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DIARIO ILUSTR A D O D E I N FO R MA C I O N G E N ERA L FUNDADO EN 1909 POR DON ABC D I A R I O ILUST R A D O DE I N FORMAC 1 ON GENERAL TORCUATO CUCA DE TENA un seductor Máñara, ni un Bra domín he sido d i j o A n t o n i o Machjdo abriendo jla puerta del lenguaje figurado de uso común a un na to literario de creación reciente, aunque parezca antinómico- j calificar de mito a un personaje perfectamente identificable, por su origen, cpn toda suerte de circunstancias, ya que ha sido elaborado a la vista de gentes coetáneas. Pero, ¿cómo no ha de ser, o resultar, fabuloso, el Bxadomín de las Sonatas si el propio autor, Valle- Inclín, es fabuloso también? Es así orno Bradomín se empareja con Maña ra o con Tenorio, entre históricos y legendarios, personificaciones del muy español donjuanismo. A los tres se les pueden aplicar los calificativos que emplea el Diccionario de la Real Academia Española, para definir al protagonista de El burlador de Sevilla en el sentido figurado a que estamos aludiendo: galanteador, audaz y pendenciero si bien con variantes. La diferencia especifica de Bradomin estriba en la condición de cruzado que Valle- Inclán le atribuye, a su manera, tendiendo a la libre estilización de un tipo y no, ciertamente, al análisis de un carácter. Bradomin fue guardia noble del Papa, anduvo por Tierra Santa y sirvió a su (Rey, el Carlos Vil de la dinastía tradicionalista, como capitán de Lanceros. sobre Calderón, y decir de él cosas grandes, pues le creo capaz de ellas. La última guerra carlista cho sacrificios rjecuniarios por lá Causa deparó a Calderón reiteradas ocasiones, y está dispuesto a hacer más. Tiene un en efecto, para acreditar su bizarría, su debuen fondo, pero ha sido mal educado. nuedo, su desinterés, su lealtad. Se disNo le han inculcado principio alguno, tinguió en lEfaul por una carga de cabapero defiende los nuestros con entusias- llería que se hizo famosa; en Velabieta, mo, aunque no practica la Religión. Á mí donde perdió su caballo y hubo de deme quiere de veras. Nunca adula; si peca, fenderse a pie como un. soldado mas. será por el lado contrario. Tiene la noble Mandó el romancesco batallón denomiambición de la Ordenanza; es muy pun- nado Guías del Rey y al caer prisiodonoroso y desea llegar a ser algo, pero nero en la toma de Estella por el Ejérmereciéndolo. Le gusta discutir, y en la cito liberal, mereció gue el general Primo discusión da a conocer que no carece de de Rivera le devolviese su espada de gallardo paladín vencido. Un singular pudor, característico de nuestro pueblo, que a tantos y, a tantos españoles impide airear su vida íntima en Memorias y Epistolarios pero no en sobremesas y tertulias, es causa de que la Historia- -la pequeña Historia Historia menuda como prefiere decir Azorín -no pueda recoger la arrogante figura de Carlos Calderón en todos sus perfiles. Pero el primer conde de Melgar se hace eco en sus Veinte años con don Carlos de la sostenida murmuración de los amores del héroe carlista y la duquesa de Osuna, refiriendo que, años después de fallecida, se 1 ¿apareció a Calderón, en la suntuosa fiesta con que él obsequiaba a los grandes duques Wladimiro de Ifrusia, en su espléndida residencia de París. Si Valle- Inclán dota a su Bradomín de Estoy en un sitio horroroso- -ígimió esa biografía caballeresca, jes para hacer notar la fiel adscripción del personaje a el espectro de la duquesa- -donde padezla calidad de noble que Rosee y de la que co insoportables torturas, pero, hoy he se ufana con su habitual jactancia, en recobrado un poco de ánimo porque acá eso como ¡en todo, incluidas, naturalmenbo de saber que dentro de breves momente, sus aventuras de amor. Ese tipo de tos te tendré a mi lado. El Ciutti de este gran señor, mujeriego y galante, valiente nuevo Don Juan, su ayuda de cámara. y generoso, más creyente que practicante. Robledo, contó a Melgar que Calderón al modo de pecadores hombres de munno pudo contener la risa, en una de aquedo, no dejó de darse en las filas carlistas, llas carcajadas, tan suyas, que hacían de igual suerte que en las de cualquier temblar las paredes Calderón atribuyó otro legitimismo en armas, porque, induel lance a una broma de sus amigos, pero dablemente, la adhesión al llamado Anfalleció al siguiente día no sin reclamar, Don Oartos Calderón. tiguo régimen por alusión al fenecido angustiado, la asistencia de un sacerdote. en el siglo XVIII, engloba muy típicas No sería necesario que Valle- Inclán revirtudes y limitaciones. Por lo que Bra- talento, pero un talento natura) al cual conociese- -como alguna vez le oírnosdomin, no! obstante su convencionalismo falta el pulimento. A veces, pata horas la inspiración debida por él a Carlos Calliterario, cifra, en insuperable prosa, un enteras con Aparisi, y dice que piensa derón, para componer la figura de su cierto modo histórico de ser. idénticamente como ¿1, lo que no deja de marqués de Bradomin, puesto que basta No en vano el propio don Carlos escri- sorprender a los que le conocen y saben internarse un poco en la crónica, sobrebe en su poco leído y sabroso Diario lo calavera que es, pero buen calavera. manera atractiva, del carlismo, para desíntimo En el campo de batalla, los Tiene buenos modales en sociedad, y era cubrir en ése y en otros proceres de la calaveras se distinguen ordinariamente. uno de los elegante de París. Espero, Causa, renovados donjuanes, un inequíEso lo decia mi tío el sesudo y moral du- dentro de unos años, escribir otra vez voco aire de familia. En unos u otros que de Módena. Recoge don Carlos esta rasgos, lo acusan el barón de Sangarrén, observación a propósito de su íntimo Carlos Algarra, Amador del Villar, el amigo, luego general diíl Ejército carlismarqués de Valtecerrato, que acompañó ta, el aristócrata granadino Carlos Cala don Carlos en su frustrada expedición derón y Vasco, militar de carrera, agrea Figueras para besar la tierra patria, segado que; había sido a la Embajada de 1. I NIRVIOSOsl gún un ingenuo romance... A todos esos España en San Petersburgo, cuando la I CATARROS I caballeros gustaba de citar Valle- Inclán, desempeñó el famoso duque de Osuna. I REUMÁTICOS I que en su primer viaje a Méjico rastree Tipo muy representativo es Carlos Calowre c las huellas de Calderón, residente algún derón del donjuanismo al uso del si. tiempo, como Bradomin, en Nueva Esglo XIX, en la Corte, en los salones y en paña. Y a Granada quería volver don Ralos campamentos. Pero, aunque la cita món para evocac entre las frondas y las sea larga, conviene reproducir el excefuentes de los Mártires, a Carlos Caldelente retrate de Calderón en 1870, por rón, dueño que fue del paradisíaco y césu Rey don Carlos. Tendrá ahora veinlebre carmen. ticinco añps. y cuando se siente un poco, creo que valdrá. Tiene corazón y bastanLA TABLETA QUE DA BIENESTAR M. FERNANDEZ ALMAGRO te buen criterio; es valiente y decidido. V T O N I F I C A LOS NÉXVIOS de ¡a Real AcademiaAlgo corredor y muy alborotado. Ha he- BRYDOMINES ¿áv de coáetut OL I CALNANTE VITAMINADO