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fot VÍCTOR DEIA SERNA EBIDO a la ignorancia, a la indolencia, a la incoherencia y a la cobardía d los Gobiernos occidentales, Rusia, uno tras otro, en todo lo que es esencial, ha iHó logrando todos sus objetivos. Estas palabras con las que abrimos este articulo no pertenecen a ningún escritor de los que normalmente se llaman fascistas NI están escritas por un propagandista burgués, ni hada de eso. Ni siquiera están escritas a la vista de lo que está, ocurriendo en Europa. Son palabras impresas en abril de 1853, hace ciento dos años, en el diario americano Tribune por su corresponsal en Londres. Nombre del il D corresponsal: Carlos Marx. y Difícilmente hallaríamos un texto más concorde con la posición qué tita adoptado España en orden a su política interior y exterior. Difícilmente parecen los sucesores de aquellos Gobiernos, a quienes Marx llamaba ignorantes y cobardes, dispuestos a entenaer que el comunismo, tal como lo practica Rusia, es, en función díf su política exterior, un soporte de aquel imperialismo desatorado, y, en función de su política interior, un instrumento de tiranía que permite tener las manos libres para operar con desenvoltura sobre el objetivo principal: la expansión territorial del gran Imperio. No argumentaremos con palabras de los doctrinarios del anticomunismo, sino con comunistas puros, de la época en que Rusia no era aún comunista. Argumentaremos con Marx otra vez: ...Desde la época de Pedro el Grande, ¡Rusia ha avanzado su frontera mas de 1.100 kilómetros en dirección a Berlín, Oresden y Viena; aproximadamente 800, en dirección a, Constantinopla; unos 1.000, en dirección a Estocolmo, y unos 1.600, en dirección a Teherán. Probablemente, Marx no podía imaginar que su doctrina iba a servir a Rusia para dos cosas: para un instrumento de aquel imperialismo que denuncia y para aumentar la carga de indolencia y de incoherencia de los que él llamaba Gobiernos occidentales que alimentan y sientan en sus escaños parlamentarios Justamente a los agentes más descarados de Rusia. El buen barbas del socialismo universal se quedaría turulato si viera a Rusia manejar, al servicio de un imperialismo y de una expansión territorial, su doctrina, con doblé uso: uno, el uso interno piara atontamiento y anestesia de las propias masas. Otro, para atontamiento y drogaje de los pueblos occidentales. Y acabaría por enloquecer si viera que, con esa niisma doctrina, Rusia ya está en Berlín y en Oresden y acaba de abandonar Viena en un tiempo de rigodón y porque así le conviene; y que está a un tiro de cañón de Estocolmo, a 200 kilómetros de Constantinopla, y a 800 de Teherán. Con lo que vería ademas que el tren marcado por Pedro el Grande sigue su ritmo. El Generalísimo Franco lleva diecinueve años, que se cumplen hoy, advirtiendo, con una serenidad que a algunos Gobiernos ha llegado a pareoerles fastidiosa, que sólo con una política activa de combate abierto del comunismo en todos los terrenos se puede contener ese avance geológico de un pueblo ávido de las templadas costas del Oeste. Si no fuera suficientemente licita esta lucha que franco propone en el puro terreno doctrinal (que es donde es más lícita) debiera bastar para que fuera escuchada una razón de orden más práctico: la de la defensa de la independencia de Europa. r Rusia ha declarado a Europa una guerra sin cuartel, abier, ta y franca, en la qué no ahorra nada: ni el caballo de Troya de las organizaciones comunistas en el extranjero. Y lleva esa guerra con tal descoco, con tal primitivismo, que ya constituye un espectáculo magistral de desenvoltura. Hace dos, semanas brindaba Bulganin con champaña ucraniano con el canciller alemán, señor Adenauer, bondadoso y escéptico. s difícil decir si Adenauer perdió mucho o poco ya que ganar no ganó nada) con la visita. Fácil es, en cambio, adivinar el enfado de Rusia, a quien no debieron de salir las cuentas tan galanas como con Viena. Se ha recrudecido el éxodo de la Alemania oriental liada la occidental y se han añadido unos milímetros de espesor al telón de aceró. Rusia aprieta de nuevo, y mientras no se oponga a su imperialismo una política severa, seguirá avanzando. Es inútil, absolutamente inútil- -y así lo ha advertido ¡Franco día tras día, desdé hace casi veinte años- -cualquier política de apaciguamiento, de colaboracionismo, de coexistencia, de cualquier cosa que no sea la extirpación del comunismo de exportación Con estas palabras lo calificó Franco mismo hace algunos años para diferenciarlo del comunismo interior, con rasson, ya que son cíe uso distinto. Después de diecinueve años, ltv política de Franco, en orden al comunismo, se advierte más clarividente. Franco ha sido en esto seguido de su pueblo con una fe y una seguridad sorpren- Al hablar en plural, I artieulwta alude (M muchadumbr qii por la neha tapafta I siguen no alooa (Jámente, ni con ataque de histeria.