Ortega sobre España y desde ella sobre el resto del mundo, se ha nutrido siempre de lo más profundo de su intimidad, de aquel estrato último de su persona que a fuerza de ser personal era transpersonal, aquel en que pudo gestarse esa casi impalpable realidad que es una metafísica: aunque parezca extraño, lo que más ha hecho falta a España en toda su historia, lo que puede abrir nuestras mejores esperanzas, si es que nos es lícito tenerlas. Porque una metafísica es una idea de la realidad. Cada metafísica es distinta de las demás porque ha descubierto y explorado una realidad nueva, o por lo menos la ha mirado desde una perspectiva que antes no se había ensayado y que manifiesta un nuevo aspecto suyo una nueva SJimensión que no era conocida. Yo sólo ofrezco modi res considerandi posibles maneras nuevas de mirar las cosas dijo Ortega, todavía mozo, al frente de su primer libro. Y hay momentos en la histoíia de la filosofía en que el cambio es mayor, quiero decir de otro orden de magnitud: no basta ya añadir a la visión previa dé la realidad la de otras regiones u otros aspectos de lo real, hasta ahora descuidados o ignorados: ocurre que el sentido mismo de la realidad se convierte en cuestión. Rl problema no es ya saber cuáles son las realidades más importantes, ni siquiera cuál es la realidad primaria, sino algo más grave: independientemente de la jerarquía de las realidades cualesquiera, hay que saber oué es realidad cuál es la significación de la palabra realidad. En esos momentos, la filosofía experimenta una inflexión decisiva; comienza una de sus etapas, una de las grandes articulaciones de su historia. No se trata tanto de una estimación, de un juicio de valor, como de una determinación real, de una localización histórica. Porque hay que decir que esas inflexiones de la filosofía no se deben nunca simplement a la genialidad personal de los filósofos, que es ciertamente necesaria para llevarlas a cabo, sino que son impuestas y exigidas por la situación a la que él hombre na llegado, y por eso son preludiadas, anunciadas, ensayadas por la época entera. Por otra parte, sucede muchas veces que una nueva idea que ha surgido en el área histórica, suscitada por un cambio radical de situación, no alcanza su madurez filosófica, no se realiza de modo satisfactorio, no se logra. Piénsese, por ejemplo, en la idea de realidad cuya génesis se encuentra en la situación general definida por el cristianismo, y que esoera aún su elaboración filosófica adecuada, la que le permitiría desarrollar sus posibilidades intelectuales, tiue barí sufrido, durante siglos, toda suerte de interferencias capaces de enmascarar y desfigurar la faz verdadera de esa idea de lo real. Pues bien, la innovación filosófica de Ortega es de un orden de magnitud extremadamente tireorso o. si SP prefiere. e. shá claramente localizado én la historia ir 1 pensamiento: est? situado fin el centro í? una? e esas inflexiones. ea lo que quiera de la cuestión de hasta dónde llegue esa idea de la realidad- -se trata de la tarea de varias generaciones- lo cierto es que su descubrimiento, inequívoco y riguroso corresponde a Ortega. Se trata de saber a qué atenerse acerca de la realidad. Saber a qué atenerse es para Ortega la forma primaria y decisiva del saber. El realismo y el idealismo partían de la misma noción de realidad, y su oposición afectaba, sobre todo. a la prioridad de una realidad respecto a las otras. Realidad quería decir cosa, res extensa o pensante, siempre se trataba de una cosa, cuyo carácter de tal permanecía inmutable. En el fondo, se trata de ser en sí porque hasta el yo de los idealistas se concibe como un en mí Ortega introdujo la distinción entre realidad radical y realidades radicadas, es decir, que tienen su raíz en la primera, que se constituyen como realidades en el área de la realidad radical. La realidad radical no son las cosas, no es el yo; es nuestra vida. Mejor aún. mi vida. Toda realidad, efectiva, o presunta, o ficticia, o aun imposible, en la medida en que los imposibles tienen alguna realidad, aparece en mi vida, es allí donde la encuentro. Y de otro lado, la realidad radical es lo que queda cuando elimino de todo lo que encuentro aquello quo he puesto yo como teoría, interpretación o idea. Al decir que la realidad radical no es ni las cosas ni yo, sino la vida, Ortega se aparta, al mismo tiempo, del realismo y del idealismo y del fundamento que es, común a uno y otro, porque no propone una tercera cosa, sino algo que no es una cosa; y con ello llega a un sentido nuevo de la expresión ser real Pero se podría acaso objetar que si decimos que la realidad radical, más allá de todas las teorías, es nuestra vida, proponemes una teoría más. Pero no se trata de teoría; es una simple constatación, porque la vida es lo que encontramos, querámoslo o no, cuando suprimimos todas las teorías. Vivir- -dice Ortega- -es lo que hacemos y lo que nos pasa. No se trata de teoría, sino de señalar con el dedo la realidad tal como la encuentro, tal como me obliga a hacer teorías para saber a qué atenerme y vivir en ella. ¿Qué es lo que encuentro? Me ehGuentro a mí mismo con las cosas, rodeado de ellas; y yo las cosas en torno mío: la vida es yo y mi circunstancia Meditaciones del Quijote 1914) las cosas mudas que están en nuestro próximo derredor. ¿Se trata de una adición de dos términos, yo y las cosas? No, porque lo primario es la vida, lo que yo hago con las cosas. Vivir, en el sentido de vida humana, que no es, por lo pronto, biológico, sino biográfico, significa hacer algo entre las cosas y con ellas, y eso que hago es precisamente mi vida. La vida me es dada, pero no me es dada hecha, sino por hacer, como una tarea. Yo no soy el creador de mi vida 1 me he encontrado un día viviendo, sin haber está orgulfósa de sus rizas... Por que todo el mundo tjiee que son DE UN RUBIO ENCANTADOR Su mamá le fricciona las raíces uno vez a la semana con CAMOMILA INTÉA la riea Loción Vegetal e ínofensiva, ¿y siempre fiens e! pelo Igualado y de un delicioso color CAMOMILA INTEA S L PRODUCTO DE CONFIANZA TODAS LAS PERFUMERÍAS LA TIENEN Í H CGS MODELOS OE FRASCOS Complete el cuidado de su pelo con BRILLANTINA 1 NTEA IDEAL en color amarillo, especialmente preparada para los cabellos rubios