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ABC. SÁBADO 15 DE O C T U B R E DE 1955. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 35 años después de haber sido firmado el pacto de reconocimiento del Gobierno español por el Chéj Mohammed Ulad el Aida. El juego de nombres nos produjo mermas considerables en lo que debiera haber sido el Sahara español, al que se p r i v ó de las z o n a s más ricas y únicas productivas. (Gráfico número 1. q fite ns i YEBEL NADOR NO ES NADOR A los que llevamos muchos años al servicio de África no nos ha extrañado la noticia lanzada por los franceses sobre la supuesta ayuda de Marruecos español a los insurgentes de la zona vecina. Es más, la esperábamos; ésta u otra parecida, pues la política francesa en África sigue las mismas directrices desde el comienzo de su colonización La enérgica protesta de nuestro alto comisario, a quien no se le oculta de dónde vienen los tiros, y la nota de la Embajada de España en Washington desmintiendo la información de origen francés publicada en la Prensa norteamericana, han servido para líamar la atención del mundo sensato y para advertir que esos bulos no tienen más que un fin premeditado: desviar la atención política mundial de la crisis franco- marroqui. La posición del Gobierno español en la mencionada crisis es bien clara, sin retamagos políticos, y está respaldada por el ambiente de paz de la zona jalifiana. No obstante, conviene recordar las fases oscuras de la táctica francesa siempre que se ha tratado de sus relaciones con España. En la lista de esas fases escogemos al azar una de ellas: la de 1 S 86, por la semejanza que preeenta con la actual. Por entonces nuestros compatriotas Cervera y Quiroga llegaron al Adrar et Temar y a las salinas de Iyil, regiones del África occidental, concertando un pacto de gran alcance político el día 12 de julio de dicho año con el Chej Mohammed Ulad el Aida, del Adrar mauritano, por el que se reconocía la soberanía de España en aquellos territorios que comprendían grandes zonas de ricos terrenos y los poblados de Chingueti y Atar. Pero, he aquí que entran en escena los franceses, siempre en vanguardia de los affairés coloniales, invocando la ocupación del Adrar mauritano desde 1886, meses antes que lo hicieran nuestros compatriotas, alegando la propiedad de títulos imaginarios p falsos, que nuestros representantes no se dignaron ni siquiera comprobar. De haberlo hecho habrían sabido que aquella fecha de ocupación correspondía, no al Adrar mauritano, sino al Adrar de los Iforas, vértice límite del triángulo que comprende los territorios sur argelinos, fronterizos al Sudán francés, a 1.500 kilómetros a oriente del Adrar mauritano, y que este último Adrar sólo fue ocupado por los franceses ¡en 1909! o sea, veintitrés y V J J ffJ t 5 ico Pasemos por alto otras etapas de esas fases oscuras en cuanto concierne a la frontera de nuestro Protectorado en Marruecos, que por contemporáneas son más conocidas, y analicemos la noticia lanzada estos días por Francia y recogida por el corresponsal del New York Times en París. Afirma dicho corresponsal que Abd el Krim y un grupo de caudillos auti franceses, en El Cairo, han organizado un grupo especial de agitadores procedentes del norte de África y de varios Estados árabes, que habrían sido enviados a Nador, en la zona española, preparando allí a varios centenares de guerrilleros antifranceses No cabe duda que el periodista americano se ha inspirado en fuentes oficiales, fuentes que han hecho surgir la tan condenable información escudándose en un nuevo juego de palabras: Nador. Efectivamente, el que lea u oiga el nombre de Nador se traslada in mentís a la bonita villa, capital del Cjuert, de la región oriental de Marruecos español; nadie pensará en otro Nador, por lo poco conocida que es la geografía marroquí; sin embargo, hay muchos Nadores que dan nombre a ríos, montes, poblados... (Nador significa era donde se trilla) y así nos encontramos con que el Nsdor, puesto en boga por los guerrilleros, es el que se refiere al del Yebel (monte) que lleva su nombre, situado en el triángulo beréber en rebelión de Marruecos francés. Este Yebel Nador esa, por lo menos, a 100 kilómetros en línea reo a de nuestra Villa Nador, limitando al Nordeste con Tisi Usli (cabecera de la cabila de Beni lunes) al Oeste, con Bured (cabecera de círculo y dentro de Beni Asen) y al Sudeste, con Aquenul (oficina de la cabüa de Ahí Mel- lal) todas ellas pertenecientes a la Confederación de Guesnaia e incluidas en el círculo francés de Tainest. (Gráfico núm. 2. La táctica, pues, aparece bien clara: el confusionismo ya se ha producido, y si hay reclamación diplomática... siempre les quedará a nuestros vecinos el declarar que se habló de Nador. pero sin especificar cuál. ¡Buena coartada! Lo extraño de todo esto es que algunos corresponsales extranjeros, que hoy cuentan con medios suficientes a su alcance para trasladarse desde cualquier punto a Marruecos, y tratándose de una noticia de tan graves consecuencias, hayan servido de trampolín, admitamos que involuntariamente, para propalar la falsa noticia que les ha sido servida en bandeja. Con lo fácil que es visitar Villa Nador, donde no existe el telón de acero para nada ni para nadie. Con estos antecedentes- -que sólo son citas de la interminable lista de fases Oscuras -se pretende ahora que haya colaboración franco- española. Pero, ¿no ser con la táctica francesa de 18 S 6 (pérdida de tierras en el Sahara) 1900, 1904, 1912, 1925 (merma de los territorios de África española) 1950 (sabotajes en la frontera, desde Tánger, escudados en el cherif Darkaui) 1953 (destitución, por acuerdo unilateral, dfil sultán Mohammed V) amén de la que ha producido tantos sufrimientos a la población española de Argelia? ¡No, no será así! Si ha de haber colaboración habrá que atenerse a la que indican nuestros jalones en la Historia de Marruecos los plantados con el amor de España en la tierra de nuestros hermanos y con la mira puesta exclusivamente en el bienestar de los marroquíes, único objetivo de España en Marrueco? -Ángel BLORpS, Premio África de Periodismo. IMli, TiMlTOItKUKUVK i EL AIRE DE LAS GRANDES CIUDADES FACILITA EL DESARROLLO DEL CÁNCER DE PULMÓN Londres 14. No sólo el uso del tabaco, sino también el aire de las grandes ciudades, es factor positivo en el desarrollo del cáncer de pulmón, se dice en un estudio de la Sección de Gales contra el Cáncer, comparativo de aquella enfermedad en fumadores y personas que no fuman, residentes en zonas rurales, urbanas o mixtas. Entre los no fumadores de las Eonas urbanas, el cáncer de pulmón es nueve veces más frecuente que entre los de las rurales; pero entre los de estas últimas, el número de muertes por dicha causa aumenta con la cifra de cigarillos fumados, y en el caso de personas muy fumadoras, la mortandad es casi la misma en el campo que en la urbe. Efe, i Adrar de Cas Iforas J K IGF o JÍNtML C HAD