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A B C. MIÉRCOLES 19 DE E DE 1855. -EDICIÓN- DE XA MAÑANA. PAG. 33 Desde hace ya muchos años, Ortega e s t a b a reconocido internacionalmente como uno de los valores primordiales de la moderna cultura europea. Sus libros, traducidos a todos los idiomas, explicados en las más ilustres cátedras, promotores de una corriente intelectual cuyas IUCÍ. S brillan en las más elevadas cum- EL HOMBRE UNIVERSAL; HOMENAJE AL ESCRITOR Y AL PENSADOR Hemos solicitado la opinión de algunos de los más ilustres EL POLÍTICO amigos y admiradores del escritor fallecido; figuras relevantes, bres, han sido vehículo de la celebridad dé su autor y conjuntamente de la gloria de España. Hay en la figura del filósofo desaparecido una nota distintiva que, por su fundamental importancia, es preciso señalar. Ortega, que poseía un intelecto universal, era por su sensibilidad profundamente, radicalmente español. Lo más entrañable de España, su palpitar íntimo se oye y advierte como un ritmo constante a lo largo de la obra de Ortega. Y porque en ella existen esas dimensiones de profundidad pueden darse, también aflo rando en la superficie, la anécdota suge, ridora, el perfil del hombre, la emoción de la naturaleza; elementos que con tan, ta maestría gustaba el artista de interpolar en sus comentarios. Maestría de artista, ciertamente, y de escritor insuperable. Porque la prosa de Ortega es un prodigio de precisión y de elegancia, de riqueza y de agilidad. Eu ella fluyen las ideas con admirable juego de inventiva y contraste. En ella se enciende también, de improviso, la imagen para iluminar con luz de poesía ttído un pasaje de acendrada meditación. La palabra escrita- -o hablada, pues se trataba también de un orador incomparable- -como instrumento del concepto y al mismo tiempo como materia de belleza alcanza en Ortega y Gásset el grado más alto que puede ofrecer p 1 idioma castellano. Gpn ece su verbo cálido, sutil, no pocas, veces irónico, netamente original, prodigó EUS ideas el pensador. Gran parte de ellas fueron y van dirigidas a los españoles, fuesen p sean cualesquiera las posiciones de éstos, en el mapa de la pqlítica o de las doctrinas. Ideas útües y fecundas para todos ellos, a condición, condición única, de que quien las recibe albergue buena voluntad en su corazón y espíritu comprensivo en su cerebro. En muy notorios momentos de la vida española, discreparnos nosotros- -y á veces con acritud que no desmentimos, sino que tenemos a gala- -discrepamos de determinadas posturas políticas de José Ortega. y Gasset. Pero no podemos por menos de reconocer su intención recta, su dignidad insobornable dé español, su patriotismo jnmaculado y altivo. Seguimos pensando que estuvo equivocado. Se equivocó en política y se equivocó humanamente en otras cosas que no fueron políticas. Pero esto- nó empañará ante las generaciones futuras su gloria de escritor y de pensador. La personalidad de Ortega y Gasset, de cara al extranjero, ha desarrollado, especialmente en las dos últimas décadas, extraordinarias proporciones. Aparte de sus erbras, sus conferencias en Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Alemania y algunos países de América del Sur, le consagraron definitivamente. Su mentalidad de primera magnitud, junto a algunas, muy pocas, de otros países- -Heidegger, Jaspers, Russell, Croce, Spranger- -t í es considerada con justicia guía y rectora de la filosofía moderna. La rebelión de Hs masas La, historia como sistema La deshumanización del arte son. entre otros muchos del autor, textos que se estudian cuidadosamente alienje la g feoiiteras, también de las Letras españolas. A todos expresamos nuestra gratitud por esta contribución a un fugas e improvisado homenaje periodístico. Y nuestra gratitud es particularmente profunda hacia un filósofo tan admirado como D. Xavier Zubiri, para quien no podemos encontrar un adjetivo justo; el cual ha rehuido siempre esta clase de escritos volanderos originados en la actualidad. nuestra más profunda gratitud. Sin esta actuación de Ortega, no sabernos lo que hubiera sido de tantos españoles. Tan sólo una vez en mi vida lie tomado Pero no es lo prinla pluma para escribir en periódicos; y cipal. Lo queesto ni lo único niAlemania fue precisamente para hablar ds Ortega. fue su menta Ortega trajo deprobleaias. atenazada por Ahora, con el ánimo afligido y consternaEstos do, no acierto a hacerlo como fuera debi- momentoproblemas se centraban en aquel do. Cuando, hace dos días, estreché por siempre Ipara Ortega en dos puntos que e han última vez su mano, un extraño senti- humor. Aristóteles producido estricto mal nos dice, tjua miento me invadió. Era difícil puntualizar la filosofía nace del asombro, ayveces. noe otras lo que en él correspondía al cariño acendra- brota de la melancolía. Para Ortega dido fiel amigo, a la gratitud hacia el maestro y a la admiración ante su imponente ñase que sus reflexiones nacieron del nial n lado, -el figura intelectual. Para mí se ciíraba todo humor que le producían, por por otro, el yo absoluto de! ello en una sola palabra: era dora