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Í La máquina comparte bu labor con I yunta. cuido que se prestaba a las bestias. Son la campaña del esfuerzo general. El agua y el secano mejoran con esos sistemas rotocultivos que trituran los terrones y hacen él trabajo de sesenta obreros en una iornada. Pero ahí queda la tierra, y los hombres han de entrar para darla cuanto espera. La Incendiaban, en Andalucía, durante los años tremendos. Y por acá. Hoy ayuda, y en las eras la aventadora y en los sembrados la que trilla, ronronean sin que nadie quedo en paro. Lo importante es el cambio de fisonomía del terreno, que contagiará a sus lindes y tuiis lejos. Mace tiempo que nosotros andamos por la Mancha y nos acercamos a castillos y molinos. El descanso no ¡leva por estos pueblos donde tas mujeres se tapan el rostro como si recordaran a sus bisabuelas cuando señoreaban los caballeros- monjes de las Ordenes Militares. Y sentíanlos la resecura de la tierra. Ver un árbol era fiesta. Encontrar su sombrajo, esfuerzo. Por aquí los matan nos decía un cura, o un alcalde o un pastor. En esta mancha. la Mancha puede encontrar su ejemplo. Ya lo es que entre lo pardo brille el verde de unos chopos qué darán a la industria sus jugos. Y unos tribales y unas cepas que no esperan a que el cielo sea clemente. Si fue cavar el signo regional, ahora se hace el esfuerzo más hacía abajo, y hasta la yunta, que se creía fuera desdeñada, tiene más labor. Y mejores lomos. Yo no digo que en todas partes, pero donde se pueda, bueno será fijarse en este término mesefio parn tomar ejemplo. L. d A. y trigales.