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ABC JORAL Y UN DOBLE HOMENAI MZO DEL CURSO EFLA ü N r o s presencia física de hoy, con una alta torre que domina la ciudad con una cruz en su remate aéreo, que rasga las nubes bajas para que el sol pueda alumbrar ese portento maravilloso y pétreo, que es un monumento más en la historia de la villa y en la historia de España. Por eso en estas horas del triunfo de la fe de la Patria, puesta en su Caudillo, es ocasión de hablar también un poco de esos trabajadores abnegados a que se refería José Antonio Girón: De don Carlos Pinilla, subsecretario que fuá del Ministerio de Trabajo, colaborador entusiasta y fervoroso de la obra ingente del ministro, que hoy preside la Fundación José Antonio Girón, y de ese langreano, don José María Fernández, de estirpe mi- ñera, que sabe que el esfuerzo permanente es virtud de todo buen español. Hablamos de ellos, porque el pueblo quiere rendirles el doble homenaje de su gratitud y de su admiración por la obra realizada, por la colaboración puesta en esta Uniyersir dad Laíooral de Gijón. Y quiere que tal homenaje popular coincida con la entrega de esos nombramientos espirituales de hijos adoptivos de la ciudad. Es ésa la voluntad del pueblo, que nace de su libre albedrío, para pagar, con cariño y afecto, ese labo- Gran patio de la Universidad Laboral. En el centro, la iglesia con su gallarda torre; a la derecha, la Aula Magna o teatro, y a la izquierda, paraninfo y el pabellón de los antiguos 1 alumnos. IJON. (De nuestro corresponsal. El 18 de julio de 1954 publicaba A B C un artículo de José de las Casas Pérez en el que se recogían unas declaraciones del ministro de Trabajo, don José Antonio Girón de Velasco, entre las que figuraba la siguiente: Por lo que se reñere al proceso de liberación del trabajador, como se trata de una creación típicamente española- -salvo los Jurados de Empresa, que existen en todo el mundo civilizado- el Caudillo nos ha ordenado estudiar no sólo el principio, ya formulado por él muy claramente, sino su realización. Y en ella trabaja un grupo de españoles abnegadamente. Cuatro Universidades Laborales en construcción y una en funcionamiento son el resultado de sólo cuatro años de trabajo. Los frutos mejores se verán pronto. Otro día, meses después, A B C dio a la Universidad Laboral toda la importancia cultural y social que tiene y que es reconocida en todo el mundo. Las Universidades Laborales- -las españolas tienen adjetivo universal- -nacieron de un deseo del Caudillo y fueron exponente de la capacidad de un ministro de Trabajo que supo aprisionar el concepto universitario del Jefe del Estado para darle esa realidad maravillosa de hoy. La levantada en Gijón, en la parroquia de Cabueñes, está a punto de iniciar su labor docente. Es el mes de octubre el designado para la puesta en función. Estará dirigida por un sabio jesuíta. No se ha pensado en inauguración oficial previa. Comenzarán las clases, y luego, tal vez, cuando la Universidad esté terminada totalmente, desde el detalle más insignifi- G cante, tal vez sea ocasión de que se lleve a cabo esa inauguración oficial, con asistencia de José Antonio Girón, y. el pueblo unánime, haciendo ofrenda de gratitud y de admiración hacia quienes han elevado a la Patria a esta sublime altura espiritual y humana. Y volviendo a las palabras del ministro ds Trabajo, subrayaremos éstas: Y en ellas- -en las Universidades Laborales, que son el principal proceso de la liberación de! trabajador- -trabaja un grupo de españoles abnegadamente. En la construida en Cabueñes se destacan, por esa abnegación y fervor patriótico docsnte, dos figuras señeras: Carlos Pinilla y José María Fernández. Para ellos ha solicitado el Ayuntamiento gijonés, en sesión plenaria, el título de hijos adoptivos de Gijón. Está en tramitación de la Superioridad esa suprema distinción del pueblo. Cuando saltó a la calle, a lo popular, esa trascendental iniciativa, hubo escéptieos que esperaban el transcurso de medio siglo para que el ingente proyecto tuviese realidad. Y sólo fueron suficientes un puñado de años, tan pocos, que parece que fuá ayer cuando empezaron a derribarse los primeros árboles frutales para ofrecer espacio vital a los primeros cimientos. Y hoy ya está ahí al lado la Universidad Laboral de la Fundación José Antonio Girón. Fue un record deportivo contra reloj. Fue un pensamiento del Caudillo y una iniciativa del ministro de Trabajo. Manos febriles, empujadas por los sentimientos patriótico y cultural, abrieron calicatas, enterraron cimientos, labraron piedras, cincelaron esculturas y dieron la iniciativa la