José. imperio tiránico idealismo, y de la razón científica, Por eso hoy, que se me pide na. artículo, sobre todo en su forma fístco- matemáíica. no tengo serenidad para escribirlo; lo Todavía hace pocos años le oí decir: Ms único que me es dais hacer, es reproducir encanta molestar a la geometría Esta algo de lo que públicamente dije hace dos nota del mal humor no fue un mero asar años, al cumplirse los setenta de esta vida sentimental para un hombre como Ortetan ejemplarmente fecunda. ga, que precisamente iba a encontrarse Conocí a Ortega en 1819, pocos años con el fenómeno de la vida. Aquel mal después de su regreso de Alemania, don- humor era indicio fie la grave inquietud de, apenas incipiente la fenomenología de intelectual que le producían las des tesis Husserl, la filosofía se hallaba escindida citadas, precipitado último de toda la entre un positivismo como el de Wundt, aventura filosófica de la mente humasia y el neokantismo, representado especial- a partir de Descartes. Ortega se vio así mente por Cohén, Natorp y Windelband, retrotraído al plinto último y problemáOrtega vino de Alemania no con lo que tico en que Descartes apoya tofla la filo. muchos trajeron de allá- -modas filosófi- sofía: el yo que duda. cas- sino, por lo pronto, con un gran La actitud de Ortega ante este iranio acopio de ideas y libros filosóficos que generosa y pulcramente puso al alcance deí crucial de la filosofía viene determinaba público español, unas veces en traduccio- i or el hecho de que para él la propia duela nes, otras en comentarios personales. Esto cartesiana no os sino un diálogo interno sólo bastaría para hacerle acreedor a entre el yo que duda y el mundo de cosas en que aquel yo vive. Recordando la frase de Descartes, según la cual alguna vez en la yida hay que ponerlo todo en Pocos hombres han ejercido tanta in- duda, podría decirse que Ortega la contifluencia en la vida intelectual del país co- nuó diciendo: memos la vida misma. En mo, en los últimos cuarenta años, Orte- la época en que Ortega comenzó a füosofar, la vida no era ciertamente un tema, ga y Gasset. nuevo. Pero para esta filosofía de la vida En los más diversos campos de la ac Lebensphilosophie la vida era lo iuratividad intelectual, la filosofía, la histo- cional al margen de la razón. La actitud ria, la pedagogía, la literatura, en todos filosófica de Ortega fue diametralmeníe los sectores de la acción creadora, Ortega opuesta. La vida, consiste, precisamente, fue seguido por plantel de brillantes dis- en un drama, en una acción o diálogo del con Sas No cípulos. Acentos literarios y puntos de hombrepues, el cosas de su entorno. sino existe, por sí mismo, vista peculiares del filósofo sé manifies- un yo viviendo yo en y cosas. Yo soy- -decon las tan con frecuencia, y a veces sin detri- cía- -yo y mi circunstancia. La vida es mento de las respectivas personalidades, por esto la realidad radical para Ortega. en las obras de los más valiosos ensa- esta acción dramática en que la vida yistas actuales. consiste no es irracional: todo lo contrario, es la razón El fenómeno es natural. Tan extenso, razón vitalrazón misma, la razón, vital. La no ni razón complejo y atractivo es el repertorio de mas vida, sino es vida más la vida misma como forma temas que tocó y en gran parte desarro- radical de la razón. Por esto, la filosofía lló el filósofo, que de la savia de su sa- de Ortega no es ni racionalismo sin vida biduría se nutre lo más vital de la cul- ni vitalismo irracionalista. tura española en marcha. El significado En este bracear denodado con la vercíad y la trascendencia de la producción or- de la vida y de las cosas, Ortega nos enteguiana; habrán de verlos, con más cla- seno, in vivo laaradicaüdad con que han ridad que nosotros, que estamos dema- de librarse, cara la verdad, las grandes batallas de la filosofía. Es Jo que perensiado cerca de ellas, las generaciones del nemente nos une a su espíritu con plena porvenir. De este modo será imperece- adniiración, profundo respeto e íníSmo cadero el recuerdo del español sin par, cuya riño. Otros salieron ciertamente fie la indesaparición lloran hoy los mejores es- estable situación de la filosofía posteartesiana por otras rutas diferentes. Pero rao píritus de los cinco continentes. es menos cierto que el vigor mental para recorrerlas se templó y 1 puso en forisia al calor de su ejemplar vida intelectual. El mismo me lo decía, pasando un día ante una casa en construcción en la plaza de la Independencia: Si usted y yo trabaPieles selectas. Capas, echarpes, abrigos. járamos en esa casa, nos verían $l járamos en l esa casa, nos verían ss a ll lt Reformas a novísimos modelos. la calle en el alto de un andamio peleanGOYA, 28- Teléfono 351313 donos por el Uno de Parménides. Y así fue. La figura, ya fijada, de esto espíritu egregio y excepcional se agiganta hoy ante especializado en utillaje, se necesita para los ojos de quienes, con todo nuestro caimportante Empresa madrileña. Escribid riño entusiasta, le hemos visio úesde su juventud, y queda asentada y firme por ai Dúm. 1,406. ALAS. Alcaláj r O R T E GA S. DE GUIÑOA OFICIAL 1. FRESADOR