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A B C, VIEKNES 16 DE SEPTIEMBRE DE 1955. EDICIÓN- DE LA MAÑANA, PAG, 24 KD 1 T 0 RIAL PRENSA ESPAÑOLA SUSCRIPCIÓN DE A B C: MADRID Y PROVINCIAS. TRES MESES. 78 pts. REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN: SERRANO. 61. MADRID. APARTADO NUMERO. 43. TELEFONO 25 13 59 MAS SOBRE CINE Prosiguen llegándonos cartas de corresponsales en favor de nuestra campaña por un cine mejor En realidad, por un cine porque lo primero que necesitamos es un cine nacional, diferenciado y entero. Nos apoyan motivos ciertos. Entre otros, él muy significativo y elocuente de las conclusiones aprobadas en las recientes conversaciones cinematográficas nacionales de Salamanca. Allí no se anduvo con paliativos ni rodeos. Se concertó que el cine español es políticamente ineficaz, socialmente falso, inteiectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico No quitamos ni ponemos nada. Hemos copiado al pie de la letra. O sea, refiriéndonos a tales conclusiones, ccn el asenso y colaboración de múltiples personalidades doctas, que se reconoctá pública y solemnemente que nuestro cine que va a cumplir más de cincuenta años, no existe como tal cine haciendo, naturalmente, las salvedades de r i g o r Habrá, pues, como queda dicho, que comenzar dé nuevo dando al olvido, sistemáticamente, cuanto se ha hecho, para que lo que se intente hacer en el futuro surja libre de toda vieja- -o envejecida- mácula. Porque en el cine español ni siquiera las lacras son nuevas o renovadas. (Siempre con excepciones honrosas, yunque pocas. Pero habrá que rectificar de plano, y psto es asunto estrictamente cinematográíico. Importa no reincidir en lo malogrado. Técnica y literariamente. Es decir: mecánica e inteiectualmente, i n c l u s o como doctrina. Para que el cine se depure ya hemos pedido que viva y se desenvuelva, durante el tiempo necesario, por sí y de sí, dentro de sus propios fueros. Esto ha parecido excelente a nuestros comunicantes. Después, seleccionando lo que superviva, como síntoma de capacidad, podrán emprenderse nuevos derroteros. O lo que es lo mismo: creando un f cine políticamente eficaz, socialménte sincero, inteiectualmente trascendente, estéticamente f e c u n d o industrialmente opulento. ¿Cómo? Esto es- lo peliagudo. Por lo pronto, llevando a b s escritores, a los técnicos, a los poetas, a los industriales al cine A los que, por vocación y por amor, ejercen funciones remuneradoras y artísticas. La perfección se consigue, como ha dicho un ensayista, a través del conocimiento (el estudio) y la práctica u oficio. Pero no sólo práctica, ni sólo conocimiento. Por andar desunidos ambos conceptos en una común aplicación, nos ha salido tan pésimo el cine El Estado tiene el deber, a la par, de amparar esta prometedpra experiencia, sobre todo, si con inteligente, libertad -y holgado mercado interior de material abundante, impone, como secuela, una ordenación amplia, flexible y recta. Tan amplia que no limite nada más que lo indecente, pero nunca ni aportaciones, como la de los intérpretes exóticos, ni pautas como la de otros estilos que, fácilmente asimilados, pueden labrar, de rechazo, el nuestro propio, ajustado, ni que decir tiene, a un patrón universal, porque no nos vamos a ceñir, pacatos o ingenuos, a satisfacer sólo nuestro propio y cicatero paladar. Algo de ese posible estilo, definidor de nuestra, personalidad, ha comenzado a apuntarse en nuestro cine ál abordar temas religiosos. En esos temas, junto a la fruición internacional por patrones similares, se inicia el brote de consecuciones más firmes y rotundas. Lo que no es posible, ni mucho menos, es confiar la alta magistratura del c i n e nacional- -lección, espectáculo y doctrina- -a los eternos francotiradores de nuestra necesidad y de nuestro deleite. Y puesto que se trata de un negocio y da una industria, como tal negocio, no nos demos a querer ensanchar nuestros ingresos con pobres, petulantes y tristes mercaderías. Es, pues, fraude montar un negocio para expender solamente artículos averiados. Y, como decía Sáenz de Heredia desde estas columnas, ya que hemos convenido en que nos interesa tener cine propio, en que debemos y podernos mejorarlo, y en que el mejoramiento es tarea nacional, vamos a poner voluntad de mejorarnos todos y se dará el caso feliz, cuando lo hayamos conseguido, que no sólo habrá mejorado nuestro cine sino también nuestros servicios telefónicos, nuestras Casas de Socorro y nuestras compañías de electricidad la prodigiosa actividad qué exige su naturaleza, tan propensa al juego, al dinamismo, al ruido y a la alegría. Las ventajas aumentan en la época de vacaciones, especialmente cuando el calor veraniego deja en libertad a