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El Padre Kierno ático del desaparecía retablo, cuyo tjaremenco con I rfe (a Colección Maroh. en Palma de Mallorca, resulla evidente. CUATRO TABLAS DESCONOCIDAS DE YAÑEZ DE LA ALMEDINA Y HERNANDO DE LLANOS Son descubiertos en la villa valenciana de A y ora Por ADOlfO CÁMARA S obligado empezar haciendo protestas de humildad. Quien eüto escribe no s precisamente un espe? cialista n el tema. Diré más: si mi condición fie periodista no representara una curiosidad universal, habría de declarar, sin falsa modestia, que hasta hace poco fue universal mi ignorancia sobre Yáftez y Llanos, los randes pintores manchegos, discípulos y colaboradores ñv Leonardo de Vínci. conocidos con el sobrenombre de los Hernandos. Cierto que, -como valenciano, vengo obii gado a conocer a los geniales autores de esa gran serie pictórica que constituyen las puertas del altar mayor de nuestra Catedral, puertas que cubrían el viejo altar de- plata y sobre las que Felipe II dijo aquella famosa frase: Si el altar c- s df phita, las puerta son de oro. Pero uun tatas mismas pinturas fueron, durante sities, atribuidas a los Italianos Francesco Payano, de Ñapóles, y Pablo de San Leocadio, autores de frescos ya desaparecidos, en esta misma Basílica Metropolitana de Valencia; hasta que en el Archivo Cátedra se descubrieron ¡as correspondientes Capitulaciones entre nuestro Cabildo y los pintores Fernando- -o Hernando Varié do la Almedinn y Fernando- -o liorna: do- -de Llano. s. Ks si caso que la primera sospechti df i- sra gran noticia y el primer arranque P ¡SK) la verdad tic cate descubrimiento ios sentí viendo y leyendo un nuevo libro de Felipe María Garín y Ortiz de Taranco. director de la Escuela Superior de Sun C ailoí. de nuestro ciudad, titulado Yáñiv. d? la Almedina. pintor español libro- editado por el Servicio cíe Estudios Artísticas de la Institución Alfonso el- l: m iiTiimo, que ampara nuestra Diputación Provincial y que tiene la pretensión ft agolar el tema de la vida y la obra del biografiado, manejando la investigación y los estudios anteriores con detalle de manuscritos y documentos, y ensayando un catálogo y ordenación histórica, ouc completa con casi doscientas láminas o jnnbados. Sin embargo, dicho libro no condone ía menor alusión a estas tabla qu; r ¡mu! reproducen, y que, como se vera seguidamente, es obra de los Her ¡indos. E l o aire MII mus rodeos ni explicaciones. fea cuatro labias licrnanriezcas pertent cr n n un retabki. destruido por los rojos, CHIS decoi- iva una úv. las capillas di la I- ia de Arrio, i de Ayora, la primitiva purrcquifi csin ran villa valencia na del interior, mi pueblo natal; iglesia cuya fábrica de primitivo g ó t i c o a u n se levanta, bien firme y gallarda, a la sombra del castillo y presidiendo el viejo recinto a r a u r aliado de la antigua A y o r a A u n que tampoco el cronista e historiador local, sacerdote don Eufrosino Martínez A zorin. nos dejó a sus paisanos ninguna huella ni rastro por los que encontrar el nombre del autor de tales pintuy Llano a I ras, nj razón algu- Nuestra Señora del Socorro de Yáfier SanU Señora, que es f e! l encontrar el encanto de la na de hallarse en A y o r a obra tan magnífica. Apenas si dice algo al enumerar los altares de di- pintadas. Descubrir, he dicho, y, en efeccha Iglesia de Arriba sobre un tríptico to, se trata de hallar lo ignorado, de made gran valor, pintado en lienzo, y que. nifestar, registrar y hacer patente un peaunque no tiene firma, lo atribuye al afa- queño tesoro hasta ahora totalmente igmado pintor Alberto Duero tríptico que norado. estaba en el altar de San Miguel Arcángel, Sobre la mesa tengo el testimonio defiantiguamente de San Cosme y San Da- nitivo de haber encontrado el oro en los mián. Pero nada autoriza a emparentar las propios filones: nada menos que el Inforpinturas de este altar con las tablas ahora me por escrito de Leandro de Saralegui, descubiertas, ya que la principal de ellas y primevísima autoridad nacional en primimotivo central del retablo destruido repre- tivos, personalidad ventajosamente conosenta a Nuestra Señora del Socorro- -en cida por todos los especialistas, y un vavalenciano, del Sscos figurando en lenciano ya universal, con el que está en las otras tres el Arcángel San Miguel, San deuda nuestra ciudad. Es él quien me Ónofre y el Padre Eterno; ésta, con segu- dice así en. carta particular: Tan cordial ridad, ático del retablo desaparecido. como slncerísimamente le felicito por su Diré, antes da seguir adelante, que las gran descubrimiento, con el otrosí de cuatro tablas en cuestión estaban tiradas recobrar lo de Ayora, dejándolo in situ en tierra, en una de las dependencias de Prestó usted gran servicio extraordina) a actual parroquia de Ayora. y que ellas rio no sólo al pueblo y a Valencia, sino también al Patrimonio Artístico Nacioconstituían mi visita obligada cada verano y durante mis vacaciones. Ciertamen- nal, abarrotado de sustraendos. Casi mite, llegaron a obsesionarme estas ta las, tiga la gran pérdida que originó la horda, a las que siempre encontraba cubiertas quemando lo de Yáñez de la Almedina. de un palmo de polvo, sin lograr que fue- de Játsba; si realmente se quemó y no ran trasladadas, al menos a la sacristía, fue robado. Cuando salga lo suyo en A B C, mientras la reconstrucción de la parroquia escribiré a mi buen amigo Post, comuniiba poblando las capillas de altares de cándoselo, y ambos agradeceríamos endudoso gusto. Pero de todo he de dar gra- viara un ejemplar y fotografías, para que cias a Dios, ya que estimo como una ben- pueda estudiarlo, e incorporar, ésta su dición abrumadora esta oportunidad de brillante aportación, a venideros tomos de poder descubrir obras de tanta importan- la History of Spanish Painting (el XIV, cia, casi a los cinco siglos de haber sido pues el X m ya está en prensa) te mal-