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RECUERDOS DE UN PERIODISTA DE PRINCIPIOS DE SIGLO LOS PERIÓDICOS fiestas de sociedad. El que era entonces su director, el marqués de Valdeigleslas, fue luego durarte muchos años- -hasta ios noventa y dos de edad- -decano de los periodistas españoles. El ¡Debate buen periódico de la mañana, ultraderechteta, dirigido por don Ángel Herrera, que más tarde, llevado por su santa vocación, abandono la vida seglar para vestir dignamente los hábitos sacerdotales. El Tiempo fundado por la disidencia silvelista contra don Antonio Cánovas y dirigido por Guillermo Rar ¿cés, popularisimo en Madrid por su ingenio. El Correo periódico de escasa circulación, ¡del que era director el veterano doii. José Ferreras, el maestro Perreras Un día publicó en su diarlo esta observación, que se hizo célebre: Digan lo que quieran los termómetros, hoy hace mucho frío en Madrid. El Universo de derechas, dirigido por don Rufino Blanco, hombre de arraigadas convicciones religiosas, que cayó después, en unión, de su hijo Julián, redactor de A B C. bajo las balas asesinas de la desalmada turba roja. Era redactor principal de El Universo el notable articulista don Ángel Salcedo, persona de gran autoridad y de profunda cultura. Diario Universal periódico afecto a la política romanonista, dirigido por el entonces ya viejo profesiomal don Daniel 1 A paz. Ds los redactores de este diario creo que sólo sobrevive Eduardo Martínez López de Rozas, hoy retirado de la profesión, El País republicano, que en tiempos algo remotos, cuando en su redacción figuraban notables periodistas, como Alejandro Lerroux, Roberto Castrovido. Ricardo Fuentes, Ignacio de Santillán y Antonio Palomero, había tenido verdadera influencia política y logrado más de una vea aterrorizar a los candidos ministros que formaban los Gobiernos de la Regencia. En el momento a que aludo estaba por completo en poder de Juan Antonio Catena, hijo del que fue fundador del periódico, y éste recorría cansinamente la etapa preáecesora de su muerte por falta de medios económicos. De esta enumeración dejo aparte una serie de periodiquitos, sombra de los que antaño habían sido y que en realidad no conservaban más que el titulo y hallábanse en te sima llamada por la gente del oficio de los sapos Hojas que se hacían todas sobre un mismo molde, al que se le iba cambiando la cabecera, destinados únicamente a justificar mfedi docena de anuncios de entidades financieras y algunas mercedes, escasas casi siempre, otorgadas por cuenta del ya entonces desacreditado fondo de reptiles El nido de aquellos sapos era una herrumbosa imprenta establecida en un claudicante caserón- -hoy desaparecido- -de la calle del Arco de Santa María, actualmente Augusto Figueroa. Andando los años, y a principios del siglo XX, fueron apareciendo nuevos periódicos, entre ellos el ¡tradielonialista El Correo Español El Integrista El Siglo Futuro La Tribuna hoja chilloha, dirigida por un muchacho desenvuelto llamado Cánovas Cervantes- -conocido entre los del oficio por el remoquete ni lo uno ni lo otro con el que se plasmaba su Incapacidad política y literaria; España Nueva lanzada por el desenfadado diputado republicano Rodrigo So- M a n u e l M i r l a da Santa Ana. Rafael Ctesset. José Ortega lunilla. José Francos Rodríguez. N aquel tiempo a que vengo refiriéndome, de los (años finales del siglo XIX, se publicaban en Madrid estos periódicos diarios: E 1 Imparcial fundado hacía largo tiempo por el gran periodista Gasset y Artime y que había pasado a poder de sus hijos, Rafael, Eduardo y Ramón, habiendo sido dirigido durante bastante pla 3 o por el primero. No satisfecho Rafael 5 Gasset con itener en sus manos el diario más poderoso de su época, quiso ser ministro, y lo fue, una y otra y otra vez, hasta siete. Ministro de Fomento, empeñado en llevar a la práctica una política hidráulica, que seguramente hubiera sido beneficiosa para nuestras patrias tierras, pero que, por lo Que fuere, siempre se quedaba en proyectos, en tanteos, en iniciativas. Y ¡El Imparcial entonces dirigido por el admirable escritor don José Ortega Munilla, hermano político de los Gasset, aunque conservando todavía su prestigio, iba convirtiéndose en órgano de la política liberal. A El Imparcial seguía en importancia, o más bien con él se parangonaba, El Iliberal fundado, por un grupo de redactores disidentes de aquél, al frente de los cuales estaban el buen periodista Mariano Arauz y el ilustre literato Isidoro Fernández Flórez, el Fernanflor de las exquisitas crónicas y de los bellos cuentos. A principios del siglo dirigía El Liberal aquel periodista gigantesco, por su estatura y su talento, que se llamaba Miguel Moya, hombre bueno, todo cordialidad pira los compañeros, tanto ilustres como modestos, que en la presidencia de la Asociación de la Prensa durante muchos años, tuvo siempre una sonrisa de comprensión y un gesto generoso para todos los que a él acudían. Heraldo de Madrid el periódico más leído de la noche, órgano de Canalejas, dirigido primeramente por Augusto Suárez de Figueroa y más tarde por José Francos Rodríguez. Rabiosamente liberal, cabalgando en algunas ocasiones sobre la línea divisoria entre Monarquía y República, redacción brillante, en la que predominaban periodistas tan notables como Julio Burell, que luego fue ministro; Luis Moróte, diputado republicano; Julio Saint Aubin, imprescindible padrino en todos los lances dé hcraor, y José García Plaza, inquieto informador y hombre de amena conversación. lia Correspondencia de España también de gran arraigo entre el público, habla dejado de ser la hoja ecuánime y puramente noticiera, carácter que le diera su fundador, don José María de Santa Ama, más tarde marqués de Santa Ana, para convertirse en defensor de la política romanenista, bajo la dirección de Leopoldo Romeo, hombre simpático, de procedimientos audaces, lo mismo en sus mocedades de guerrillero periodístico dirigiendo el semanario El Evangelio que en ocasión de ocupar el Gobierno Civil de Madrid, y yendo en persona, para tratar de resolver una huelga, a la Casa del Pueblo, y dejar en manos del engallado Comité la autoridad que le daba ei bastón de mando. La Época órgano del partido conservador, el diario de la noche sesudo de buen tono, aristocrático, que se leía y se tenía muy en aprecio en los salones del gran mundo y en las Embajadas, tanto por su carácter político de orden como por el espacio que dedicaba a reseñar las E Mfguel Moya. A; Marques de Vaidelgletía Leopoldo Romeo. Ángel Herrera.