miliares de niños, por el cierre forzoso dé sus centros docentes. Ellos pugnan por desembarazarse de las ataduras naturales que en la casa limitan su libertad. ¿Qué podemos ofrecer en este sentido a los niños que habitan el suburbio madrileño? Todo lo que pueden encontrar en zonas suburbanas son solares sometí- dos a la ardiente caricia del sol. O montones de detritus, entre los que rebuscan objetos nocivos a su salud, para unirlos, en su ansia de coleccionismo, a otros dispares que se hallan sumergidos en la profundidad de los bolsillos. En ninguna o en muy pocas partes hallarán la benigna sombra del arbolado, el cobijo de un seto, la caricia amable de unos tonos verdes o el dibujo de copas frondosas. Ni siquiera tina fuente que amortigüe sus necesidades, en los días calurosos. Son muchos los niños qué durante el verano, por carecer de lugares apropiados, juegan en lá calle, en campos desnudos, en los rastrojos amarillentos, sufriendo temperaturas implacables sobre una tierra sedienta. Pénssmos en ellos. En sus juegos, copia muchas veces de los de azar, que aprenden junto a los adultos, está la semilla de futuras actividades y aficiones. En el vocabulario que asimilan se encuentra la anulación, casi siempre, de cuanto PARQUES INFANTILES aprendieron en la escuela, en el colegio, en la academia. Muchos espectáculos que EN SUBURBIOS presencian les inicia prematuramente en problemas no siempre morales. Quizá Las grandes ciudades necesitan habi- unas horas de asueto anulen, en estas litar parques infantiles. Al menos, espa- condiciones, el esfuerzo de todo un curso. cios acotados, especialmente para niños, Hay niños que centran sus actividades en los que éstos puedan entregarse a sus en calles sin urbanizar en el Cerro del juegos y expansiones, sin las cortapisas Aire, Entrevias, paseo de la Chopera, que la vida ciudadana impone; sin temor puente de Praga, orillas del Manzanaa los riesgos que ofrece la circulación y res... Otros son más felices, porque disen un ambiente moral y material apro- ponen de tierras lejanas, aunque baldías. piado. ¿No merecen nuestra atención én el pre- La necesidad de parques infantiles sig- senté pensando en su porvenir? Hemos visto la preocupación del Ayunnifica una preocupación impregnada de ternura en los gobernantas. Para los ni- tamiento madrileño por crear en los patios ños, la seguridad dé horas felices, y para de recreo dé algunos grupos escolares las familias, la tranquilidad, dentro de instituciones deportivas que puedan ser utilizadas, especialmente en la época vesus habituales preocupaciones. Todas las grandes ciudades poseen par- raniega. Gran empresa si se dispusiera ques infantiles. En ellos existen juegos de los medios adecuados para intensifi- -columpios, toboganes, caballitos, etc. -carla. Mientras, paulatinamente se amplía y los niños pueden pasar una. parte del tan interesante empresa, ¿no podría el día lejos de los siempre estrechos muros mismo Ayuntamiento emprender otra más de la casa y entregados, gozosos, a sus modesta, merced a la cual se ofrezcan du- rante el verano lugares y medios de exnaturales expansiones. los niños qué viven Madrid posee parques y espacios acota- pansión a Acotar, por ejemplo, en los suburbios? algunos dos, especialmente destinados a los niños, espacios estratégicamente situados, planen la plaza de Oriente, en las Salesas y tar arbole y setos... en el Retiro. También disponen de otros Hay que pensar en Jas necesidades de sitios para recreo, aprovechando los esesos millares de niños madrileños. E ini- pacios verdes que en la villa existen. Toda época es buena para que la in- ciar una obra que auna tonos de forzoso fancia pueble de rumores parques y jar- urbanismo con otros de pura poesía. Quizá otro año puedan ofrendarse í i dines, ya qué en ellos puede desarrollar niño del suburbio un ambiente acogedor para sus expansiones, unos juguetes y unos libros que encaucen días bulliciosos iíbrés por el largo período de vacaciones, Rápidamente obtendrán un buen empleo, de modo que no se malgasten en una ya que actualmente existe una gran de- obra deseducadora. Proporcionar a estos manda de estos especialistas. Las clases son niños medios de distracción sin complidiarias, habiendo grupos de tarde y de no- caciones, fuera de la casa que cSrece de she, cobrándose inedia mensualidad a los elementos indispensables y aun de espaque se matriculen en este mes; también cio vital y alejados de los padres, que han se les rebajará cincuenta pesetas mensua- de rendir su necesario esfuerzo laboral les. Para preparación rápida e informes, muy lejos de ellos, es una obra ds caridirigirse ACADEMIA SOTO HIDALGO. dad, de justicia y. aun de previsión social. ví r- j Calle Desengaño; 11- Madrid,